domingo, 12 de julio de 2026

Terceras partes varias y alguna cosa más de rebote

Hoy toca hacer varias reseñas de distintas sagas que un servidor sigue en estos momentos, todas ellas de temáticas y géneros bastante variados.




Para empezar, tenemos los tomos tercero y cuarto de La espada de San Eufrasio (reseña de los tomos 1 y 2 aquí), de Pepe Rey y Manolo López Poy (https://twitter.com/ManoloPoy) y Miguel Fernández (https://www.facebook.com/Miguelentinta), con todo el caos que hubo en Galicia en el año 1465 durante el reinado de Enrique IV. El obispo de Lugo, contra las cuerdas por el corrupto capitán de su propia guarnición, recibe una inesperada ayuda de hombres mandados por el caballero Beltrán de la Cueva, los cuales le ayudarán a hacer frente no solo a sus problemas internos, sino a los abusos e incursiones del conde de Lemos. A toda esta ecuación hay que unir las tropas licenciadas por la ciudad de Santiago de Compostela, que hacen mayor el caos todavía en el Camino, con sus saqueos y rapiñas, así como a la familia de Rosendo y sus vecinos, convertidos en bandoleros, todo lo cual forma un complicado y violento tablero político, con las gentes de Lugo pasando hambre ante la falta de trigo castellano, bloqueado por la situación de guerra.

Buena continuación de los anteriores números, muy fácil de seguir incluso si se llevan años sin seguir a sus personajes. A medio camino entre Canción de hielo y fuego y Robin Hood, esta suerte de western histórico sigue siendo de lo más entretenido de leer, lo mismo hablando de grandes políticos y terratenientes que de la gente de a pie para hacer un fresco muy vivo de los años que precedieron a la insurgencia de los irmandiños. Se sabe aquí ya el motivo tras el nombre de la saga y este le añade al relato cierto fondo místico que encaja mucho con el ambiente medieval del tebeo. El dibujo tiene todo lo bueno de los anteriores números, con un buen trabajo por parte de Fernández en materias como el vestuario o los escenarios para mostrarnos el siglo XV castellano. 



En Carretera fantasma 3 (reseña de los anteriores numeros aquí), de Jeff Lemire (https://www.instagram.com/jefflemire/) y Gabriel H. Walta (https://www.instagram.com/ghwalta/), se da un salto en el tiempo hacia atrás, con todo lo que le ocurrió a Theresa Weaver y a su padre, el agente Donald Weaver, en 1997, y que provocó la desaparición del segundo y las lagunas mentales de la primera, así como el primer contacto de esta con el agente Harold y con todo lo que rodea al misterioso Proyecto Navaja.

Se empiezan a atisbar respuestas del gran misterio que rodea a las paradas de carretera de Billy Bear, pero el guionista sigue manteniendo buena parte del enigma a cubierto, para disgusto del fan más ansioso. De manera lenta, sí, pero sin que haya nada que pueda considerarse relleno, la trama de este thriller progresa a la par que mantiene enganchado al lector. Este volumen, a modo de flashback o analepsis, supone una más que buena road movie de dos compañeros policiales muy distintos que se topan con un caso mucho más grande que ellos y con muchas trabas desde arriba. Ideal para los que gusten de historias sobre conspiraciones, especialmente con el dibujo cáustico y seco de Walta que tan bien retrata la ruta 66. Eso sí: toca armarse de paciencia hasta el siguiente recopilatorio, lamentablemente.



En el tercer número de W0rldtr33 (aquí reseñas de sus números 1 y 2), de James Tynion IV (https://www.instagram.com/jamesthefourth) y Fernando Blanco (https://www.instagram.com/fernandoblancocomic), vemos como Samara "Sam" Winters, hermana de Gabriel, bajo el alias de PH34R conoció la Undernet y cómo fue poseída por ella en 1999, así como la manera en la que sobreviven a esta entidad maligna los pocos humanos que quedan en 2049 tras haber hallado un maduro Ellison Lane un camino que quizás devuelva a la humanidad la paz y sus modo de vida anterior al apocalipsis tecnológico. 

Si en la anterior obra teníamos un salto temporal aquí pasamos a tener dos: uno adelante y otro hacia atrás, muy reveladores ambos, en clave onírica el primero y bajo el prisma distópico pero esperanzado de la segunda. La Undernet y lo que en ella mora sigue siendo tan amenazante como incomprensible, así que en cuánto género de terror la obra cumple una vez más en este tercer número, aunque sin hacer apenas uso del gore en esta ocasión, aunque los desnudos inquietantes y que presagian desgracias siguen a la orden del día. Poco más se puede decir sin caer en destripes sobre este recopilatorio, salvo que el dibujo de Blanco cumple en ambas líneas temporales de maravilla, ya sea en los escasos momentos tranquilos o a la hora de llevar a las viñetas pesadillas tecnológicas.


Por último, en Las Hericornias 2 y 3 (reseña del primer número aquí), de Kid Toussaint (https://www.instagram.com/kidtoussaint/) y Verónica Álvarez (https://www.instagram.com/veronica.alvarez.art/#), el grupo de heroínas sigue en su particular periplo para peregrinar hacia el templo de Aurora, pero las diferencias entre unas y otras, así como el pasado, harán peligrar la integridad del grupo. 

Si bien la presente saga sigue siendo para todos los públicos, esta se vuelve más oscura a partir de su segundo tomo, tal y como cuando se explica por qué Izandre es tan desagradable y puntillosa con las otras protagonistas e incluso con su propia unicornia mediante vistazos a su pasado, con muy buen equilibrio y momentos de transición de este al presente y viceversa. Y es que hay traiciones que duelen y marcan mucho... pero no profundicemos en eso ahora en favor de la sorpresa. Lully supone una buena dosis de misterio al ser muda y no explicar sus objetivos reales al resto de guerreras mágicas (que sus recuerdos no tengan bocadillos de diálogo lo considero tan idóneo como efectivo, por cierto). El encantador dibujo de Álvarez, por otra parte, con sus magníficos diseños de personajes, la misma versatilidad para dibujar lo mismo momentos tiernos que humorísticos o de tensión, también sigue ahí. Así que hay ganas de ver adónde lleva esta historia que se complica por momentos. 

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