El mar, con toda su inmensidad, suele representársenos como un escenario de libertad, viajes, aventuras y no pocos peligros. Pues bien, en los siguientes tebeos a reseñar hay de todo esto, con todas y cada unas de las historietas ambientadas en el siglo XVIII, época enormemente marinera, y con protagonistas históricos.
En La última noche de Anne Bonny, de Claire Richard (https://www.instagram.com/ klerichar/) y Álvaro JIménez (https://www.instagram.com/ alviramirez_art/), una anciana Anne Bonny sabe que la Muerte vendrá a llevársela en unas pocas horas. Por ello, lega el prostíbulo que regenta en Nueva Orleans a su trabajadora más lista a cambio de que ella recoja sus memorias para la posteridad y que la gente sepa cómo fue realmente su vida antes, durante y tras su etapa como pirata más allá de las leyendas y chascarrillos.
Lectura muy interesante a varios niveles. Para empezar, está la cuestión de la triple narración: Anne Bonny anciana nos habla sobre la Anna Bonny joven... pero a su vez hay una pareja de historiadores (el uno conservador, la otra liberal) que discuten sobre la veracidad y verosimilitud de las cosas que salen en las viñetas. Y si esto no fuera suficientemente metanarrativo, está el hecho de que hay veces que la Anne anciana responde a los historiadores, descontenta con sus suposiciones.Y es que aquí hay otro elemento interesante: el cómo el guión hace dudar tanto de fuentes primarias como de relecturas actuales en lo que a biografías de personajes históricos se refiere. Por otra parte, como suele ocurrir a día de hoy, se idealiza y blanquea demasiado la piratería, no ya con Anne Bonny (que también) sino con otros casos, tal y como con un criminal tan paradigmático como fue Edward Teach, el famoso Barbanegra. En lo que a dibujo se refiere: no es ni mucho menos el más preciso en lo histórico, pero es muy desenvuelto: se nota para bien que Jiménez viene del mundo de la animación y como sus movimientos y poses se hacen de lo más naturales, igual que sus coreografías, ya sean estas en escenarios terrestres o navales. A destacar también como con unas pocas líneas el ilustrador crea a un personaje fácilmente reconocible y distinguible para lo que queda de trama; eso, y el coloreado, con unos saturados que entran por los ojos.
En los tomos primero y segundo de Lezo, de Ángel Miranda (https://www.instagram.com/ mikillustrator/) y Guillermo Mogorrón (https://www.instagram.com/ mogorron/), el veterano marino español tiene que hacer frente al mayor reto de su vida militar: defender la ciudad caribeña de Cartagena de Indias con sus baluartes, 6 navíos y 3.000 hombres contra los 200 barcos y 30.000 hombres que Reino Unido ha mandado contra ellos. Cartagena es llamada la Llave de las Indias por su estratégica posición, así que si esta urbe cae, el imperio hispánico correrá grave peligro...
En los últimos años se ha rescatado del olvido la figura del gran Blas de Lezo y Olavarrieta, almirante español tuerto, manco y cojo artífice de una de las mayores derrotas navales de la Royal Navy. La obra es tan epopéyica como debería: da saltos entre los oficiales y combatientes rasos de ambos bandos para darnos una perspectiva más global del asedio (civiles incluidos); las luchas son tan brutales como épicas, de tal manera que queda muy claro el esfuerzo bélico qué hace cada uno de los bandos en liza y se palpa la tensión; si bien Lezo es el protagonista, la obra no cae en maniqueísmos: ni en los enfrentamientos que tiene con Eslava se le pinta siempre como el que tiene razón ni a los británicos se les retrata como monstruos. El apartado gráfico es una gozada visual: la documentación de Ramón Vega es excelente (con muestras de ella en los extras de ambos tomos), los combates en la jungla, asaltos navales o bombardeos son tan salvajes como deberían, sin idealizar la violencia, pero exaltando el valor de los soldados; el color saturado de Miguel Ángel Abad sirve igual de bien para escenas nocturnas que para otras bajo el sol caribeño...
En Ana María de Soto, de Miguel Babiano (https://www.instagram.com/ miguelbabiano_/) y Sergio Molrose (https://www.instagram.com/ sergio.molrose/), una niña descubre gracias a su madre que su tía se hizo pasar por hombre para luchar en la Real Armada de España y poder vivir aventuras en libertad fuera de su Aguilar de la Frontera natal como infante de marina.
Dentro de la historia española hay unos cuántos casos muy similares a la de la mundialmente famosa Mulán. Ana María de Soto es uno de ellos.El hecho de que su historial militar, primero contra los revolucionarios franceses y luego contra los ingleses, esté muy bien documentado, ayuda a la trama: la primera mitad de la historieta se dedica a mostrar como de encorsetada era la vida de Soto y cómo una serie de factores concatenados la llevan al Arma de Infantería de Marina en lugar de a su hermano Antonio. Así, si bien es cierto que la trama tiene partes novelescas, se mantiene fiel a la verdad en lo esencial, no solo con las batallas en las que participó Ana María, sino en mostrar lo terrible y aterradora que es la guerra: muerte, destrucción, caos, amigos y compañeros de armas a los que no se puede salvar, que a veces uno se salva por pura suerte... Esta historieta, también narrada años después de haber tenido lugar, tiene un dibujo que cumple bastante con su cometido: la documentación a priori está bien hecha en barcos, uniformes y armas, las operaciones militares de Ana María (desembarco, combate urbano, defensa de navío...) encajan con la guerra dieciochesca, se representa bien como era la vida de los embarcados, sus tonalidades ocres son efectivas...






