En la reseña de hoy toca hablar de los dos primeros tomos de Equinox, los cuales tienen por guionista a Aurélie Wellenstein (https://www.instagram.com/aureliewellenstein/) y por dibujante a Aurora Gate (https://www.instagram.com/aurogate/).
Equinox es un mundo mágico alrededor del que orbita una gigantesca
luna con poderes místicos, tal y como alimentar a las plantas o permitirles a
los humanos convertirse en animales al estar llena. Debido a ello, los
habitantes de este mundo veneran a la luna y respetan a sus sacerdotisas, que
velan por todos. Cuatro de las futuras sacerdotisas de esta religión son las jóvenes
Kamara, Ayline, Sohalia y Céliane, las cuales son grandes amigas que, pese a
sus diferencias, son prácticamente hermanas. Pero un día, la tragedia golpea
fuerte a Equinox: algo se estrella contra la luna y la parte en mil pedazos; la
sociedad se desmorona con los desastres naturales y mágicos que esta
destrucción provoca, sin quedarle a las cuatro amigas otra solución que huir
para salvar la vida… Pero acaban separadas y tocadas de una forma u otra, tal y
como Kamara, que llega a nuestro mundo, amnésica y desorientada. Pero, tres
años después, por circunstancias varias, logra volver a Equinox, planeta anegado
por las aguas al que intentará ayudar en cuánto pueda.
Este comic, en cuanto a edad, es difícil de catalogar. ¿Es
para adultos o es para niños? Se podría argumentar que el público ideal es el
segundo por la edad de las protagonistas, la magia que te permite convertirte
en animal, el precioso coloreado de Studio Kôsen, etc. Ahora bien, la obra es
bastante más oscura de lo que puede parecer a juzgar por las portadas del tebeo.
Para empezar, el primer número es una obra apocalíptica y el segundo,
postapocalíptica: así, en Caballo de Luna lo realmente terrible no es
ver caer trozos de luna sobre Equinox, sino cómo se comporta la gente que vive
el apocalipsis: con ingratitud, superstición, salvajismo… Y en Caballo de
mar la cosa tampoco es muy halgüeña, pues los supervivientes o son unos
rencorosos o unos descreídos o unos inmisericordes… Por otro lado, aunque más en el
primer que en el segundo número, hay un fuerte ambiente de pesimismo vital y de
tragedia que no hace que la lectura sea liviana, sino muy tensa. Por último,
hay con respecto a la magia momentos oscurantistas, tal y como con los
corredores negros que conectan las diferentes dimensiones, por el punto pesadillesco
e incluso lovecraftiano de los mismos, así como con ciertos momentos de horror
corporal con transformaciones que quedan a medias o se corrompen.
Pese a lo que pudiera parecer por todo lo antes dicho, sí
que considero que Equinox es muy disfrutable para niños. ¿El motivo?
Pese a todas las calamidades que le ocurren a Kamara, esta no ceja y sigue fiel
a su mentalidad y moral, sin permitir que el mal del mundo la hunda o convierta
en mala persona, lo cual no deja de ser un mensaje con bastante miga. Tenemos
así a un personaje muy inocente pero lleno de valor y que tiene cierta
evolución en el segundo tomo, ya que en el primero no deja de ser presentada
junto al mundo de la trama. Secundarios también hay unos cuantos buenos, tal y
como Arion, personaje que también cuenta con una gran evolución en lo
psicológico o Tenebrae, del que todavía no se sabe mucho, pero cuya maldición y
misterio puede dar mucho juego en el futuro. Y, entroncando esta maldición con
otros elementos oscuros ya mencionados: no está mal que los niños se enfrenten
a cierta oscuridad a través de la ficción, ya que esta, si bien es dura, no es
exageradamente turbia, y además permite irse forjando a uno.
Respecto al dibujo, Aurora Gate sigue con el mismo estilo
cándido que hemos visto en otras obras suyas dentro de Studio Kôsen: ojos muy
expresivos, cuerpos esculturales, buena narración entre viñetas, acciones de
acción bastante cumplidoras… Lo más novedoso aquí sería la cuestión zoológica,
con personajes de forma animal por doquier. El mejor que ha quedado, para un
servidor, es Tenebrae con forma de lobo, ya que se le pilla muy bien las
expresiones faciales y la anatomía al cánido. Las formas de caballo de las
protagonistas tienen una curiosidad: los cuerpos están más que bien diseñados y
no rechinan en absoluto, pero las caras, al tener una expresividad muy humana,
generan un punto de extrañamiento visual más que curioso.
En conclusión, si os gustan las obras de fantasía con
espacio tanto para el pesimismo y la oscuridad como la luz y la esperanza,
dadle una oportunidad a Equinox. Podéis haceros con estos tebeos de
manos de Yermo y Arechi, ambos con un coste de 16€, unas 64 páginas y algunos
extras interesantes, tal y como las características de los distintos caballos
míticos de la historieta.
Por último, la dedicatoria que me hizo la amable Aurora en
el primer tomo durante la Feria del Cómic de Madrid de 2026. ¡Gracias de nuevo!




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