viernes, 29 de marzo de 2024

El misterio del paso Diátlov, de Cédric Mayen y Jandro González

En la reseña de hoy toca hablar de El misterio del paso Diátlov, tebeo que tiene por guionista a Cédric Mayen (https://www.facebook.com/cedric.mayen) y por dibujante a Jandro González (https://twitter.com/jangonra).

 



Una expedición científica rusa desaparece en los Urales a principios de 1959. Al mes del suceso, se encuentran los cuerpos muertos de los alpinistas, algunos de los cuales tienen los huesos rotos, marcas de radiación o incluso aparecieron desnudos. ¿Qué pasó exactamente con los expedicionarios y por qué el fiscal al cargo del caso se topó con tantas dificultades durante la investigación de los hechos?

 

Hay misterios históricos que atraen todavía nuestra atención por muchos años que pasen y sobre los que se sigue teorizando. La identidad de Jack el Destripador, el destino de Amelia Earhart o la localización de la Cámara de Ámbar son algunos de ellos, pero hay unos cuantos más, tal y como el de las muertes de 1959 en el paso Diátlov, suceso sobre el que se elaboraron y elaboran teorías de todo tipo. Pues bien, el presente tebeo aborda este enigma desde el punto de vista del fiscal general Lev Nikititch Ivanov, hombre que intentó llevar la investigación lo mejor que pudo pese a todos los obstáculos que le pusieron el KGB y el Ejército Rojo. Aquí ya se puede hablar de uno de los puntos fuertes al tebeo: su nivel de documentación, tanto en lo que se refiere a la investigación como a la intrahistoria de la URSS de aquellos años y a los últimos días de los alpinistas de la expedición. Y esto último es lo realmente bonito: ponerle cara y alma a aquellos estudiantes y recién graduados sobre los que cayo la fatalidad, con sus distintos pasados (tremebundos los que pasaron su infancia en un gulag) o sus esperanzas de futuro, contribuyendo en lo literario al darles a cada uno una personalidad más marcada: el serio, el bromista, la auxiliadora, el galán… La narración también tiene el acierto de seguir los sufridos avances en el caso de Ivanov y, a medida que van saliendo nuevas evidencias, ir comentando de pasada algunas de las teorías más llamativas que se propusieron en un principio y que iban desde las verosímiles (celos y ataques de las tribus de los Urales) a las más fantásticas (yetis y ovnis). La investigación tiene un punto frustrante muy bien llevado, puesto que nos pone como lectores en el pellejo de Ivanov de solo poder teorizar, sin terminar de mojarse la historieta con qué pasó realmente. Distinto es el ensayo de siete páginas al final del volumen, puesto que en este puñado de páginas se dan tres explicaciones más que razonables de manos de distintos científicos que dan sendas respuestas al estado tan extraño en que se encontraban los cuerpos.


Respecto al dibujo, Jandro González lleva a las páginas del tebeo toda la solemnidad que este enigma merece. La Rusia soviética está muy bien representada, tanto en el plano urbano con Ekaterimburgo como en el rural con los campos de trabajo o la naturaleza más salvaje de los Urales. Hablando de los escenarios: magnífico uso de los blancos y verdes sucios para los Urales, así como de los rojos cuando Ivanov destaca mentalmente pruebas concretas de los escenarios de la investigación y el filtro sepia y ocre (habitual, pero efectivo) para los flashbacks que reconstruyen las escenas de los expedicionarios previas a sus muertes. Los personajes son muy expresivos y ayudan con ello a apartar carga dramática en el relato, tanto en los momentos más positivos (como cuando hay alguna celebración) como en los más peligrosos (ante una tormenta o la aparición de agentes de la KGB). Detalles a agradecer son también las distinciones físicas entre los expedicionarios a partir de distintos elementos como los sombreros, el peinado o elementos como las gafas o el tipo de afeitado.

 


En conclusión, si os gustan las historias humanas y de enigmas por resolver, dadle una oportunidad a El misterio del paso Diátlov, especialmente si ya sabéis del caso, por la luz que vierte sobre él. Podéis haceros con este comic de Norma Editorial por un precio de 28€, incluyendo entre sus 108 páginas, además de la historieta y el dossier ya comentados, algunos extras sobre la creación del volumen.

 

Por último, la dedicatoria que me hizo el amable Jandro González en el tomo durante el Salón del Cómic de Valencia de 2024. ¡Gracias de nuevo!


domingo, 24 de marzo de 2024

Crónica del Hispacómic 2024

Entre el 14 y el 17 de marzo de 2024 se ha celebrado la primera edición del Salón del Cómic Hispano Portugués y un servidor estuvo allí, así que toca crónica. No obstante, por salir un poco de lo habitual, la haré en forma de listado, con todo lo bueno que tuvo y con alguna cosilla mejorable:

 



Entrada gratuita: Últimamente, como en casi todo, ha habido un incremento en el precio de las entradas de los eventos comiqueros. Por eso mismo, que no haya que pagar nada por poder asistir a una cita cultural de este tipo, se agradece mucho, tal y como ocurre en Úbeda o Granada, por otra parte.

 



La ubicación del evento: El CICUS (Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla) fue una excelente elección para dar cabida al Hispacómic, y aquí los motivos. Para empezar, un gran gesto de la Universidad de Sevilla al considerar como cultura los tebeos. En segundo lugar, por las distintas localizaciones del recinto: un gran patio para los puestos y las mesas de sesiones de firmas, una cafetería para picotear y combatir la sed y el cansancio gracias a sus muchas sillas, varios auditorios para las charlas, presentaciones y talleres… En tercer lugar, la posición geográfica: en pleno casco histórico de Sevilla, te permitía alternar estar entre historietas y ver maravillas como el alcázar o la catedral de Sevilla tras andar unos siete minutos, así como tener una amplia oferta gastronómica para las comidas y cenas.

 

Los puestos del festival: En los últimos tiempos, da cierto cansancio ver que en salones de cómic hay stands que poco tienen que ver con los tebeos. Pues bien, aquí no ha sido el caso: prácticamente todas las mesas eran de editoriales, tal y como Cartem, Cascaborra, GP, Karras o Norma, por solo citar las que recuerdo ahora mismo. Con todo esto, en mi humilde opinión, se le da a la ocasión un ambiente más solemne, como de feria del libro.

 



La amabilidad y diligencia de la organización: Los miembros de la organización contribuyeron en mucho al buen ambiente del festival. No solamente por haber montado todo el tinglado, sino por resolver dudas a asistentes e invitados, estar siempre solícitos e incluso acompañarlos de un lugar a otro cuando no conocían en lugar de alguna actividad.

El plantel de autores:  Una sesentena de invitados (mayormente dibujantes y guionistas, pero también algunos divulgadores y editores) da lugar forzosamente a un elenco de lo más variado. Así, lo mismo había autores veteranos como Horacio Altuna que coincidían con otros bisoños como Frankman Román, que autores con los que nunca había tenido la oportunidad de coincidir (Pablo Portillo o Manuel Díaz) y otros con los que hacía años que no charlaba (Irene Roga o Montse Martín). Estos, además, tocaban bastantes géneros distintos, de tal manera que raro era que sus distintas obras no atrajesen la atención de algún asistente: ciencia, drama, fantasía, historia, humor, negro, thriller…   

 



La iniciativa de estrechar lazos entre España y Portugal: ya sea por un motivo u otro, españoles y portugueses no hemos estado tan hermanados como deberíamos. Por ello, iniciativas como el presente salón que suponen un nexo agradable entre ambos países ibéricos muy de alabar. Un servidor pudo conocer gracias a todo esto al guionista y músico Filipe Melo, compartiendo con él una animada charla, además del visionado de la exposición dedicada a su obra Balada para Sophie.

 

Las actividades: Los invitados hicieron talleres tanto para los más grandes como para los más chicos de dibujo y guionizado (como el de El Torres, por solo poner uno), presentaciones de sus obras (como la de File Number o la del cómic de La Tabla Periódica) entrevistas y las siempre entretenidas sesiones de firmas con los autores. Para estas últimas, un consejo en el futuro para que todo sea perfecto: que la organización deje claro media hora antes de cada sesión donde se va a sentar cada autor, para evitar así líos, no ahora cuando el evento es pequeño, sino cuando se engrandezca, pues si el año que viene sigue haciendo todo lo bueno de la presente edición, crecerá en número de asistentes. 

 



El público: El público estuvo a la altura del evento y ayudaron con su presencia a contribuir al buen ambiente. Nunca hubo tanta gente como para tener que ir abriéndose paso uno a empujones (algo de agradecer), aunque en las actividades y charlas que presencié viernes y sábado nunca faltó un puñado de personas. Todo esto tiene explicación: al ser la primera edición del festival, tiene que ir ganando renombre. Pero, como ya se ha dicho antes, no creo que esto sea un problema dentro de unos años dadas las virtudes del salón.

 



En definitiva, el primera Hispácomic ha sido un evento bonito, entretenido y potente, de tal manera que un servidor muy probablemente repita en futuras ediciones.

viernes, 15 de marzo de 2024

Dragones de frontera, de Gregorio Muro Harriet e Iván Gil

En la reseña de hoy toca hablar de Dragones de frontera, tebeo que tiene por guionista a Gregorio Muro Harriet (https://www.facebook.com/profile.php?id=100009406192228) y por dibujante a Iván Gil (https://www.facebook.com/ivan.gilcomic).

 



A finales del siglo XVIII buena parte de América del Norte pertenecía a España. Los nativos, según la tribu, mantenían relaciones amistosas con los españoles, tal y como los hopis, u hostiles, tal y como los apaches. Precisamente estos últimos han hecho una incursión en la zona de Nuevo México en la que, además de robar ganado, han secuestrado a una monja ursulina. Para salvar a la religiosa se lanzan rápidamente al rescate los dragones de cuera, la caballería española fronteriza, sin saber que a esta contienda muy pronto se unirá otro enemigo incluso más terrible que los apaches: los comanches.

 

El western tiene algunos rasgos notorios: el desierto, los indios, lo fronterizo… Ahora bien, pese a que estamos acostumbrados a verlo, bien en la literatura, bien en el cine, siempre desde el punto de vista estadounidense, ya más de un siglo antes los españoles tuvieron que enfrentarse al mismo ambiente hostil, pero con muchos menos recursos y tecnología. Y justo de eso trata el presente comic, siguiendo la senda de las novelas históricas que entremezclan lo realmente verídico y lo ficticio pero verosímil: dentro de lo primero sería las luchas contra los apaches y los comanches, y más concretamente los guerreros de Cuerno Verde, mientras que lo segundo correspondería al rescate de la ursulina. Tanto en un caso como en otro podemos hablar de un buen ejercicio de investigación, tanto en lo histórico con la buena documentación como con lo intrahistórico. Y es que se hace una muy buena descripción de los distintos pueblos indios que entraron en contacto con los hispanos, con cuestiones tales como sus costumbres cotidianas, rituales, su manera de hacer la guerra…    

 



Los personajes que protagonizan todos estos hechos tienen la ventaja de pertenecer a distintos bandos en liza, de tal manera que se pueden ver los acontecimientos desde distintos puntos de vista. Por el lado virreinal tenemos al cadete Miguel, joven, apasionado, enamoradizo e idealista; luego está su superior inmediato, el sargento Beitia, veterano de guerra que es mucho más recio y marcial que su subordinado, de tal manera que hace de buen contraste, aunque sin quedar deshumanizado; también está el teniente coronel Anza, ejemplo de buen gobernador que sabe ser generoso con los buenos e implacable con los malos, así como sor Madeleine, religiosa con una gran capacidad de adaptación, tenacidad y devoción o el soldado Maldonado, figura que se puede definir tranquilamente como la de un canalla. Por el lado apache y comanche, que no deja de ser la parte antagonista de la trama, si bien la obra no se corta en describir la violencia y crueldad de estas tribus, también se les señalan valores como la astucia y la valentía, teniendo a bien la obra también mostrar otras tribus con las que sí que se podía convivir en armonía, cuando no directamente indios integrados completamente en la sociedad española.

 



Respecto al dibujo, Iván Gil crea unas páginas llenas de regusto clásico, es decir, tanto de viejos tebeos de vaqueros como de las grandes cintas de western. Así, las escenas en los desiertos y montes americanos producen lo mismo calor que la sensación de que los protagonistas pueden ser emboscados en cualquier momento; los personajes tienen rostros y cuerpos bastante realistas, muchas veces imperfectos, bien por la dentadura (algo muy realista dada la época), bien por las cicatrices, pero que muchas veces se hacen entrañables o que incluso hacen su peligrosidad más patente. Detalles de la vestimenta, como el difícil mantenimiento de la uniformidad en la caballería presidial o del armamento, con flechazos o lanzadas que provocan gran desagrado al poder notarse el arma por debajo de la piel cuando penetran sus armas en el contrario, también dan buena nota al apartado gráfico. Mención también merece el precioso coloreado de Garluk Aguirre y que hace del libro entre más por los ojos si cabe.

 



En conclusión, si os gustan los westerns que combinan lo épico y realista y la historia de España, dadle una oportunidad a Dragones de frontera. Podéis haceros con esta obra de Harriet Ediciones por un precio de 26€, incluyendo entre sus 120 páginas, además de la historieta en sí, el proceso de creación y documentación de la misma.

 

Por último, la dedicatoria que me hizo el amable Iván Gil en el tomo durante el Festival de Cómic Europeo de Úbeda de 2023. ¡Gracias de nuevo!




lunes, 4 de marzo de 2024

Crónica del Salón del Cómic de Valencia de 2024

Un poquito antes del confinamiento de 2020 tuve la suerte se asistir al Salón del Cómic de Valencia de ese mismo año. Huelga decir que el evento dejo en mi mente más que grato recuerdo, así que cuando comprobé que tenía una nueva oportunidad de volver a esta cita levantina, no lo dudé mucho.

 



Una vez llegado a la Feria de Valencia el sábado 2 sobre las 10:45 pude comprobar que ya había una buena cola esperando a que se abrieran las puertas para pasar un día de lo más divertido con familiares, amigos y todo tipo de actividades. Hechas las fotos de rigor, me metí en el foro norte y me hice con mi pase de prensa (gracias a la organización por concedérmelo otro año).

 



Entre que la gente iba pasando al pabellón y daba vida al encuentro, un servidor empezó a callejear por el artist alley o callejón de artistas. Constaba este de dos pasillos con puestos a ambos lados con creadores que iban desde dibujantes hasta escultores. Varios comentarios en este ambiente: cada vez hay más contenido relacionado con el rol, tal y como con dados artesanos, pantallas de dirección, miniaturas de los personajes o vestimenta para rol en vivo, sin ser esto malo per se, sino al contrario. Por otra parte, aunque parece que los tiempos nos llevan a lo opuesto, se echan de menos no solo más fanzines, sino un mayor contenido original entre los jóvenes artistas: es normal hacer postales, láminas, posters y llaveros de personajes de otros autores (por gustarle a uno y por vender bastante entre los fans), pero se echan en falta más creaciones propias, tanto en formato lector como de otros tipos.

 




Deambulando, me acabé topando con la mesa de Drawill, el cual muy amablemente me dedicó el número 18 de Planeta Manga, así como este encantador dibujo del protagonista de El cartero mientras charlábamos sobre la nueva obra en la que anda trabajando en estos momentos.

 



No mucho después seguirían los pasos de Drawill otros dos autores como son Roger Bonet y Jesús C. Gan, de tal manera que del uno cayeron los números del 2 al 5 de de Freelancers y del otro el tercer número de Dread Cómics, comentando ambos detalles del proceso de creación de sus respectivos tomos.

 



A estas alturas ya el foro norte estaba bastante lleno, aunque afortunadamente sin necesidad de tener que abrirse paso uno a codazos. Me llenaron los ojos de alegría la cantidad de familias que iban con sus niños de puesto en puesto, ya que es muy bonito ver como una afición tan bella como los tebeos pasa así de generación en generación.

 



A continuación, tocaría visitar a Jordi Bayarri en el Anillo de Sirio para hacerme con el décimo número de Entre tinieblas, siendo siempre un placer contemplar a padres e hijos hacerse con sus biografías de la colección de Científicos. Muy cerca de allí estaban también dedicando Dani Bermúdez y Fidel de Tovar en el puesto de Fnac, así que regateando a la larguísima cola de Laia López en Escola Joso, llegué hasta el dúo. Y, tras una muy animada conversación sobre videojuegos de terror (y la locura que es su Perfeddion), conseguí también su dedicatoria en el tomo 18 de Planeta Manga.

 


Por pura suerte, mientras iba hacia Fandogamia, reparé en que Cascaborra tenía una zona en el festival, así como autores dedicando, por lo que tocaba un alto en el camino: me dedicaban así sus obras dedicadas a Orellana y a Oñate sus dibujantes, Sergio García y J. E. Pérez, mientras platicábamos de la historia española en América y de los conquistadores.



Ahora sí que sí, llegado a Fandogamia, además de pasar un rato hablando con sus dicharacheros editores, me vi cara a cara por primera vez con Enkaru mientras me dedicaba su Demon Quest y por tercera vez con Manuel Álvarez mientras este hacía lo propio con Persona normal.  

 


Antes de hacer un pertinente descanso para comer, de la misma manera que obtuve el primer número de Humor imbécil dedicado por Daniel Torrado, comprobé el alto nivel de cosplay que había entre buen número de los asistentes al Salón. Entre el público adulto, destacaban aquellos que iban caracterizados de los personajes de Hazbin Hotel, mientras que los más peques tenían preferencia por los superhéroes de Marvel, aunque había de todo, como en botica.

 


Tras la comida, tocó charla: una muy interesante dedicada al recientemente fallecido Francisco Ibáñez de manos de Jordi Canyissà con, entre otros temas, la evolución de Mortadelo y Filemón, la constante lucha por los derechos de los mismos o su obra póstuma, que debería llegar al mercado en abril.

 


Dando una segunda vuelta por el recinto, uno podía encontrarse con todo tipo de entretenimiento visual. Algunos ejemplos de ello: las exposiciones dedicada a las obras de autores invitados, tal y como Daniel Nsue o la de Paco Roca que recogía piezas desde su infancia hasta el día de hoy, siendo de lo más interesante ver año a año la evolución de este artista.

 




También destacable fue la aparición de un robot teledirigido hecho a imagen y semejanza de Garada K7, la bestia mecánica de Mazinger Z, cuyos movimientos dejaban hipnotizados por igual a grandes y pequeños.  

 


A eso de las 17:30 me tocó el turno para que los hermanos Valderrama me dedicasen el segundo tomo de Gigantes, siendo la espera muy amenizada por la animada charla que mantuve en la fila con Pedro Manuel Ruiz Lázaro.

 


No muy lejos de allí quedaba la tienda de Bangarang, donde comencé la cola para Julia Cejas, la cual llegó con puntualidad a las 18:00 y me dedicó su Hanami mientras hablábamos de salones comiqueros y de su obra Hanan y Genji.

 


Cuando ya estaba a punto de retirarme del evento, vi por el rabillo del ojo que estaba dedicando Jandro González dos obras suyas: una que ya me había llamado la atención en el pasado, La vampira de Barcelona, y otra que recogía otro caso tan real como tremebundo, El misterio del paso Diátlov. Así que tras hacerme con ellas me las dedicó mientras hablábamos de misterios y detectives españoles.

 


Y… ese fue mi paso por el Salón del Cómic de Valencia este año, festival que lo está haciendo muy bien y en el que se pueden pasar muchas horas dedicadas al entretenimiento y la cultura a partes iguales. Y es que, además de lo ya dicho, hubo muchas actividades a las que no asistió un servidor, tal y como charlas, talleres, partidas introductorias de distintos juegos de mesa… por lo que hay ocio para todos los gustos y edades. No faltaron tampoco puestos de comida para no tener que abandonar el recinto ferial y poder estar allí en sesión continuada, cosa también de agradecer. Así que, concluyendo, se puede decir que este evento no solo es muy recomendable, sino que futuriblemente es de prever que vuelva al mismo para ver cómo sigue evolucionando a más y más.