domingo, 11 de enero de 2026

Gilgamesh, de Elchinodelpelocresco y Taco Silveira

En la reseña de hoy toca hablar de Gilgamesh o El hombre que no quería morir, tebeo que tiene por guionista a Juan “Elchinodelpelocrespo” Alcudia (https://www.instagram.com/elchinodepelocrespo/) y por dibujante a Taco Silveira (https://www.facebook.com/taco.silveira).



Gilgamesh, héroe y gobernante de Uruk, ha visto morir a su mejor amigo, Enkidu. Destrozado por ello, inicia un gran periplo: irá más allá de los límites del mundo conocido para encontrarse con los dioses inmortales para lograr que le revelen como vencer a la muerte para ser eterno como ellos.

 

La muerte es una cuestión que ha inquietado al ser humano desde que este ha tenido uso de razón, sin importar la edad, el sexo o la condición del individuo. Tanto es así que la preocupación por nuestra mortalidad ya aparece reflejada en la obra escrita más antigua de la humanidad, es decir, El poema de Gilgamesh. Y esta obra épica sirve de inspiración para el presente tebeo y, pese a no ser respetada con exactitud en su integridad, se ve bastante bien reflejada. Así, la amistad e incluso amor entre Gilgamesh y Enkidu están a medio camino de lo tierno y del shonen, es muy fácil empatizar con el conflicto y búsqueda del protagonista y sus periplos tienen un fuerte componente (perdonen los lectores el anacronismo) homérico. Hay cierto desorden cronológico en la estructuración del comic, con bastantes saltos temporales vía analepsis y prolepsis, pero la narración se puede seguir con relativa facilidad una vez te acostumbras a ello. Pero volvamos a la ya mentada muerte: ¿cómo se la trata? Pues de manera tan delicada como respetuosa y reflexiva, con una detallada visión de cómo ha evolucionado la humanidad en cuanto a su trato y consideración a lo largo de los tiempos. Esto último se realiza lo mismo a través de narración, diálogo, exposición, descripción o argumentación, por lo que, desde un punto lingüístico, el tema se trata de muchas maneras distintas. La manera de Gilgamesh de aproximarse a la divinidad para entender todo esto es... cuanto menos, curiosa: alerta de destripe: el protagonista viaja a nuestro presente y los inmortales lucen como humanos del siglo XXI. Este detalle va a dejar perplejo a más de uno y no convencerá a muchos en un principio por lo surrealista de la elección; pero luego de terminarse la obra y, especialmente, tras asimilar la misma, la experiencia no deja mal sabor de boca, al menos a un servidor. Eso sí, la elección ha sido arriesgada, aunque también muy valiente y veraz cuando el autor se sincera y nos relata dos momentos significantes de su vida.


Respecto al dibujo, se puede decir que Taco Silveira es un artista bastante versátil, ya que lo mismo ilustra escenas tranquilas e incluso costumbristas (tal y como diálogos) que invitan a la reflexión que escenas de lucha frenéticas. En ambos casos, se dedica un buen número de páginas y viñetas a cada escena, sin que se quede corta la narración visual. En lo que se refiere a las luchas, la espectacularidad está a la orden del día, ya sea en combates singulares y pujilisticos como la lucha contra Enkidu o en cacerías de distintos monstruos y seres sobrenaturales, con mención especial del toro celeste, por lo alienígena que resulta su diseño. Lo musculoso y bélico tiene, por tanto, bastante peso en la primera mitad de la lectura. La segunda, por otra parte, es más serena, aunque también más surrealista y simbólica, con un notable cambio en el apartado gráfico, por pasarse de lo épico a otro tipo de registro. Sea como sea y, tanto en un caso como en otro, hay una buena labor de coloreado, con pátinas distintas en cada momento de la historieta según se quiera reflejar día y noche, tranquilidad o locura, desolación o esperanza, etc.



En conclusión, si os gustan las obras reflexivas que, además de adaptar clásicos universales, les dan un giro de tuerca, dadle una oportunidad a Gilgamesh o El hombre que no quería morir. Podéis haceros con esta obra de Maldragón Editorial por un precio de 25€, incluyendo está entre sus 118 páginas, a modo de extra, algunos diseños de personajes.


Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo el amable Juan Alcudia durante el Festival de Cómic Europeo de Úbeda de 2025. ¡Gracias de nuevo!


No hay comentarios:

Publicar un comentario