viernes, 1 de julio de 2022

Tebeos sobre la guerra en Marruecos

Desde que nació Marruecos como tal allá por 1670, no pocas guerras han tenido los habitantes de este reino con los de al lado, es decir, con los de España. Es por ello que, a continuación, reseño brevemente dos tomos muy recomendables sobre las luchas hispánicas en el norte de África, cada una con su particular óptica.

 

Para empezar, en 1860: Castillejos, observamos como las tropas decimonónicas españolas, defensoras de un imperio que todavía tiene un pie en todos los continentes, se enfrentan al ejército de Sultán para defender los límites de Ceuta y el honor de su nación. Guionizado por Javier Diéguez, este tebeo nos cuenta la batalla de Castillejos sobre todo desde el punto de vista del soldado de a pie, aunque también desde la posición de algunos mandos, particularmente del general Prim. El autor hace buen reflejo de la oleada patriótica que inundó la España de 1860, con soldados de prácticamente todas las regiones ibéricas luchando codo con codo o con la participación de las cantineras en el socorro de los heridos en batalla. La épica está también muy bien transmitida a la par que se retratan las dificultades a las que se enfrentaron los combatientes europeos en un territorio sumamente desconocido para ellos. La narración, contada por un veterano a su nieto varios años después de la efeméride, es tan entrañable como solemne, y sirve para cambiar el tono del tebeo de cuando en cuando según se viaja del presente al pasado y viceversa. 

 


 Respecto al dibujo, Carlos Morán (https://www.facebook.com/carlos.moran.90834) lleva al tebeo un estilo cartoon muy resultón a la vista. Las tropas españolas reflejan muy bien la uniformología de la época con todo el cuidado y documentación de la época que esto implica, aunque caso distinto pasa con los marroquíes: si bien llevan los norteafricanos ropas muy vistosas, parecen más salidas de Las mil y una noches que del territorio Alauita, de manera similar a lo que ocurría en 300 con los persas. Los combates, por otra parte, son espectacularmente recreados en las viñetas y los momentos de violencia no escasean en lo que casquería y salvajismo se refiere, aunque la camaradería y compañerismo también están ahí. El coloreado acompaña bien a las ilustraciones, con predominio de tonos grises y morados para la batalla, de tal manera que queda muy bien reflejado lo inhóspito del Rif y de la batalla.

 


Por otra parte, tenemos 1921: El Rif. Tocaba a los españoles volverá a combatir sobre aquellas áridas peñas, no ya contra Marruecos, sino contra las cabilas rebeldes al Sultán en virtud del Protectorado junto a Francia. Si bien España lleva a aquel lugar del mundo el ferrocarril, escuelas y hospitales mientras en paralelo hay actividad armada armada contra las levantiscas tribus locales, todo el progreso realizado estuvo a punto de perderse en 1921. Y es que el general Silvestre, confiado en la victoria, extendió demasiado las líneas españolas, provocando que la posición de Igueriben quedase aislada y fuera asediada. De esta manera, el líder rebelde Abd el-Krim no solo se hace con Igueriben, sino que provoca que el ejército de socorro español que iba a liberarla se estanque en Annual y se acabe desbandando ante el temor a los rifeños en un sálvese quien pueda.

 



Y es aquí donde se produce el infame Desastre de Annual, con los fugados huyendo desordenadamente hacia Melilla a medida que la zona oriental de Protectorado va siendo controlado por los rebeldes. Fue en esta situación tan comprometida cuando el Regimiento de Caballería de Cazadores de Alcántara se hizo inmortal, al cubrir la retirada de sus compatriotas aún a costa de su propia vida. Y es justo en estos jinetes en los que se centra el tebeo guionizado por Javier Yuste, gentes normales y corrientes de mantuvieron la disciplina en todo momento y, espada en mano, protegieron a los que por una razón u otra eran incapaces de defenderse hasta que las bajas prácticamente hicieron desaparecer al regimiento como tal. Esta narración también va a saltos, dando especial importancia a la amistad y compañerismo de los de Alcántara en los meses previos al Desastre, con sus distintas ilusiones, miedos, miserias individuales y la hermandad del grupo; en este sentido, mención especial a la vida cotidiana de los quintos y civiles del Protectorado. Respecto a lo bélico, el tebeo muestra lo peor y lo mejor de la guerra, es decir, tanto lo heroico como lo despiadado. De poner un pero: el Desastre como tal no se ve en el tebeo más allá del epílogo del autor, y si bien está muy bien sintetizado con una estupenda prosa, hubiera sido genial ver este trasladado a las viñetas.

 


Respecto al dibujo, Antonio Gil (https://www.facebook.com/generalmcallister) plasma en el papel el Desastre con un estilo realista y adusto: personajes con rostros que no sería nada raro ver por la calle, unos caballos muy bien perfilados (tarea nada fácil, por cierto), un ambiente en el que se puede percibir el calor… En lo que a violencia se refiere, la ilustraciones no se quedan cortas: la crueldad de los rifeños ante sus prisioneros, lo brutal de los choques de la caballería, la peligrosidad de los francotiradores… El escenario está pintado de manera relativamente sencilla, pero efectiva y el Rif queda más que bien reflejado, labor en la que contribuye mucho el color, el cual ayuda en mucho en darle más atractivo el tomo.

 

En conclusión, si os gusta la historia bélica de España, dadle una oportunidad a estos tebeos de Cascaborra Ediciones de 66 y 64 páginas y, respectivamente, 16 y 15€, con algunos extras en cada uno.

 


Por último, las dedicatorias que me hicieron los autores en sus respectivos tomos, el uno en el Salón del Cómic de Barcelona y el otro en el de Granada. ¡Gracias de nuevo por vuestra amabilidad!  




2 comentarios:

  1. En este tipo de historias es sencillo caer en maniqueísmo, pero parece que no es el caso. En todo caso tienen pinta de ser dos buenos tebeos, que se pueden disfrutar teniendo conocimientos poco profundos de lo que narran.

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    1. Ideales para ponerse en la piel de los quintos de ambas épocas, efectivamente. ¡Gracias por comentar!

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