domingo, 9 de mayo de 2021

Crónicas de un calzador de mesas

En la reseña de hoy toca hablar de Crónicas de un calzador de mesas, tebeo obra de Jordi Bayarri (https://www.facebook.com/jordi.bayarri).

 



Jordi Bayarri es conocido por dedicarse a la épica y a la erótica principalmente con, respectivamente y entre otras cosas, Entre tinieblas y Magia y acero. Ahora bien, es capaz de tocar otros géneros, tal y como el autobiográfico y costumbrista, todo ello pasado por una pátina de humor. Y como muestra de ello, Crónicas de un calzador de mesas. Pero… ¿de qué trata una obra con un nombre tan original?

 

A lo largo de los años, Jordi Bayarri, acompañando a su mujer como la historiadora que es, ha viajado por distintas partes del mundo, conociendo lugares nuevos mientras, en paralelo, seguía trabajando como dibujante, de cafetería en cafetería, entre tanto. Y este es el hecho que da nombre a la presente obra: rara era la ocasión en la que el ilustrador no trabajaba sobre una mesa coja que debía ser calzada para que su desequilibrio no perjudicase a sus estampas.

 



Y este es el esquema en el que se basa el presente tebeo, centrado este en las estancias de Bayarri en Florencia primero y en Filadelfia después. De sus trabajos artísticos en esos dos años salen muy poquitos detalles, pero lo realmente interesante de las presentes viñetas es el día a día del matrimonio español en el extranjero y sus reacciones a las otredades de los lugareños. Como es de esperar, hay mucho humor de por medio de estas vivencias, con alguna que otra gracieta picantona como a las que el autor nos tiene acostumbrados (con minishorts de por medio, claro), aunque tirándose más hacia lo simpático. Al mismo tiempo, estos diarios de viajes suponen un más que interesante guía que más de uno puede usar para saber que monumentos, museos y locales hosteleros visitar en caso de visitar Florencia o Filadelfia, así como los que rehuir a toda costa, claro.

 

Respecto al dibujo, Jordi Bayarri nos deleita la vista con un estilo encantador y entrañable, destinado a sacar pronto una sonrisa en el lector. Los personajes son en su mayoría rechonchos y bajitos, con alguna que otra excepción como cuando salen musculosos deportistas o atractivas sílfides; sea como sea, contribuyen a darle amabilidad a las líneas de diálogo e incluso a hacerlas más desternillantes si cabe. Por último, es necesario señalar los tonos sepias que se dan a lo largo de toda la obra y que ayudan a transmitir cierta sensación de melancolía y añoranza por tiempos pasados.

 



En conclusión, si queréis tener en vuestras manos una lectura entretenida, cómica y agradable, dadle una oportunidad a Crónicas de un calzador de mesas. Podéis haceros con este volumen de 160 páginas y una edición muy cuidada con tapa dura de Anillo de Sirio por un precio de 20€.

 

Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo el amable Jordi Bayarri durante el Salón del Cómic de Zaragoza de 2019. ¡Gracias de nuevo!


lunes, 26 de abril de 2021

Contrapaso, de Teresa Valero

En la reseña de hoy toca hablar de Contrapaso, el tebeo de Teresa Valero (https://www.facebook.com/teresa.valero.16).

 



En el año de 1956, en la España de la Posguerra, los periodistas de sucesos tenían numerosos problemas para sacar la verdad a la luz debido a la censura, sobre todo ante casos de homicidio. Uno de estos sufridos periodistas del La Capital no es otro que Emilio Sanz, camisa vieja falangista que, junto con la ayuda del recién llegado Léon Lenoir, pondrá todo su empeño en descubrir que hay detrás de un aparente suicidio, siguiendo un rastro que apunta muy alto…

 

Sin rodeos: ¿Otra obra sobre el Franquismo? Sí. ¿Es una obra que valga la pena tener en las estanterías? Desde luego. No en vano, el trabajo de años que Teresa Valero ha dedicado al presente volumen se nota muchísimo en el resultado final: Contrapaso es una magistral combinación de género negro, costumbrismo, thriller, romance y denuncia social, logrando su autora un más que buen equilibrio entre todos los elementos que dan lugar a esta miscelánea. Por parte del género negro, la investigación que llevan los periodistas, además de jugar con la relación entre veterano y bisoño, nos lleva al siniestro mundo de los asesinatos en serie y al de los crímenes pasionales con todo lo siniestro que a esto va aparejado. Más animado, por otra parte, resulta lo costumbrista, con el día a día de los madrileños en ambientes familiares, laborales, festivos, médicos, policíacos, de clases bajas, medias, altas… haciendo todo lo anterior muy cercano al lector. El suspense de la obra también está muy bien traído, con muchos hilos de los que tirar en un principio y que, poco a poco, van coincidiendo en una madeja común hasta convertir el rompecabezas del crimen inicial en una imagen completa y con sentido. La parte romántica entre Léon y Paloma quizás es el pilar menos cimentado y se hace un tanto aburrido, quizás por recordar demasiado a lo ya visto en Curiosity Shop. La denuncia social, por otra parte, está mucho mejor llevada, y no solo por la ya citada censura en los medios de prensa, sino también elementos como la represión hacia los vencidos en la Guerra Civil o incluso la profanación de los ideales de la Falange original.

 


Al hablar de los personajes, hay que señalar, por una parte, al dúo protagónico y, por otra, al desfile de secundarios que los complementa. Los dos protagonistas funcionan muy bien como opuestos: Emilio es el serio, curtido y el desengañado, mientras que Léon es más informal, inexperto y romántico en el sentido decimonónico, aunque ambos coinciden en su celo profesional y búsqueda por la verdad, complementándose además en un par de aspectos más. La portada del presente tomo, si bien muy bonita en los diseños, no obstante, lleva a engaño: Paloma Ríos no es un personaje principal, sino secundario en toda la investigación que llevan a cabo los periodistas, si bien es cierto que es ella la que los acabará guiando a su resolución. Y es que, igual que Ríos, hay más que buenos secundarios a lo largo de las viñetas de la obra: la espabilada Charo, forense en ciernes; la cercana Domi, entrañable criada; el superdotado Luis, estudiante entre dos mundos; la chispeante Magda, redactora y femme fatale; el sufrido Casado, adusto agente de policía… Todos ellos dan lugar a un más que buen reparto coral que contribuye a hacer avanzar la trama y a mostrarla como un organismo vivo y realista, con acciones, sucesos y vidas más allá de los protagonistas.

 


Respecto al dibujo, es obligatorio señalar, en primerísimo lugar, la impresionante labor de documentación llevada a cabo por Teresa Valero: vestido, uniformes, edificios (como el inefable café Fuyma), peinados, instrumental de los diferentes oficios… todo ello para dar lugar a un pasado no demasiado lejano; y este, pese a no estar más allá de 65 años de nosotros, tiene una elegancia y maneras como de otra época, muy bien trasladadas estas al tebeo. Los diseños de los personajes dicen mucho de la personalidad de estos: Léon siendo una suerte de remedo de Clark Gable más apolíneo; Emilio con sus bigotes y semblante de búho, a un mismo tiempo severo y sabio; Jadraque con una postura y una mirada a medio camino de lo felino y lo ofidio; el lenguaje corporal de Victoria, María y Peky, dando pistas este sobre las distintas personalidades de las hermanas… No faltan, por otra parte, detalles aquí y allá que hacen la experiencia visual todavía más atractiva: las fotos de Léon y Paloma de niños, destacando en estas el brillante pelo rojo de la segunda y las miraditas que se echan; los antiguos tebeos y anuncios dirigidos al público femenino español… Todo ello redunda en un espectáculo visual muy gozoso para la vista, sin duda redondeado por los bellísimos colores con los que la autora ha engalanado las páginas del tebeo.



En conclusión, si os interesa una lectura que combine crímenes complicados resolver con una buena ambientación histórica y variedad de personajes tan interesantes como distintos, dadle una oportunidad a Contrapaso. Podéis haceros con este comic por un precio de 25€, incluyendo entre sus 152 páginas algunos extras, como el proceso de creación de la historieta y un prólogo de Elvira Lindo.

 

Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo en marzo la amable Teresa Valero gracias a la intervención de la librería Viñetas Comic. ¡Gracias de nuevo a todos los implicados!  


sábado, 17 de abril de 2021

Yokai Inktober 2018, de Irene Sangrador Rodríguez

En la reseña de hoy toca hablar de Yokai Inktober 2018, obra cuya autora es Irene Sangrador (https://twitter.com/irenemalok).

 



Japón tiene algo que nos atrae: su historia, sus tradiciones, su folclore… Y es que, precisamente en este ámbito, entre los nipones no faltan todo tipo de mitos y leyendas, que en unos casos llaman la atención por los paralelismos con los nuestros y en otros por ser totalmente sorpresivos a nuestros ojos. Y aquí reside el motivo tras la creación de Yokai Inktober 2018: aprovechar el famoso reto de entintado para homenajear a los espíritus y monstruos japoneses y, de paso, darlos a conocer al público español.

 

Esta labor divulgativa está más que bien llevada a cabo, tanto tirando la autora de fuentes de cierta antigüedad (tal y como la obra de Sekien Toriyama) como de otras más modernas y secundarias, con un resultado tan didáctico como entretenido de leer. Gracias a ellos, desfilan por las páginas del presente tomo toda clase de duendes, espíritus, demonios y maldiciones, siempre siguiendo el mismo esquema: una representación gráfica de la criatura en cuestión junto a un texto en el que se aportan datos sobre ella, tal y como conducta, orígenes, los peligros o las bondades que implican estar a su alrededor… La narración es amena y agradable, lo mismo tratando a monstruos terribles que son auténticos ogros que con apariciones trágicas, sin caerse en lo grotesco en ningún momento.



Respecto al dibujo, Irene Sangrador lleva al papel las ya referidas criaturas mitológicas con un estilo sumamente encantador, buscando antes sacar sonrisas que escalofríos en el lector, aunque eso no quita que de vez en cuando sí que haya estampas amenazantes cuando se requiere de ellas. El entintado es al mismo tiempo tan bonito como inteligente, al resultar agradable y dulce a la vista, por un lado, y al imitar ciertas pinceladas del arte japonés, para dar más juego al volumen.  Todo ello, en definitiva, aúna muy bien lo elegante y extraño con lo travieso y nefando.



En conclusión, si queréis saber más de la mitología japonesa, dadle una oportunidad al Yokai Inktober 18 y, así como también al arte de Irene Sangrador. Y es que, si malo es para el público que la pandemia haya clausurado por el momento eventos comiqueros, peor todavía es para los dibujantes y fanzineros que exhibían allí sus creaciones, así que dejo a continuación la dirección de la tienda online de esta artista: https://irenemalokshop.storenvy.com/products

 

Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo la amable autora durante la Japan Weekend de Madrid de 2019. ¡Gracias de nuevo!



viernes, 9 de abril de 2021

Aventuras y semillas roleras españolas: horror cósmico

En la entrada de hoy, por variar un poco con la tónica habitual del blog, se hablará de tres creadores de rol, los cuales tienen en común entre sí, además de ser españoles, ofrecer sus productos desde Patreon y haber prestado atención al género del horror cósmico en mayor o menor medida.

 

Para empezar, tenemos a Adrián “ATHOSIRART” Díez (https://www.patreon.com/ATHOSIRART/posts), el cual cuenta con una aventura ya plenamente hecha y tres semillas en el momento de escribirse este artículo.

 



La aventura en cuestión es La Silla Vacía, ilustrada por el propio ATHOSIRART y escrita por Sirio Sesenra, uno de los pesos pesados del rol en España. Y precisamente en España se ubica la presente partida: En el León actual, una noche, repentinamente, toda la población de la ciudad cae misteriosamente inconsciente… con la excepción de cuatro personas: un rabino, una bibliotecaria, una luchadora de artes marciales y un vendedor de calefacciones. El primero de ellos tiene cierta idea de lo que ha pasado y, cuando se encuentre con los otros tres, el cuarteto tendrá que cooperar para evitar que un antiguo mal acabe con la humanidad. Pero no será fácil, pues además de tener que desenvolverse casi a oscuras, pronto empezarán a notar más y más presencias que les acechan desde las sombras. ¿Salvarán estos cuatro individuos a León y al mundo entero o morirán en el intento?

Si bien esta aventura es un tanto lineal, suple esto con la emoción que va adquiriendo a medida que avanza el módulo, combinando muy bien la sensación inicial de extrañamiento con la tensión y la angustia de a posteriori, lográndose así una cada vez mayor sensación de estrés por parte de los jugadores, dándoles la trama muy pocos respiros. Y no digo más para no reventar el desarrollo y el desenlace salvo que, por estar especialmente diseñada para el sistema de Ratas en las paredes, la partida es muy narrativa, notándose ahí en gran medida medida el buen hacer de Sesenra.

La Silla Vacía cuenta, además, con un buen puñado de ayudas de juego para hacer las partidas más inmersivas a sus jugadores: ilustraciones de los personajes, mapas, recortes de periódicos, un diario, un informe forense… Todo ello más que bien ilustrado y maquetado por Díez, tanto en un anexo dentro de la propia aventura como por separado, pensándose así tanto en facilitarse las partidas a los jugadores como en darle comodidad al director de juego para consultarlas en cualquier momento.

 


De las tres semillas creadas por Díez hasta el momento, un servidor se queda sin duda con El Alamín, obra escrita e ilustrada en esta ocasión enteramente por él. La trama se ubica en este pueblo español abandonado sobre el que circulan no pocas leyendas, cinco de las cuales son aprovechadas para, con una explicación lovecraftiana de fondo, dar lugar a otras tantas semillas (relativamente breves, sí, pero muy evocadoras). Estas cinco semillas, además, están interconectadas entre sí por un mal latente en el interior de la villa abandonada que, además de haberlas originado, vertebra todo el presente tomo, siendo el objetivo final de los jugadores detener a esta fuente de maldad.

En esta ocasión, como ayuda de juego, además de un mapa y quizás una pintada grafitera, poco más hay que señalar, aunque eso no quita que la maquetación esté bien hecha y llame rápidamente la atención son su coloreado en rojo, blanco y negro.

Si a esto le añadimos que el canal da a sus diferentes patrocinadores (igual que el resto de los aquí reseñados), según la mayor o menor cantidad de dinero aportado en su mecenazgo, una cantidad paulatinamente mayor de contenidos (mapas de muy distintas ambientaciones, directos, encuestas sobre la siguiente actividad a realizar…), podemos decir que estamos ante un creador de contenido rolero más que notable, el cual ya ha adelantado futuras aventuras de aspecto muy prometedor.

 



Por otra parte, tenemos a Creadores de semillas (https://www.patreon.com/seedscreators/posts), grupo de artistas roleros que acaba de empezar su andadura en el micromecenazgo con su primera semilla: Oro pálido.

Una salitrera chilena que, como tantas otras, vivió su mejor época en el XIX y su decadencia y olvido en el XX, experimentará en sus alrededores y, sobre todo en sus túneles, extrañas y ultraterrenas apariciones que pondrán en peligro a sus trabajadores y visitantes… e incluso al mundo entero.

En primer lugar hay que señalar la buena labor de documentación empleada para Oro pálido en lo referente a las salitreras, reconociendo un servidor su ignorancia sobre la gran variedad de usos que se dieron hace dos siglos al salitre. Esta semilla, por otra parte, es doble, ya que ofrece dos vías de llevarla a cabo: bien durante un envío de un cargamento de salitre muy especial que se debe retrasar o bien en forma de extraños avistamientos cuando la salitrera ya está cerrada y es una atracción turística. E incluso, si uno es habilidoso, bien puede juntar ambas tramas para dar lugar a una tercera semilla.

Para que el director o máster ayude a meterse en la partida a sus jugadores, por otra parte, Oro pálido cuenta con una gran cantidad de ayudas de juego: ni más ni menos que cuarenta entre ilustraciones, retratos, mapas (tanto para jugadores como para el director, con detalles adicionales para este último), cartas, tokens… y en algunos casos en formato jpg y pdf, para mayor comodidad. Y todo ello con el estupendo estilo de Verónica Rufo, el cual combina muy bien lo costumbrista con lo irreal.

En conclusión, muy buena primera entrega de Patreon para Creadores de semillas y, como buena semilla, adaptable a diferentes juegos de terror como La Llamada de Cthulhu, Ratas en las paredes o Fragmentos.  

 



Por último, tenemos a Alberto Seijo (https://www.patreon.com/chaoticseijo/posts), autor que, pese ofrecer en su Patreon ayudas de juego y artículos muy interesantes, desde su tienda online ofrece productos más elaborados, tal y como La costa de la bruma.

En esta pequeña campaña para el juego Dungeons and Dragons, su autor nos ofrece un escenario para 4 o 5 personajes, de nivel 1 a 3, los cuales se moverán por un territorio en el que la épica en un principio y el horror cósmico más adelante se acabarán dando de la mano. En este sentido, si bien los protagonistas de la aventura (sea esta autoconclusiva o forme parte de una crónica mayor) se moverán, primeramente, por la ciudad de Buret y, desde allí, según se interesen por una u otra de las misiones que les ofrecen los habitantes del lugar, se moverán por el denso Bosque de Syleas, la costera y brumosa Punta del Náufrago, o el malhadado Faro que da lugar al clímax del libro y que supone la raíz de los problemas de la región.  

Las distintas aventuras saben combinar muy bien las epopeyas de los juegos de mazmorras más clásicos con escenarios e investigaciones más cercanas a los relacionados con Lovecraft, lográndose así una combinación muy resultona y agradecida. De hecho, para ajustar el nivel de dificultad a la partida, en función del nivel de los personajes, Seijo ofrece varias ayudas para que el capítulo final sea más o menos duro, otro elemento a aplaudir.

Para hacer todavía más atractivo todo lo anterior, cabe destacar el más que buen apartado gráfico del volumen, el cual, además de contar con varios mapas, cuenta con varias ilustraciones de Ikan. Muy del gusto de aquellos que disfrutamos de Darkest Dungeon, con estética entre cartoon y sombría, este autor lleva al papel fantasmas y monstruos abisales de aspecto amenazante pero sin ser desagradable.   

En conclusión, Seijo es un creador de rol capaz de unir más que bien distintos géneros y cuyo canal ofrece distintas ayudas roleras, lo mismo en forma de reflexiones y consejos que con nuevos tipos de personajes para añadir variedad a las partidas, ya sea en formato de pdf o incluso de vídeo.

miércoles, 31 de marzo de 2021

Tórax 1975, de Pablo Lara y Jaime Martínez

En la reseña de hoy toca hablar de Tórax 1975, tebeo que cuenta al guión con Pablo Lara (https://twitter.com/PabloLaraToledo) y al dibujo con Jaime Martínez (https://www.facebook.com/JaumeMartinezRodriguez).

 



Corre el año 1975 y un joven policía acaba de ser destinado a Tarrasa. Este, que se llama Rafael Torres, asiste atónito a como empiezan a suceder muertes aparentemente accidentales y sucesos extraños en torno al Hospital Tórax, institución clínica para tuberculosos. Pese a que sus superiores cierran rápidamente los expedientes policiales sin demasiada investigación, Torres no se detendrá así como así hasta llegar a la verdad. Para ello, además de con sus propios recursos, solo contará con la ayuda de Paco, sacerdote de Tarrasa, y Rosario, enfermera del hospital alrededor del que giran todos los misterios del pueblo. ¿Qué ocurre exactamente con ese sitio?

 

Mezclar obras de carácter policíaco con el género de terror puede dar muy buenos resultados. Tórax 1975 es uno de estos casos. Ubicado en un año de gran cambio político para España como telón de fondo, este tebeo presenta dos misterios paralelos: las siniestras sombras o espectros que atormentan a Rafael y las muertes que tienen que ver con Tórax. La segunda es la trama que mueve a los tres investigadores del tebeo, mientras que la primera sirve para darle mayor profundidad al protagonista, contribuir a crear una sensación de agobio todavía mayor a lo largo de las viñetas y, en cierto momento, ayudar a Torres a inmiscuirse más en el caso de Tórax. La parte que tiene que ver con el horror en el comic está más relacionada con lo incómodo y con lo que no se puede ver o comprender más que con la casquería, lo cual es de agradecer. La trama policíaca, por otra parte, no tiene desperdicio y es bastante fiel a las carencias tecnológicas de la época, tirando de investigación, entrevistas, hemeroteca… con callejones sin salida de por medio, lo cual ayuda a darle realismo a la narración y de paso hacer a los protagonistas más humanos. En este sentido, solo se puede criticar una cosa: algunos de los personajes habrían necesitado un poco más de desarrollo, ya que, si bien no entorpecen la trama, gustaría saber porque contribuyen a la trama en la manera en que lo hacen. Lo que si que ralentiza un tanto la lectura es alguna que otra página que transmuta brevemente la historieta en novela, pero tampoco es nada especialmente grave.

 



Respecto al dibujo, Jaime Martínez contribuye a dotar las páginas del tebeo de una atmosfera oscura y tensa cuando se requiere, aunque las partes más cotidianas y tranquilas tampoco se le dan precisamente mal. Así, por ejemplo, el hecho de estar en 1975 queda bien reflejado en el modo de vestir de los personajes, los accesorios, el mobiliario… y todo ello con personas muy realistas por medio de detalles como arrugas, dientes en mal estado, alopecia o barbas en mal estado. Los ambientes, con detalles como el color, están muy bien logrados, con unos grises más tristones u opresivos para cuando, por ejemplo, se está en el Tórax, o unos amarillos y verdes para cuando se está al aire libre o con la familia. La única crítica que se me ocurre en esta sección tiene que ver con alguna secuenciación de viñetas que no queda muy clara, aunque esto solo ocurre dos o tres veces en todo el volumen.

 



En conclusión, si os gustan los thrillers tétricos, dadle una oportunidad a Tórax 1975. Podéis haceros con esta obra de Evolution Comics por un precio de 18€, incluyendo entre sus 146 páginas extras sobre el proceso de creación del tebeo.

 

Por último, las dedicatorias que me hicieron en el tomo los amables Pablo Lara y Jaime Martínez en diciembre de 2020 por medio de la intermediación de Omega Center. ¡Gracias de nuevo!


miércoles, 24 de marzo de 2021

Violent Love, de Frank Barbiere y Víctor Santos – Tomos 1 y 2

En la reseña de hoy toca hablar de Violent Love, el comic que cuenta al guión con Frank J. Barbiere (https://twitter.com/atlasincognita) y al dibujo con Víctor Santos (https://twitter.com/polarcomic).

 



Daisy Jane tenía una vida dura, pero no mala del todo. Hasta que en la misma noche un mafioso le disparó en el estómago y quemó vivo a su padre ante sus ojos. En aquel momento, algo se torció dentro de aquella joven, algo que la llevó a atracar bancos y a preparar una venganza fulminante… y a conocer a Rock Bradley, su gran y violento amor.

 

Lo primero que uno piensa al ver la portada de Violent Love es en Bonnie and Clyde. El paralelismo con los atracadores de bancos enamorados está ahí, eso es cierto. Pero si uno ahonda dentro del comic verá que eso es solo la punta del iceberg. Lo que verdaderamente llama la atención del presente tomo son dos cosas: la reflexión que se hace sobre la violencia y el truco narrativo que mete a mitad de la trama para cambiar todos los cimientos que se había marcado el lector. Respecto a esto último, no añadiré mucho para no estropearle la sorpresa a posibles interesados en hacerse con la obra, pero está muy bien llevada y no se ve venir en absoluto. Volviendo a la reflexión que se hace sobre la violencia: esta no está en absoluto romantizada o glorificada y se muestra en todo momento como algo crudo y desagradable. Así, la mafia no solo no es glamurosa sino monstruosa, matar y ver morir deja importantes secuelas psicológicas, la violencia se convierte en una droga que se usa para resolver cuanto problema se te presenta, la venganza te arrastra a ti y a todos los que te rodean hacia el abismo e incluso te convierte en el objeto de tus odios… Muchas de estas lecciones no son nuevas, pero la verdad es que están bien narradas y encajadas, dando un discurso más que coherente. Tres cuartos de lo mismo puede decirse de los personajes: antihéroes que, pese a tener bastantes defectos, brillan en comparación con los salvajes a los que se enfrentan a base de plomo, ya sea con lo explosivo de Daisy o con el carisma taciturno y veterano de Rock.

 



Respecto al dibujo, no es ni mucho menos la primera vez que Víctor Santos aparece por este blog, aunque eso no es óbice para señalar un par de cosas. Por una parte, esta es quizás su obra más cruda en lo que a violencia se refiere, y no solo por los combates en sí mismos: torturas, cadáveres, traumas psicológicos… Todo ello da lugar a unas viñetas y páginas sumamente sórdidas que contrastan en mucho con aquellos momentos tranquilos y hasta bonitos de la presente historieta. Y… como una imagen vale más que mil palabras y para no repetirme, para muestra un botón:




En conclusión, si os gustan las historietas de antihéroes con cierta filosofía detrás, dadle una oportunidad a Violent Love. Podéis haceros con estos dos tomos de Norma Editorial por 17,50€ el volumen, portando ambos entre sus más o menos 150 páginas varios extras sobre el proceso de creación de la obra.


Por último, la dedicatoria que me hizo en el primer tomo el amable Víctor Santos durante el Salón del Cómic de Castilla y León de 2019. ¡Gracias de nuevo!      

 


martes, 16 de marzo de 2021

Historias para no dormir, de Pedro Rodríguez

En la reseña de hoy toca hablar de Historias para no dormir, tebeo obra de Pedro Rodríguez (https://www.facebook.com/profile.php?id=663494228).

 


El miedo ha sido un elemento que ha estado en la literatura desde sus inicios de un modo u otro y los autores decimonónicos no se quedaron ni mucho menos atrás a la hora de cultivarlo. Y aquí es donde entra Pedro Rodríguez: a través del lenguaje del comic, nos presenta en Historias para no dormir siete relatos de terror de sendos autores distintos, a saber:

1) La Mano, de Guy de Maupassant

2) El convenio de Sir Dominick, de Sheridan Le Fanu

3) La casa de la pesadilla, de Lucas White

4) El vampiro, de William Polidori

5) La casa B… en Camden Hill, de Catherine Crowe

6) El usurpador de cadáveres, de Robert Louis Stevenson

7) El gato negro, de Edgar Allan Poe

 

Todo esto supone una más que buena antología cuentística tanto para los lectores veteranos como neófitos. Para los primeros y que ya conozcan estos clásicos, para que puedan verlos con otros ojos e ilustrados más que bien, mientras que para los segundos supondrá iniciarse en grandes artistas literarios de una época concreta, pero de muy distintas nacionalidades, aunque con clara preferencia por el mundo anglosajón. El esquema con el que se cuentan las siete historias macabras siempre es el mismo: la primera página, en una sola viñeta, nos muestra al autor narrando las primeras líneas de su trama mientras, en paralelo, enmarcada, aparece una breve biografía suya; a continuación, ya empieza la trama como tal con sus personajes y sus escenarios. Como poca cosa nueva se puede decir de los cuentos seleccionados que no se haya dicho antes, solo se comentará que se tocan todo tipo de temores humanos que, pese a no resultar a día de hoy tan estremecedoras como antaño, siguen siendo trascendentes, tal y como todo lo relacionado con el más allá y lo maldito.

 


Respecto al dibujo, Pedro Rodríguez lleva al papel los citados clásicos con un estilo que mezcla lo gótico con lo cartoon, dando como resultado unas viñetas que entran rápidamente por los ojos. Mención aparte merecen los autores de cada cuento, puesto que Rodríguez les consigue transmitir un aire más realista que los convierte en perfectos nexos entre la realidad y la ficción. Al ambiente turbio de las páginas contribuye mucho el coloreado, con unos tonos madereros y unas sombras que dan un ambiente más que propicio a los distintos relatos. La fisionomía para crear muy rápidamente distintos personajes está muy bien conseguida, tal y como se puede ver en detalles como las distintas formas de rostros y narices de los personajes masculinos que circulan por el tomo, detalles que se hacen incluso más evidentes en los femeninos si se incluyen elementos como el peinado.

 


En conclusión, si os gusta el terror decimonónico o queréis aproximaros a él por vez primera, dadle una oportunidad a Historias para no dormir. Podéis haceros con este comic de Spaceman Project de 98 páginas por un precio de 20€.

 

Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo el amable Pedro Rodríguez durante el Salón del Cómic de Valencia de 2020. ¡Gracias de nuevo!