domingo, 18 de mayo de 2025

Crónica del Festival de Cómic Europeo de Úbeda 2025

Hoy toca crónica del Festival del Cómic Europeo de Úbeda de este año, el cual celebró su decimotercera edición los días 8, 9, 10 y 11 de mayo.

 


El viernes 9 inició el evento tranquilamente sobre las 17:30, con una plaza de Andalucía bastante desangelada. El problema: sin contar con apertura de los puestos comerciales, aquella jornada solo había cuatro actividades. Estas eran las firmas de Jordi Bayarri, Josep Busquet y Agustín Padilla, así como la visita guiada de la exposición de Shi por Josep Homs, su autor.

 


Ya que solo se podían hacer las cinco cuestiones señaladas, empecé por la segunda, obteniendo del incombustible Jordi Bayarri una firma en su Historicómics: Prehistoria mientras hablamos, entre otras cosas, sobre sus futuros proyectos, tal y como del siguiente número de Entre tinieblas. Por otra parte, también tuve oportunidad de desvirtualizar a Javi de La cueva de Blacklobi, hablando con él un ratito sobre, entre otras cosas, la locura que fue la reciente y primera Feria del Cómic de Madrid.

 


No mucho después, echando un ojo entre las tiendas, la prudencia y el instinto me recomendaron comprar tanto Imperios como la primera novela ligera de Gryphoon, ya que tenía la muy fundada sospecha de que ambas publicaciones corrían el peligro de agotarse durante el festival. Hecho esto, me dirigí al antiguo Hospital de Santiago, lugar solemne donde estaban a disposición del público las cuatro exposiciones que serían guiadas y comentadas por sus propios autores a lo largo de la feria. Y todo ello sin necesidad de pagar entrada, igual que el resto de la cita comiquera.

 


El viernes le tocaba a la de Homs y allí me personé junto a un buen grupo de aficionados. La actividad no defraudó: Homs hablaba de manera muy humilde y explicando los distintos procesos creativos que sigue según la obra, fueran tradicionales, digitales o mixtos de forma muy esclarecedora, de tal manera que la charla, pese a durar casi una hora, se hizo bastante amena. 

 


Me hubiera gustado hacerme aquel día con una dedicatoria de Agustín Padilla en el segundo tomo de Monstruos ibéricos, pero quiso la mala suerte que todavía no estuviesen en el stand de la editorial Maldragón por haberse retrasado sus porteadoras. Resignado, tocaba ya a eso de las 20:00 retirarse al hotel y coger fuerzas para un sábado que se previa movido, puesto que iba a haber muchas firmas para las que hacer cola.



Ya en sábado 10, tocaba el día potente de la feria. Como primer objetivo del día: hacer cola en el stand de firmas para Miguel Ángel Ruiz, del cual Yermo Ediciones sacaba la ya citada novedad, lanzada en el evento antes de en cualquier otra parte, de Imperios. Primer susto del día: la organización me mandó a hacer cola a un sitio incorrecto, puesto que había dos stands de firmas. Cuando me di cuenta del error, fui corriendo a la posición correcta y, tras explicarle lo que había pasado al resto de gente en la cola, me dejaron ponerme el primero, puesto que varios me habían visto haciendo cola por un buen rato en el otro lado. Igual que ellos tuvieron esa gentileza conmigo, yo tuve otra: intercambié posiciones con el segundo de la cola por tener este que irse de Úbeda más pronto de lo que le gustaría. Así, con gente educada y bien dispuesta, este tipo de civismo y galanterías no son raras. Tras unos minutillos, llegó sobre las 11:00 Miguel Ángel Ruiz y estuvo departiendo con los asistentes animadamente mientras le daba a los lápices y acuarelas. Cuando me tocó el turno, le di a elegir entre cierta guerrera de su historia y cierto monstruo, decantándose por la primera, enterándose, con no poca sorpresa al poco rato, de que de los 30 tomos que había originalmente en el stand de firmas de Imperios, ya quedaban menos de diez que, no mucho después, terminaron de agotarse.

 


Ya con el primer tomo del día dedicado, me acerqué al stand de Maldragón y allí, además de obtener firma de en el sobrenatural thriller policíaco Los misterios de la sangre por su guionista, Boris Ramírez, fui obsequiado por la editorial con el segundo tomo de Monstruos Ibéricos ya firmado por Raúl Cordero y también Boris Ramírez, detallito que le vuelvo a agradecer a la editorial desde esta publicación. Tuve por aquí, además, la suerte de coincidir con Justo “El cinmerio”, gran reseñista de tebeos y tener una corta pero buena charla con él. Si queréis echar un ojo a su crónica e impresiones del evento (donde se dicen cosas muy bonitas de un servidor), aquí os dejo el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=n3_91EyJW8I

 


Tocó volver al segundo puesto de firmas de la organización, aquel que tenía a la venta las obras de los autores asistentes, de tal manera que me posicioné para obtener dibujillo de Carmen Cantero en El cerrajero, puesto que la editorial Serendipia tenía allí la caseta compartida con la ya mencionada. Entre que terminaba la muy amable Cantero de hacerme una dedicatoria de lo más bonita a rotulador, llegó la organización para repartir números para Jaime Calderón. Y es que, tras la larguísima fila que se había montado para Miguel Ángel Ruiz, aquella no era mala idea para evitar tapones y masificaciones ante la caseta y el Artist Alley. Lo malo es que el reparto se hizo con un tanto de descontrol, pero un servidor tuvo la suerte de estar en el sitio correcto y en el momento correcto, así que me agencié el número 7. Igual que el año pasado para Philippe Luguy, este número permitía que, si por falta de tiempo, el ilustrador no podía terminar la sesión de dedicatorias de la mañana, había continuidad numérica en la sesión de la tarde.

 


Acto seguido, me encaminé al puesto de Cascaborra ediciones para obtener rúbrica y dibujo de los allí firmantes, a saber: José Manuel Espina y Juan Alcudia, que estaban dedicando, respectivamente, Zoco el Telatza y Cuéllar, mientras comentábamos proyectos futuros y la mejor manera de colaborar entre guionista y dibujante a la hora de elaborar un tebeo a cuatro manos.

 


Retorné entonces a Maldragón para quitarme la espinita clavada del día anterior con no haber obtenido dibujo de Padilla. El chico que tenía delante llevaba consigo los dos tomos de Monstruos ibéricos y tuvo a bien que le dedicará Padilla el uno en primer lugar, luego cederme el paso para que me dedicasen el segundo y, finalmente, volver él a la carga con también la segunda parte. Entre esa muestra de camaradería y el sentido del humor y contagiosa risa de Padilla, fue aquella una sesión de firmas bien maja.

 


No mucho después nos fuimos arremolinando los fans en torno al primero de los stands de firmas al haber anunciado previamente que allí se repartirían números para la sesión de Homs. La mayor parte de la gente fue civilizada e hizo cola pacientemente, pero entre que el chico de la organización que repartía los números era muy despistado o muy inocente y había gente bastante mayor que se le coló con bastante descaro se empezó a generar malestar entre los asistentes. Me tocó un número 10 que habría sido menor en tres o cuatro dígitos de no haber mediado la sinvergonzonería… pero había que resignarse. Al menos este año. 

Mientras tenían lugar en paralelo las sesiones de firmas de Homs y Calderón en los dos stands de la organización a las 13:00, como ambos dedicando un buen tiempo a cada dibujo, me lo tomé con calma a sabiendas de que tenía números con muchas papeletas para ir a la sesión de la tarde, volví a la caseta de Maldragón y estuve en la sesión de firmas de Always Halloween de Gonzalo García y Juan “Elchinodepelocrespo” Alcudia; pero como la carne es débil, del segundo al final me animé a coger también otro par de obras como son  su Gilgamesh y su Historia del príncipe Alcaraván, el segundo por la preciosidad del dibujo y el primero por la recomendación que de él me hizo otro lector que llevó su ejemplar a firmar.

 


Aproveché que las colas que para las que tenían número seguían más o menos en el primer o en el segundo puesto y me puse a explorar el Artist Alley en busca de fanzines y autoedición, de tal manera que cayó en mi poder el segundo número de El sonrisillas. Por otro lado, tuve oportunidad de conocer al cercanísimo Raúl Lara, creador del cartel de la edición de 2025, al que le adquirí su Women’s Tober 2024 y, entre que me dibujaba la preciosa Harley Quinn de más abajo, estuvimos comentando las distintas interpretaciones de la misma, siempre saliendo ganadora la de la serie noventera de Batman.

 


Tuve la suerte de que al rato Jorge, aficionado al noveno arte con el que compartí taxi para llegar desde la estación de tren a Úbeda, me invitó a comer con él y con otros comensales de lo más majetes como Raúl Lara o el también dibujante Juanma Aguilera y su familia, así como con Támara y Pelo. Ocasión muy bonita y de la que me alegro mucho haber formado parte.



Ya comido y tras un ligero descanso en el hotel, volví al evento y, gracias a Sal Donaire, completé el tomo con las cuatro firmas de los cuatro autores del segundo tomo de Monstruos ibéricos asistentes a Úbeda para la décimo tercera edición del reseñado festival.

 


A las 18:00 decía en el programa que volvían a dedicar Homs y Calderón, el primero a dedicar a partir del número 8 y al segundo a partir del 6. La cosa pintaba complicada por estar ambos autores en casetas distintas y poder solaparse en horarios mis boletos, pero Támara, a la que había conocido en la comida, me dijo que, ya que ella tenía el 21 para Calderón, me hacía el favor de esperar en la cola con mi tomo en caso de que se cumplieran los peores pronósticos. Muy agradecido, marché donde Homs para que me dedicase su El Ángelus, obra sobre la que estuvimos platicando un buen rato. Allí me enteré de que se habían retrasado unos minutillos en acudir por haber estado en la comida y en la sobremesa dedicando y dedicando tomos para que nadie se fuera de vacío, gesto que les honra mucho.

 


 Mis preocupaciones por llegar tarde a mi turno con Calderón se mostraron infundados, ya que todavía estaba a mitad del legionario romano que le estaba haciendo al número 6. Como Támara ya estaba, la pobre, cansada de esperar para el turno, preguntó si podía adelantarnos al resto de gente a la espera de obtener, únicamente, dedicatorias sin dibujo y solo con nombre. El resto accedimos de buena gana, pero una serie de circunstancias caóticas derivaron en confusión, mal ambiente y escándalo. 

Por una parte, Calderón creía que era Támara la sexta persona con ticket y no la vigésimo primera, tanto por ya haber perdido este la cuenta de lo que llevaba firmado como por haber tenido el número 6 la nada recomendable idea de pegarle su ticket a uno de los tomos de Támara; por otra parte, Támara repitió varias veces que solo quería firma y nada de dibujos, pero si había alguna posibilidad de que el lío se esclareciera, esta se evaporó cuando alguien de prensa apareció espontáneamente y declaró, sin saber exactamente lo que ocurría, que si un autor quería colar a alguien en su sesión de firmas este tenía todo el derecho del mundo. La bronca que se montó fue de campeonato, con varias quejas a la organización y con Támara pasándolo bastante mal y con ansiedad los treinta minutos que Jaime Calderón le hizo la dedicatoria, tanto por la situación como por los sapos y culebras que salían de las bocas de la gente de la fila. Eran más o menos las 19:00 cuando ya me tocaba el turno, pero acudió desde la zona de prensa el personal de Mecanismo Friki para entrevistarle. El preguntó si se podía llevar mi tomo de Isabel. La loba de Francia, para dedicarlo entre tanto; le dijeron que sí. Pregunté yo si podía presenciar la entrevista en directo y ver cómo me hacían el dibujo; también dijeron, muy amablemente, que sí. Podéis ver la entrevista de Mecanismo Friki en el siguiente enlace, puesto que fue de lo más interesante en lo que a hacer cómic histórico se refiere, tanto por parte de entrevistadores como entrevistado: https://www.youtube.com/watch?v=3gVHUGIzlGU

 


Al poco de acabar la entrevista en paralelo al espectacular dibujo que me hacía, tras darle las gracias a Calderón por su buen hacer y felicitar a todos los presentes por la magnífica entrevista, me encontré con Loreto Aroca, la cual acaba también de terminar una entrevista. Como se le había alargado mucho su sesión de firmas de La guerra de Audrey de las 18:00 y me había dicho que al terminar su entrevista me la dedicaba en un momento, dio cumplimiento a su palabra mientras departíamos sobre la Segunda Guerra Mundial. Cabe volver a hacer mención al compromiso y dedicación que tuvieron los artistas con su público, ya que fueron enormes.

 


Quedaba ya el último objetivo del día, con Luis Montes dedicando la primera novela ligera de Gryphoon, su manga. Aquí otro lío de la organización: le retornaron a su caseta desde la de firmas, igual que a Bea Castillo. En esta fila volvió a imperar el decoro y la educación, puesto que todos los que la formamos nos comportamos divinamente y eso que de la decena de sus integrantes, la mitad eran niños pequeños, lo cual debería avergonzar no poco a los adultos que se colaron por la mañana. El caso es que, además de explicarnos cosillas de Planeta Manga y de la publicación de Gryphoon, Montes me dedicó la mencionada Espada del viento y Bea Castillo, pese a no tener allí el noveno número de la revista, me hizo un dibujo de Rackham en una de sus láminas. Un encanto ambos, particularmente por regalos como la postal que le escribe a Noha su hermano.

 


Y así quedaron todos los objetivos cumplidos, con una caza de dedicatorias de lo más completa y satisfactoria pese a los percances mencionados. Tomaría todavía algún aperitivo a modo de cena con casi toda la misma estupenda gente con la que había cenado y me retiré para descansar de cara a visitar Bailén al día siguiente. Mientras escribo esto, puedo decir que lo bueno ha superado con creces a lo malo, pero para evitarlo para futuras ediciones en este magno evento, aquí van algunas reflexiones:

 

1) Que los viernes vuelva a haber más actividades y firmas, puesto que así se descongestionan las del sábado y domingo.

 

2) En las sesiones de firmas de autores que se prevean masivas, como las comentadas de Ruiz, Calderón o Homs, organizar un sistema de tickets más serios que simples posits y poniendo a los caraduras que se cuelen en su lugar, es decir, al final de la fila.

 

3) Quizás (ojo, quizás) convendría un recinto más grande para el festival, puesto que hubo varios momentos de embotellamiento y atasco.  

 

Sea como sea y pese a algunos fallos, el evento ha sido de lo más disfrutable y entretenido, de tal manera que es más que probable que el año que viene también acuda a esta cita con el noveno arte.


Aquí Jaime Calderón, todavía dedicando tomos de noche pese a haber terminado
sus sesiones muchas horas atrás

sábado, 17 de mayo de 2025

Conferencia sobre la caballería en la Guerra de la Independencia en Bellumartis

 


Por aquí os dejo un enlace al coloquio que tuve el jueves con Francisco García Campa en su estupendo canal de Bellumartis sobre la caballería española que se enfrentó a las tropas napoleónicas en la Guerra de la Independencia. 



lunes, 5 de mayo de 2025

La noche en la que Bunbury fue Elvis y Eva Amaral hizo los coros, de Javier Romero Collazos y Marta Soto Paciencia

En la reseña de hoy toca hablar de La noche en la que Bunbury fue Elvis y Eva Amaral hizo los coros, tebeo que tiene por guionista a Javier Romero Collazos (https://www.facebook.com/jromerocollazos) y por dibujante a Marta Soto Paciencia (https://www.instagram.com/martasotopaciencia.art/).

 


Corre el año 1996 en Zaragoza y Juan se ha propuesto reconquistar a Marta, su exnovia. No obstante, la quedada va a ser cuanto menos complicada: han asaltado a Marta, la torre del Pilar está cerrada, las “amigas” de Marta han advertido al nuevo novio de esta, los borrachos parecen tener fijación por interrumpir a Juan… ¿Logrará el propósito de Juan salir adelante o la mala suerte lo impedirá?

 

Originalmente un relato de Javier Romero, La noche en la que Bunbury fue Elvis y Eva Amaral hizo los coros ha sido llevado al noveno arte por su creador para dar lugar a la presente historieta. No he leído la obra original, pero lo que es el tebeo es un entretenimiento tan bonito como interesante. Bonito por lo que respecta al reencuentro entre Juan y Marta, con una relación tan entrañable como atolondrada por las cosas absurdas que les pasan; por otra parte, también es interesante por cómo se retrata la Zaragoza de la época, con sus luces y sus sombras, puesto que el ambiente musical y el buen rollo están muy patentes, pero también lo criminal y zafio. Cabe destacar que la, en ese momento, reciente separación de los Héroes del Silencio es parte importante del tebeo y no un mero telón de fondo, ya que puede incluso considerarse una trama secundaria, tanto en lo referente a Bunbury por un lado como por el resto de miembros por otro, de tal manera que el comic será del gusto de los seguidores de la mítica banda, tal y como con el paso por Alemania o el añadido de tener las viñetas varias de sus canciones de fondo.

 


Respecto al dibujo, Marta Soto lleva al papel un estilo muy expresivo a medio camino entre lo europeo y lo japonés con personajes muy atractivos en lo visual, tal y como con el diversísimo trío de alemanas seguidoras de los Héroes del Silencio para los momentos más cómicos, pero que también da para momentos más románticos e íntimos como los intentos de Juan por acercarse a Marta o los que destilan peligrosidad, tal y como cuando hay navajas o puños americanos de por medio. Los fondos son algo curioso, puesto que, si bien hay viñetas con nula escenografía, hay otras muy muy cuidadas con lugares muy emblemáticos de Zaragoza. El coloreado tiene por lo general tonos apagados y tristones… salvo cuando hay conciertos de por medio, con colores más vivos y luminosos, en paralelo al sentimiento que pone la música.

 


En conclusión, si os apetece leer una historia de amor y desamor y rock, dadle una oportunidad a La noche en la que Bunbury fue Elvis y Eva Amaral hizo los coros. Podéis haceros con esta obra de GP Ediciones por un precio de 18€, incluyendo entre sus 84 páginas algunos extras, tal y como una introducción de Pablo Ferrer o un epílogo del guionista. Aquí un enlace con las primeras páginas cortesía de la editorial: https://gpediciones.com/libreria/nuevos-valores/92-la-noche-que-bunbury-fue-elvis-y-eva-amaral-le-hizo-los-coros.html

 

Por último, las dedicatorias que me hicieron en el tomo durante el Salón del Cómic de Zaragoza de 2024 los amables Javier Romero y Marta Soto. ¡Gracias de nuevo!



miércoles, 30 de abril de 2025

Crónica del Toledo Comic Fest 2025

 Hoy toca crónica sobre la segunda edición del Toledo Comic Fest, cita que tuvo lugar del 25 al 27 de abril de 2025. 


Iniciaba el evento el viernes a las 17:00 con la presencia de la concejala de Cultura y Patrimonio de Toledo, así como con adultos salidos del trabajo y niños que todavía llevaban sus mochilas curioseando entre los distintos puestos desplegados en la plaza de Zocodover. Hizo muy buen tiempo ese día y el siguiente, con cielo despejados y no demasiado calor, algo de agradecer. 

Empezó mi jornada con un peso fuerte como es Pedro Camello, dibujante que ya les sonará a los lectores del blog por, entre otras obras, Cruz Negra o sus tomos de Cascaborra. Y este, tan jovial como de costumbre, me dedicó sus tomos de Dragones de frontera junto con Gregorio Muro Harriet, guionista de los mismos, entre que hablábamos de qué trataría el siguiente número y me hacían caer en la tentación de comprarme Feroz

Entre tanto, los tercios españoles volvieron a desfilar por las calles de la Ciudad Imperial de manos de un grupo de recreacionistas que animaron mucho la tarde con sus actividades, entre las que se incluían representar duelos de honor o enseñar a combatir como en el Siglo de Oro al público interesado. 


Poco después tocó ir al puesto de Cascaborra y obtener dedicatoria de Jorge Esteban Urabayen en el primer tomo de Paredes. La leyenda, por hacer este dicharachero artista de colorista de su tercer capítulo. Poco después me dispuse a hacer lo mismo con Inés Rico, la cual estaba dedicando en GP Ediciones su obra El marfil de Dâshur, siendo siempre un placer ver cómo los participantes de El Taller de ESDIP van sacando obras. 


A continuación, retorné a Cascaborra para que Noelia Vega y Carolina Corvillo me dedicasen su Ana. La princesa de Éboli mientras hablábamos de Isabel I y Juana la Beltraneja. 

Con esto concluía mi paso en la feria el viernes 25 de abril, por lo que me retiré a mis aposentos hoteleros a descansar antes de volver a la acción al día siguiente. 

Ya en el sábado 26, acompañado de los berridos de unos manifestantes con unas protestas para las que ni era el momento ni el lugar y que espantaron a muchos potenciales asistentes de un evento cultural y gratuito en la citada plaza de Zocodover, fui directo a Cascaborra sobre las 10:00. Allí pude disfrutar en la segunda jornada del festival comiquero de la presencia de Miguel Babiano y Sergio Melrose mientras me dedicaban su tebeo sobre Ana María de Soto entre que hablábamos de esta y de Mulán por los paralelismos entre ambas heroínas. 

Pese a un griterío tan insolente como estridente, se pudo seguir disfrutando del bonito evento, con el público echando uno ojo en los puestos tanto para ver qué volúmenes se ofrecían como para ver que autores dedicaban sus obras, tal y como con el caso de Juan Fer Briones, que me dedicó La pitillera húngara entre que hablábamos de la Guerra de la Independencia Española. 

Como para culminar los últimos objetivos previstos había que esperar todavía hora y media, hice un paréntesis salonero para hacer una visita tranquila por el Museo del Ejército de lo más entretenida. Hecho esto, visité Unrated Comics para obtener dedicada David Braña y Ángel Bernuy la saga El Azote.

 Una última vez fui a Cascaborra para obtener dedicatoria de Iván Luna en su Desembarco de Alhucemas, esperando todavía un ratillo hasta que llegó. Hubo conato de bronca con un tipo que decía estar antes que yo y que quería que le dedicase al mismo tiempo Luna y el también presente Raúlo Cáceres; recordando cómo se le habían colado a Neovallense en la Feria del Cómic de Madrid, me negué y se hizo el orden, de tal manera que quedaba yo primero para Luna; estas discusiones nunca son plato de buen gusto y dejan mal cuerpo, pero es necesario luchar contra lo injusto. Mejor sabor de boca, sin embargo, me dejo la última firma del evento en Serendipia: el majísimo Rafael Jiménez Sánchez, que no solo me dedicó también el Desembarco de Alhucemas donde es guionista, sino las también históricas El ángel rojo y Manos blancas

Y hasta aquí mi paso por el Toledo Comic Fest del año 2025, con una segunda edición muy en el estilo de la primera: buen abanico de editoriales y autores, variedad de actividades más allá de las comiqueras (como, además de las de los tercios, también charlas o partidas de rol de Tolerol), buen clima y emplazamiento y cariño hacia el medio tanto por el público como por parte de los organizadores.

miércoles, 23 de abril de 2025

Carcoma, de Andrés Garrido

En la reseña de hoy toca hablar de Carcoma, tebeo obra de Andrés Garrido (https://www.instagram.com/andresgarridoart/).

 


El Carcoma es un barco pirata cuya tripulación está en horas bajas: no son capaces de encontrar botín con el que sostenerse y todo lo que pescan está enfermo. Si a esto se le añade que todos los piratas juraron no volver a pisar puerto, su futuro no pinta muy halagüeño. No obstante, al encallar en un islote en medio del mar, los piratas se encontrarán con una extraña criatura marina que subirán a la nave por la fascinación que despierta en ellos. No obstante, junto a esa criatura, ha embarcado algo más… 

 

Andrés Garrido ya les sonará a los lectores del blog por haber estado a los lápices de obras como Iron shoes o Love, love, love. Pues bien, por fin tenemos la oportunidad de leerle como autor completo en una historieta larga al ejercer también el papel de guionista. Y esto coincide con también verle abordar fantasía en vez de ciencia ficción. ¿El resultado? Bastante bueno: desarrolla conceptos tan universales como la maternidad, la camaradería, la redención o el alcoholismo y lo conjuga e hilvana todo con terror, piratas y el ámbito sobrenatural. Sepia, la vigía del Carcoma, es la protagonista del tebeo y el personaje que más evoluciona a lo largo de la trama, siendo el motor de este cambio la criatura encontrada tras el encallamiento, una suerte de “sirena” con, entre otras capacidades, la de sacar lo más positivo y permitir que los atormentados por su pasado puedan seguir adelante. Respecto a lo otra entidad que se cuela en el barco y supone el contrapunto siniestro a la anterior, tiene un punto lovecraftiano bastante atractivo en lo que respecta al horror más marítimo y talasafóbico, así como ciertos elementos que recuerdan a Alien (y a Onus, la historia corta del autor en El Taller); eso sí, hubiera estado bien desarrollar algo más a esta entidad oscura, así como al capitán del navío, puesto que se dan algunas pinceladas interesantes sobre “el horizonte” y “la tormenta” en el pasado del mismo de las que hubiera estado bien saber más. Eso sí, sirve como antagonista total de Sepia y ese choque de contrarios está bien desarrollado, por cómo se van intercambiando los papeles de control e inestabilidad de un extremo al otro en la lectura.

 


Respecto al dibujo, Andrés Garrido sigue en la línea de sus obras ya mencionadas, pero con añadidos y mejoras fruto del trabajo continuado. Para empezar, el efecto de lo mágico o sobrenatural queda muy resultón, tanto en su vertiente más benigna como en la maligna, la una mesurada, elegante y bella, la otra más predatoria, infecciosa y sucia. Cada tripulante del Carcoma tiene un diseño único que hay que aplaudir, no solo por poder distinguirse a cada pirata con un simple vistazo del resto de sus compañeros, sino por contribuir sus diseños en mucho a reflejar su personalidad (tosquedad, apatía, melancolía…). El diseño del barco, no obstante, tiene elementos mejorables, tal y como el hecho de no tener los cañones bien amarrados y enganchados al puente por los destrozos y muertes que eso provocaría en un viaje. Pero quitando estos detalles, la obra visualmente funciona muy bien, con detalles aquí y allá como el bello diseño de la “sirena” con su inspiración de Bloodborne, el coloreado tristón, enfermizo y turbio del Carcoma y los mares por los que se mueve, la manera en la que va cambiando el cuadro de la esposa del capitán a medida que este degenera mentalmente, unas escenas de violencia y acción tan vertiginosas como la historieta que ya de por sí se devora…



En conclusión, si os gustan las historias de piratas, magia blanca y negra y segundas oportunidades, dadle una oportunidad a Carcoma. Podéis haceros con esta obra de Nuevo Nueve por un precio de 30€, incluyendo entre sus 176 páginas un extra con los diseños de los personajes.

 

Por último, la dedicatoria que me hizo el amable Andrés Garrido en el tomo durante el Salón del Cómic de Valencia de 2025. ¡Gracias de nuevo!




lunes, 14 de abril de 2025

Kneel!!, de Víctor Puchalski

En la reseña de hoy toca hablar de Kneel!!, el tebeo obra de Víctor Puchalsky (https://x.com/PuchalskiVictor).

 


La futura emperatriz de la violenta Blastover, Kim Tarleen y un guerrero de la casta más baja de Fangover, Kneel, se enamoraron. Lamentablemente, la primera quedó incapacitada física y mentalmente, por lo que su padre ha convocado un torneo: todo aquel combatiente que lo desee puede participar y, en caso de ganar el multitudinario combate y superar luego un periplo, se ganará el derecho a ejecutar a la heredera imperial y convertirse en el sucesor al trono de hierro negro. Y Kneel, por una vieja promesa que le hizo a Kim, luchará por ser su verdugo. Pero… ¿se verá corrompido por Blastover o resistirá y seguirá siendo él mismo?

 

Aunque pueda parecer una simple lectura macarra, Kneel!! es bastante más que eso, ya que, dentro de su planteamiento distópico, se puede dividir a los personajes en dos grupos: los que se dejaron consumir y moldear por su entorno y los que siguieron siendo ellos mismos. Así, entre los segundos, tenemos a personajes muy interesantes como Marlboro o Taiga, señal que se uno puede tener libre albedrío y hacer lo que es correcto aun con el resto de la sociedad en contra. Por el otro lado, personajes que se dejan llevar, disfrutan, aprovechan o se resignan para mal con un mundo erróneo, con bastante de denuncia hacia ellos por parte del autor, por ser culpables activos o pasivos de los males del mundo. En este sentido, los personajes no son demasiado complejos, ya que muchos se construyen alrededor de una idea: el placer del combate, sometimiento, idealismo caballeresco, despotismo, clasismo… pero funcionan bien pese a esa muchas veces construcción unidimensional. Sin contar con el atractivo que supone ver cómo evolucionará el protagonista hacia un lado o hacia otro del espectro moral, el otro gran aliciente de la lectura de este volumen radica en el mundo distópico que crea, a medio camino entre lo espartano y Mad Max, pero con cierto componente místico de fondo del que se da alguna que otra pincelada; y, naturalmente, los retos que le van saliendo a Kneel en el camino para cumplir la promesa a Kim.

 

Respecto al dibujo, el estilo de Víctor Puchalski es muy ochentero: a medio camino entre Los caballeros del Zodíaco y El puño de la Estrella del Norte, por lo que crea unos personajes bastante estilizados y atléticos y unas armaduras y vestimentas muy interesantes en lo visual, con el añadido de que los primeros se mueven por entornos de lo más oscuro y sucio, particularmente por lo que tiene que ver con la sangre. Y es que en las viñetas de este comic hay mucha, pero que mucha sangre y otros elementos que añaden desagrado por todo lo corrupto y salvaje que implica Blastover, tal y como con las pesadillas en las que aparecen los esqueletos o la del parto dantesco. Muy simbólico resulta, por otra parte, que las ratas no se consideren gráficamente como algo malo por parte de Kneel, sino más bien al contrario, como guerrero de casta inferior que es, con todo lo que ello implica. De poner alguna crítica sería la de la falta de fondos en muchas viñetas, pero tampoco es algo especialmente lacerante para el lector, ya que esto queda más que compensado con las espectaculares escenas de lucha que pueblan las viñetas de esta historieta y que le añaden mucho de épico a la misma.  



En conclusión, si os gustan las historias de luchas, mundos hostiles, casquería y cierto idealismo bárbaro, dadle una oportunidad a Kneel!!. Podéis haceros con esta obra de Ediciones Inuit de 288 páginas por un precio de 17,95€.

 

Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo el amable Víctor Puchalski durante la Feria del Cómic de Madrid 2025. ¡Gracias de nuevo!


lunes, 7 de abril de 2025

Tres mangas españoles

Hace casi 15 años recuerdo haber asistido a una conferencia en el Expomanga de Madrid en la que se presentaba la Línea Gaijin. Pese a que no faltaron críticas y escepticismo sobre si lo que allí se hacía podía ser considerado manga o no, se dió el pistoletazo de salida a una tendencia que ha seguido avanzando: ya por aquellos años también Nowevolution y Ediciones Babylon ayudaron a cimentar la validez del término y, andando el tiempo, Planeta Manga lo terminó de consolidar, de tal manera que cada vez más editoriales apuestan por el manga patrio. Y de eso va la presente entrada: tres mangas españoles de distintas editoriales y de muy distinta naturaleza.

 



En Happy Egg, de Kaise (https://www.instagram.com/kaise_art/), Pinipa es una chica que, al igual que sus mejores amigos, está obligada a desempeñar trabajos muy repetitivos y tediosos hasta que sea anciana y se jubile, siendo una de sus pocas diversiones los recreativos y las series de televisión. Pero un día como cualquier otro, por un fallo del sistema, Pinipa pasa a ser considerada como una jubilada, sin saber muy bien qué hacer con tanto tiempo libre. ¿Conseguirá obtener así el Happy Egg, un premio de las recreativas que garantiza la felicidad a su poseedor?

Lo que empieza aparentemente como una obra alocada, desenfadada  y con bastante de absurdo (como la mítica Bobobo), degenera poco a poco en algo mucho más serio, profundo e incluso oscuro. Así, de esta manera, se tocan temas como la depresión, nuestro lugar en el mundo, el tener o no tener metas vitales, la psicosis, el libre albedrío... por lo que su lectura tiene bastante de filosófica y psicológica. La obra, por tanto, puede hacerse durilla de leer, sin faltar momentos desagradables o desesperanzadores para Pinipa y los suyos, muchas veces con un aura de delirio y pesadilla. Esto queda bien plasmado en las viñetas gracias al buen hacer de su dibujante, puesto que Kaise es capaz de ilustrar lo mismo escenas introspectivas y de tormento o sadismo, que otras más tranquilas, de amistad, hermanamiento, esperanza o de comedia de muy distinto tipo, con unos sombreados con bastante trabajo detrás. 

 



En Hysteria, de Segio Hernández (https://www.instagram.com/sergiohernandezautor/) y Lolita Aldea (https://x.com/LolitaAldea), Marcus es un detective de la ciudad de Hysteria al que le mandan investigar un caso de lo más extraño: averiguar por qué Linda, la hija adoptiva del rico y poderoso Nathaniel Sellers, pese a tener ya 9 años, sigue teniendo el aspecto y el tamaño de un bebé.

De esta obra ya empecé a reseñar sus primeros capítulos cuando estos fueron saliendo en los números 17, por un lado, y del 18 al 20, por otro, de la revista Planeta Manga. Lo bueno de tener el tomo ya acabado en las manos es que se puede apreciar que la mayor parte de las inconsistencias no eran tales (salvo la supervivencia sin medidas de seguridad de la que cuidadora de los drogadictos monstruosos y antropófagos del segundo capítulo). La obra, como relato cyberpunk, cumple de maravilla: ciudad gigantesca con muchísima corrupción y crimen, una humanidad muy avanzada en lo tecnológico pero que degenera en lo moral e incluso en lo físico, sensación de decadencia generalizada con elementos como la droga Novum o que ya no haya apenas niños... El tebeo, por otra parte, tiene una doble narración que hace que cada capítulo sea muy entretenido, por ir saltando entre dos puntos de vista muy distintos: el principal, el de los detectives Marcus y Verónica tras el misterio de Linda, y el secundario, con Nina, una joven que, tras vivir mucho tiempo en la naturaleza, tras una tragedia familiar, inicia un periplo para llegar hasta Hysteria por ser de allí su madre biológica; las dos historias, como no podía ser de otra manera, acaban por coincidir y, aunque hay una gran revelación que se puede ver venir, el final deja con buen sabor de boca. El dibujo de Lolita Aldea, por otra parte, se adapta muy bien a la presente distopía, lo mismo con escenarios que reflejan lujosos rascacielos que páramos o antros infectos, que con personajes que entran rápidamente por los ojos como Marcus, Verónica, Nina o Damon, así como con lo que a transhumanismo se refiere, como por ejemplo con todo lo relacionado con el Culto.




En Panda Emporium Café, de Kamapon (https://www.instagram.com/kamapon_art/), Liam es un traductor de una editorial explotado por su jefe y que, tras entrar en una cafetería en horas bajas, tiene un flechazo con Alex, el camarero. Pero entre que el uno es muy tímido y el otro es distante y tiene heridas del pasado todavía abiertas... ¿triunfará el amor entre ambos?

Historia de amor bastante bonita y que, a fuego lento, se toma su tiempo para ir fraguando la relación de los dos protagonistas. Cada uno de ellos tiene una personalidad bien marcada que les hace diferenciarse con facilidad pese a algunos puntos en común y se hacen muy tiernos de ver interactuando. Eso sí y sin entrar en detalles: tras una escena en la que casi se perpetra una violación, lo último que le debería apetecer a la víctima es tener sexo. Pese a este fallo, la obra se deja leer muy bien: dan ganas de ver cómo mejora la vida de Liam y Alex, la tía de este último es una amor de persona, también dan ganas de que obtenga la cafetería más clientela... El dibujo de Pandapon, por otra parte, ha mejorado en mucho desde que se reseñase por aquí Otakus y mazmorras y si bien es cierto que hay poquitos fondos, queda esto más que compensado con la expresividad facial de Liam, Alex y compañía, así como con lo apetitoso que resulta a la vista los platos y cafés preparados en la cafetería que da nombre al tebeo.