martes, 23 de junio de 2026

Reseñas de obras rubricadas durante la Feria del Libro de Madrid de 2026

Si bien no he podido pasar tanto tiempo como hubiera deseado en esta última Feria del Libro de Madrid, sí que es cierto que he hecho alguna que otra incursión en la misma, así como en alguna que otra librería capitolina en la que también dedicaban autores con el magno evento como telón de fondo.


Y de eso va la presente entrada: cuatro reseñas de otras tantas obras que me han sido dedicadas durante aquellas dos semanas y media, todas ellas bastante distintas entre sí, aunque tienen un punto en común: la guerra.


En Cassandra: La mano izquierda del diablo, de Víctor Santos (https://www.instagram.com/victorsantoscomics), Cassandra es una cirujana que vive feliz con su marido y su hijo, hasta que una noche lo pierde todo: antiguos compañeros del mundo del crimen vienen a buscar y asesinar a su esposo por haberlos abandonados años ha, pero también matan al hijo de ambos y a ella la dejan mutilada y sin un brazo. Una vez recuperada de sus heridas, Cassandra buscará venganza... en un camino de solo ida.

Una historia que homenajea al cine de artes marciales coreano, condimentada con deudas de sangre y cierto misticismo oscuro. De todo esto hace gala Cassandra: La mano izquierda del diablo, una de las historietas más brutales de Víctor Santos, tanto en lo que a planteamiento como a ejecución se refiere: ya no es solo que el tebeo empiece con el asesinato de un hombre que había querido dejar de lado el crimen y su hijo inocente, sino por la manera en la que mueren... y en cómo Cassandra va a desquitarse de todo ello. Así, el dibujo es de los más gores de Santos, sin faltar aquí y allá torturas espeluznantes o salvajismo por y contra hampones, así como un coloreado que al principio choca tras haber leído Polar (reseña aquí: https://caballerodecastilla.blogspot.com/2016/09/polar-de-victor-santos-tomo-1.html), por ser todo lo contrario a aquel, pero al que uno le acaba cogiendo el gusto, con colores muy saturados, vivos e incluso de neón a imitación de las ya citadas cintas coreanas. La acción es espectacular y violenta, así como especialmente trepidante a partir de la segunda mitad de la historieta, sin descanso para el lector. Todo lo anterior da lugar a una obra negra de lo más entretenida de leer, con alguna que otra reflexión interesante sobre la venganza también. 


En Escape - Tomo 1, de Rick Remender (https://www.instagram.com/rickremender/) y Daniel Acuña (https://www.instagram.com/daniel_acuna_perez), la tripulación de un bombardero debe destruir un colosal cañón antiaéreo para abrirle paso a sus compañeros de armas y ganar así la guerra con este gran golpe de mano. Sin embargo, el avión acaba siendo derribado, aunque no sin antes devastar una sección entera de la ciudad con su letal carga. Eso sí, no todo está perdido: el piloto Milton Shaw puede saltar en paracaídas y con suficiente C4 en la mochila para sabotear el cañón si consigue llegar hasta él a pie. Pero no va a serle fácil moverse tras las líneas enemigas mientras escapa de unas tropas enfurecidas que quieren hacerle pagar por haber aniquilado niños...

Trasunto de la Segunda Guerra Mundial, con los americanos representados con perros y los alemanes con murciélagos; si bien esto no es original (Maus y otras obras ya hicieron antes lo de animalizar las naciones), sí que cumple en lo visual, con personajes que parecen salidos de una fábula. Y con bastante variedad morfológica, sin ser todos de la misma raza, detalle visual de Acuña que se agradece tanto por el variado abanico de personajes que pululan por las viñetas, como por el hecho de que a veces es distinguir a un perro de un murciélago, detalle que tiene bastante chicha. Reflexiones hay unas cuantas a lo largo de la lectura: sobre la naturaleza de la guerra, la culpa que tiene la sociedad de a pie por escoger malos gobernantes, el pensamiento de los veteranos que lucharon en ambas Guerras Mundiales, el mal menor por el bien mayor, los sacrificios que hacemos por nuestros seres queridos... El guión, por otra parte, alterna capítulos trepidantes y en los que puede abundar lo sangriento con flashbacks o analepsis más tranquilos pero que muestran cómo de duro podía ser el día a día civil también en esta época. De regreso al dibujo, no solo llaman la atención las buenas escenas nocturnas de Acuña, sino el contraste en cuanto a paleta e iluminación con las diurnas: las unas incómodas y amenazantes, las otras tranquilas y amables. 


En Nordlingen, de Carlos Peinado (https://www.instagram.com/cpeinado1/) y Francisco Asencio (https://www.instagram.com/francisco_asencio/), los españoles están sitiando a los suecos en 1634 en medio de la terrible Guerra de los Treinta Años en la ciudad germana de Nördlingen, pero la batalla campal es inminente entre protestantes y católicos. ¿Qué modelo de ejército se impondrá: el consolidado y confiable de los Tercios o el nuevo por regimientos de Gustavo Adolfo?

Encuentro bélico que ya estaba tardando en aparecer en la serie de Cascaborra sobre batallas de la historia española, pero que finalmente lo hace en su número 86. Y es que este encuentro es una suerte de canto del cisne de los Tercios antes del declive que empieza con Rocroi nueve años después. Pero no adelantemos acontecimientos. La obra funciona muy bien no solo como historieta bélica, sino como obra de capa y espada, romance, aventuras y espías, muy en la línea de Los tres mosqueteros; de hecho, Don Giovanni, Don Beltrán y Don Rodrigo no dejan de tener cierta semejanza con los personajes de Dumas. En lo histórico: la historia cumple tanto con la situación política y estratégica del momento como en lo intrahistoria: cómo funcionaba un Tercio desde el generalato hasta el soldado raso, los pajes, los destrozos a los civiles de la Guerra de los Treinta... Respecto al dibujo, Francisco Asencio ha mejorado desde La sangre de dos reinas (reseña aquí: https://caballerodecastilla.blogspot.com/2026/04/cuatro-tebeos-sobre-nuestra-edad-media.html), con más variedad de rostros y expresividad y, aunque estarían bien más fondos y varias viñetas necesitan más soldados en combate, se cumple en lo que a la descripción de la batalla se refiere y a todo lo que se cuece en torno a la misma. 


En Siete reinos, del ensayista Javi Marcos (https://www.youtube.com/@javimgol), se ahonda en el fenómeno de Canción de Hielo y Fuego tanto en su formato literario como en el televisivo y global de Juego de Tronos. Así, empieza por una muy interesante biografía del creador de la epopeya (la más larga hasta la fecha y con diferencia), George R. R. Martin, con sus hitos como escritor desde niño hasta su madurez y con muchas anécdotas vitales de lo más interesantes que acabaron por dar forma a la saga. Luego, en los capítulos dos y tres del tomo se hace un repaso de cómo se creó y fueron avanzando la saga de libros y la serie de televisión, con pormenores muy gustosos de leer aquí y allá. A continuación, uno de los capítulos más personales para el escritor del presente volumen: nos relata cómo fue todo el proceso de grabación de Juego de Tronos en España y cómo en unas cuántas ocasiones se pudo colar en los sets de rodaje para cotillear e incluso acabar publicando fotos en exclusiva en Los siete reinos, el blog más importante sobre Canción de Hielo y Fuego en español; mención especial merece la contención de Javi Marcos, que conoció de antemano varios detalles sobre el final de la trama televisiva y se los calló durante muchísimo tiempo. El quinto capítulo trata sobre la frustrante espera para que se publique Vientos de Invierno y los spin offs televisivos, el sexto capítulo sobre todos los videojuegos, juegos de mesa, etc. surgidos al calor de los libros y la serie y en el séptimo se elucubra sobre Sueños de Primavera. El libro es muy completo y de lo más ameno, lleno de chascarrillos que harán las delicias de muchos. Al autor, por otra parte, no le tiembla la mano a la hora de criticar a los showrunners de la serie e incluso al propio Martin por no centrarse en concluir su saga, si bien es cierto que con los primeros es más contundente. Ideal para los fans de Poniente. 

domingo, 7 de junio de 2026

¡Astrid!, de Arkaitz González

 En la reseña de hoy toca hablar de ¡Astrid!, tebeo obra de Arkaitz González (https://www.instagram.com/arkaitzart/).


lunes, 1 de junio de 2026

Tebeos con mar, marinos y piratas

El mar, con toda su inmensidad, suele representársenos como un escenario de libertad, viajes, aventuras y no pocos peligros. Pues bien, en los siguientes tebeos a reseñar hay de todo esto, con todas y cada unas de las historietas ambientadas en el siglo XVIII, época enormemente marinera, y con protagonistas históricos. 




En La última noche de Anne Bonny, de Claire Richard (https://www.instagram.com/klerichar/) y Álvaro Ramírez (https://www.instagram.com/alviramirez_art/), una anciana Anne Bonny sabe que la Muerte vendrá a llevársela en unas pocas horas. Por ello, lega el prostíbulo que regenta en Nueva Orleans a su trabajadora más lista a cambio de que ella recoja sus memorias para la posteridad y que la gente sepa cómo fue realmente su vida antes, durante y tras su etapa como pirata más allá de las leyendas y chascarrillos.

Lectura muy interesante a varios niveles. Para empezar, está la cuestión de la triple narración: Anne Bonny anciana nos habla sobre la Anna Bonny joven... pero a su vez hay una pareja de historiadores (el uno conservador, la otra liberal) que discuten sobre la veracidad y verosimilitud de las cosas que salen en las viñetas. Y si esto no fuera suficientemente metanarrativo, está el hecho de que hay veces que la Anne anciana responde a los historiadores, descontenta con sus suposiciones.Y es que aquí hay otro elemento interesante: el cómo el guión hace dudar tanto de fuentes primarias como de relecturas actuales en lo que a biografías de personajes históricos se refiere. Por otra parte, como suele ocurrir a día de hoy, se idealiza y blanquea demasiado la piratería, no ya con Anne Bonny (que también) sino con otros casos, tal y como con un criminal tan paradigmático como fue Edward Teach, el famoso Barbanegra. En lo que a dibujo se refiere: no es ni mucho menos el más preciso en lo histórico, pero es muy desenvuelto: se nota para bien que Ramírez viene del mundo de la animación y como sus movimientos y poses se hacen de lo más naturales, igual que sus coreografías, ya sean estas en escenarios terrestres o navales. A destacar también como con unas pocas líneas el ilustrador crea a un personaje fácilmente reconocible y distinguible para lo que queda de trama; eso, y el coloreado, con unos saturados que entran por los ojos.



En los tomos primero y segundo de Lezo, de Ángel Miranda (https://www.instagram.com/mikillustrator/) y Guillermo Mogorrón (https://www.instagram.com/mogorron/), el veterano marino español tiene que hacer frente al mayor reto de su vida militar: defender la ciudad caribeña de Cartagena de Indias con sus baluartes, 6 navíos y 3.000 hombres contra los 200 barcos y 30.000 hombres que Reino Unido ha mandado contra ellos. Cartagena es llamada la Llave de las Indias por su estratégica posición, así que si esta urbe cae, el imperio hispánico correrá grave peligro...

En los últimos años se ha rescatado del olvido la figura del gran Blas de Lezo y Olavarrieta, almirante español tuerto, manco y cojo artífice de una de las mayores derrotas navales de la Royal Navy. La obra es tan epopéyica como debería: da saltos entre los oficiales y combatientes rasos de ambos bandos para darnos una perspectiva más global del asedio (civiles incluidos); las luchas son tan brutales como épicas, de tal manera que queda muy claro el esfuerzo bélico qué hace cada uno de los bandos en liza y se palpa la tensión; si bien Lezo es el protagonista, la obra no cae en maniqueísmos: ni en los enfrentamientos que tiene con Eslava se le pinta siempre como el que tiene razón ni a los británicos se les retrata como monstruos. El apartado gráfico es una gozada visual: la documentación de Ramón Vega es excelente (con muestras de ella en los extras de ambos tomos), los combates en la jungla, asaltos navales o bombardeos son tan salvajes como deberían, sin idealizar la violencia, pero exaltando el valor de los soldados; el color saturado de Miguel Ángel Abad sirve igual de bien para escenas nocturnas que para otras bajo el sol caribeño...



En Ana María de Soto, de Miguel Babiano (https://www.instagram.com/miguelbabiano_/) y Sergio Molrose (https://www.instagram.com/sergio.molrose/), una niña descubre gracias a su madre que su tía se hizo pasar por hombre para luchar en la Real Armada de España y poder vivir aventuras en libertad fuera de su Aguilar de la Frontera natal como infante de marina.

Dentro de la historia española hay unos cuántos casos muy similares a la de la mundialmente famosa Mulán. Ana María de Soto es uno de ellos.El hecho de que su historial militar, primero contra los revolucionarios franceses y luego contra los ingleses, esté muy bien documentado, ayuda a la trama: la primera mitad de la historieta se dedica a mostrar como de encorsetada era la vida de Soto y cómo una serie de factores concatenados la llevan al Arma de Infantería de Marina en lugar de a su hermano Antonio. Así, si bien es cierto que la trama tiene partes novelescas, se mantiene fiel a la verdad en lo esencial, no solo con las batallas en las que participó Ana María, sino en mostrar lo terrible y aterradora que es la guerra: muerte, destrucción, caos, amigos y compañeros de armas a los que no se puede salvar, que a veces uno se salva por pura suerte... Esta historieta, también narrada años después de haber tenido lugar, tiene un dibujo que cumple bastante con su cometido: la documentación a priori está bien hecha en barcos, uniformes y armas, las operaciones militares de Ana María (desembarco, combate urbano, defensa de navío...) encajan con la guerra dieciochesca, se representa bien como era la vida de los embarcados, sus tonalidades ocres son efectivas...

domingo, 24 de mayo de 2026

Flandes: 1566-1573, de Antonio Gil – Tomos 1, 2, 3 y 4

En la reseña de hoy toca hablar de Flandes: 1566-1573, tetralogía de tebeos cuyo autor es Antonio Gil (https://www.instagram.com/antonio_gil_autor/).

 



En los inicios del reinado de Felipe II, el protestantismo está calando en los Países Bajos, con cada vez más conflictos entre los partidarios de este y el catolicismo. Tanto es así que al rey de España llegan peticiones de ayuda de Margarita de Parma, hermana de aquel y gobernadora del territorio. Ante el cariz que está tomando el asunto y los diversos candidatos disponibles, Felipe II manda a los Países Bajos al III Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo, veterano militar probado durante el reinado de su padre. Ni leales ni rebeldes lo saben todavía, pero está a punto de empezar una guerra tan amarga como larga: la de los Ochenta Años.

 

 “Poner una pica en Flandes”, según nuestro refranero, implica hacer algo muy costoso y difícil. Esta expresión tan nuestra ya deja a claras como en el imaginario español ha permeado la imagen de un Flandes peliagudo. Y no es para menos: un trozo de mapa que no paraba de tragar sangre y dinero, rehuido por el sol, empantanado y lleno de enemigos jurados como fueron los holandeses.

 


Pues bien, la presente serie de tebeos ilustra muy bien aquellos primeros años de una guerra que estuvo cerca de durar un siglo; concretamente, la narración se centra en los años que estuvo en el Duque de Alba como gobernador de aquellas tierras. El primer acierto que tiene el comic es narrarlo y explicarlo todo desde varios puntos de vista, tanto en el lado protestante como el católico. De esta manera, el autor sabe mostrar muy bien los puntos de vista de ambos lados de la guerra, tanto en el caso de los más moderados como de los más extremistas, así como nobleza y pueblo llano, militares y civiles. Ahora bien, los dos personajes que vertebran el relato son, sin duda, dos: por un lado, Juan de Olite, capitán de los Tercios que, ya retornado a Madrid en 1574 falto de una pierna, no es capaz de dejar de recordar la guerra ya licenciado y a los amigos y a la amada que perdió durante la misma. Olite no es solamente un buen enlace entre el presente en Madrid y el pasado en Flandes, sino que, junto a sus camaradas, es un más que bello y sentido homenaje tanto al soldado de los Tercios en particular como al soldado español en general que luchaba por algo más grande que el mismo. El otro personaje vertebrador es el Duque de Alba, al cual como general es casi perfecto, , pero como político comete errores, tanto cuando es inmisericorde como cuando es piadoso, mostrando dudas muchas veces sobre cómo actuar en sus funciones de gobernador e incluso rodeándose de consejeros al ser un puesto este para el que no se considera capacitado. Si a todo lo anterior sobre el Duque se añade la relación de respeto y admiración que le tienen sus tropas y el temor de quedar como un monstruo para la posteridad por culpa de la leyenda negra, el retrato que se nos ofrece de Fernando Álvarez de Toledo es más que interesante, con un personaje entre calderoniano y shakesperiano y que huye de maniqueísmos.   

 



La historieta cumple muy bien también como documental en lo que se refiere a explicar al lector cómo se sucede la rebelión y la posterior guerra. Se detiene más en las decisiones políticas y estratégicas de católicos y protestantes antes que en desarrollar las batallas, las cuales no ocupan más que un puñado de viñetas en cada caso. Si bien esto resta algo de espectacularidad al conjunto, también es cierto que ayuda a darle ritmo a la lectura y con gran atención al detalle: no solamente se presta atención al teatro de operaciones flamenco, sino también al escenario internacional de la guerra, con no poca importancia de las intervenciones de los ingleses o de los hugonotes franceses. Detalle también hay en elementos como los distintos tipos de vivanderos que seguían a los Tercios para atender las necesidades logísticas y humanas de sus soldados o las tácticas de combate (como la gran encamisada de Olite y sus compañeros de armas), lo cual viene a señalar el gran ejercicio de documentación que se ha hecho por parte de Gil para llevar esta obra a buen puerto. Mención especial merece también el ejercicio de síntesis del autor para encuadrar siete años de guerra en cuatro tomos, más otro con el regreso a casa de uno de los veteranos. No se puede obviar tampoco lo rápido que se devora la lectura: un servidor se acabó en el mismo día toda la tetralogía.

 


Respecto al dibujo, las viñetas de Antonio Gil son muy barrocas, en el mejor sentido de nuestro Siglo de Oro: lo mismo representan muy bien el poder de la corte de Felipe II y sus allegados que la oscuridad de las conjuras, guerras y masacres. Aquí la buena labor de documentación también hace acto de presencia: vestuario, armas ofensivas y defensivas, tácticas de combate, determinados gestos, arquitectura… Las escenas bélicas pueden resultar épicas o trágicas en función de lo que desee mostrar el autor, siendo especialmente bonitas y cercanas las escenas que comparten Olite y sus amigos Villasclaras, Arcos, de la Mata y Ramírez. Saqueos, golpes de mano, asedios, batallas campales… lo más sucio y zafio de la guerra recorre las viñetas del tebeo, tal y como manchas de sangre y barro, aunque solo en algunos momentos se cae en escenas realmente desagradables, tal y como con la pérdida de la pierna de Olite. De poner una pega es que hay momentos en los que se confunde a algunos personajes entre sí por ser el estilo de las barbas y bigotes de la época no muy variado, aunque esto queda compensado por lo expresivos que son los personajes en lo facial y corporal. No queda sino que señalar la gran labor de coloreado del tebeo, especialmente a partir del segundo tomo, cuándo este ya queda bien asentado, con una mayoría de escenas brumosas y un puñado de luminosas que reflejan muy bien la tónica general del comic.



En conclusión, si os gustan las historias bélicas que no se dedican a señalar buenos y malos, son detalladas y te hacen saber más de la Historia sin caer en estereotipos, dadle una oportunidad a la saga de Flandes:1566-1573.  Podéis haceros con estos cuatro tomos de la editorial Cascaborra por un precio de 16€ (los dos primeros) o 17€ (los dos últimos), todos y cada uno de ellos con 64 páginas en las que, además de la trama principal, hay algunos extras a modo de prólogos y epílogos. Si bien es cierto que hay un par de números agotados, es de suponer que Cascaborra los reedite, puesto que son de lo mejorcito de su colección.

 

Por último, la dedicatoria que me hizo en el primer tomo el amable Antonio Gil durante el Salón del Cómic de Granada de 2021. ¡Gracias de nuevo!


domingo, 17 de mayo de 2026

Equinox, de Aurélie Wellenstein y Aurora Gate – Tomos 1 y 2

En la reseña de hoy toca hablar de los dos primeros tomos de Equinox, los cuales tienen por guionista a Aurélie Wellenstein (https://www.instagram.com/aureliewellenstein/) y por dibujante a Aurora Gate (https://www.instagram.com/aurogate/).

 


Equinox es un mundo mágico alrededor del que orbita una gigantesca luna con poderes místicos, tal y como alimentar a las plantas o permitirles a los humanos convertirse en animales al estar llena. Debido a ello, los habitantes de este mundo veneran a la luna y respetan a sus sacerdotisas, que velan por todos. Cuatro de las futuras sacerdotisas de esta religión son las jóvenes Kamara, Ayline, Sohalia y Céliane, las cuales son grandes amigas que, pese a sus diferencias, son prácticamente hermanas. Pero un día, la tragedia golpea fuerte a Equinox: algo se estrella contra la luna y la parte en mil pedazos; la sociedad se desmorona con los desastres naturales y mágicos que esta destrucción provoca, sin quedarle a las cuatro amigas otra solución que huir para salvar la vida… Pero acaban separadas y tocadas de una forma u otra, tal y como Kamara, que llega a nuestro mundo, amnésica y desorientada. Pero, tres años después, por circunstancias varias, logra volver a Equinox, planeta anegado por las aguas al que intentará ayudar en cuánto pueda.

 

Este comic, en cuanto a edad, es difícil de catalogar. ¿Es para adultos o es para niños? Se podría argumentar que el público ideal es el segundo por la edad de las protagonistas, la magia que te permite convertirte en animal, el precioso coloreado de Studio Kôsen, etc. Ahora bien, la obra es bastante más oscura de lo que puede parecer a juzgar por las portadas del tebeo. Para empezar, el primer número es una obra apocalíptica y el segundo, postapocalíptica: así, en Caballo de Luna lo realmente terrible no es ver caer trozos de luna sobre Equinox, sino cómo se comporta la gente que vive el apocalipsis: con ingratitud, superstición, salvajismo… Y en Caballo de mar la cosa tampoco es muy halgüeña, pues los supervivientes o son unos rencorosos o unos descreídos o unos inmisericordes… Por otro lado, aunque más en el primer que en el segundo número, hay un fuerte ambiente de pesimismo vital y de tragedia que no hace que la lectura sea liviana, sino muy tensa. Por último, hay con respecto a la magia momentos oscurantistas, tal y como con los corredores negros que conectan las diferentes dimensiones, por el punto pesadillesco e incluso lovecraftiano de los mismos, así como con ciertos momentos de horror corporal con transformaciones que quedan a medias o se corrompen.

 


Pese a lo que pudiera parecer por todo lo antes dicho, sí que considero que Equinox es muy disfrutable para niños. ¿El motivo? Pese a todas las calamidades que le ocurren a Kamara, esta no ceja y sigue fiel a su mentalidad y moral, sin permitir que el mal del mundo la hunda o convierta en mala persona, lo cual no deja de ser un mensaje con bastante miga. Tenemos así a un personaje muy inocente pero lleno de valor y que tiene cierta evolución en el segundo tomo, ya que en el primero no deja de ser presentada junto al mundo de la trama. Secundarios también hay unos cuantos buenos, tal y como Arion, personaje que también cuenta con una gran evolución en lo psicológico o Tenebrae, del que todavía no se sabe mucho, pero cuya maldición y misterio puede dar mucho juego en el futuro. Y, entroncando esta maldición con otros elementos oscuros ya mencionados: no está mal que los niños se enfrenten a cierta oscuridad a través de la ficción, ya que esta, si bien es dura, no es exageradamente turbia, y además permite irse forjando a uno.

 

Respecto al dibujo, Aurora Gate sigue con el mismo estilo cándido que hemos visto en otras obras suyas dentro de Studio Kôsen: ojos muy expresivos, cuerpos esculturales, buena narración entre viñetas, acciones de acción bastante cumplidoras… Lo más novedoso aquí sería la cuestión zoológica, con personajes de forma animal por doquier. El mejor que ha quedado, para un servidor, es Tenebrae con forma de lobo, ya que se le pilla muy bien las expresiones faciales y la anatomía al cánido. Las formas de caballo de las protagonistas tienen una curiosidad: los cuerpos están más que bien diseñados y no rechinan en absoluto, pero las caras, al tener una expresividad muy humana, generan un punto de extrañamiento visual más que curioso.

 


En conclusión, si os gustan las obras de fantasía con espacio tanto para el pesimismo y la oscuridad como la luz y la esperanza, dadle una oportunidad a Equinox. Podéis haceros con estos tebeos de manos de Yermo y Arechi, ambos con un coste de 16€, unas 64 páginas y algunos extras interesantes, tal y como las características de los distintos caballos míticos de la historieta.

 

Por último, la dedicatoria que me hizo la amable Aurora en el primer tomo durante la Feria del Cómic de Madrid de 2026. ¡Gracias de nuevo!


domingo, 10 de mayo de 2026

El caballo blanco de Vallebajo

En la reseña de hoy toca hablar de El caballo blanco de Vallebajo, obra de rol de Tania Herrero (https://www.instagram.com/thebreadwyrm/).

 


El pueblo de Vallebajo tiene un serio problema: una criatura con apariencia de caballo blanco ha atacado a los leñadores de su célebre aserradero y ha hecho desaparecer a varios. Para que se pueda rescatar a estos o, al menos, evitar que estas abducciones vuelvan a suceder, Alvar Lomwell, dueño del aserradero, ofrece una recompensa a aquellos cazadores de monstruos que se atrevan a enfrentar a esta amenaza pálida.

 

Esta partida de rol tiene varias cosas buenas. La primera de todas es, sin duda, su historia, con la caza de una criatura bastante malévola y que no es sencilla de derrotar por motivos místicos; a esto hay que añadirle los orígenes y fundación de la localización de la aventura, así como una amenaza secundaria pero muy palpable cuya sombra también acecha a Vallebajo.

 



Otra ventaja importante es el sistema: la partida da mucha libertad al director de juego o máster para adaptarlo a otros sistemas (se puede llevar perfectamente con manuales como Blades in the dark, Dungeons & Dragons, Labyrinth Lord, Ratas en las Paredes, Symbaroum…), así como con un enfoque meramente narrativo por parte del D.J. y su mesa de jugadores. Y es que las decisiones que se toman en la aventura, así como la exploración, serán muy importantes en el desarrollo de la partida.

 

Otro factor a tener en cuenta de cara a jugar esta aventura (la cual puede durar, a ojo de buen cubero, perfectamente de una a tres sesiones, en función de lo concienzudos o directos que sean los jugadores) es el de la rejugabilidad. Como ya se decía antes, la exploración e investigación aquí van a ser cruciales. Para ello, hay un interesante sistema de mapeado por hexágonos creados por Tania Herrero para explorar el bosque ante Vallebajo: ir de un hexágono a otro lleva un total de seis horas y, aunque hay algunas maneras de reducir este tiempo, no es fácil lograrlas. El motivo: el mapa consta de 14 casillas hexagonales, de las cuales solo 5 son fijas… de tal manera que las otras 9 son totalmente aleatorias, con lo que los jugadores, en partidas distintas, pueden encontrarse en el camino de la caza del caballo blanco con personajes y situaciones totalmente distintas.

 


Último elemento a destacar del presente modulo de rol: su apartado gráfico. Tania Herrero lleva al papel unas ilustraciones fantásticas, llenas de imaginación y dinamismo para crear criaturas y amenazas sobrenaturales, las cuales casan muy bien con la humanidad y sencillez de los personajes humanos. La artista es bastante versátil, puesto que además de diseño de personajes, tampoco es manca en lo que a ilustrar escenarios o flashbacks se refiere cuando esto es requerido. La maquetación del volumen también es una delicia, tanto en la primera parte dedicada a Vallebajo como a la segunda dedicada al bosque, con las ilustraciones muy bien integradas junto al texto.

 



En conclusión, si os gustan las partidas de rol con un componente aventurero, ambientadas en un mundo de fantasía oscura, rejugables, con un importante foco en la exploración, la investigación y el ingenio y que permitan ser usadas en todo tipo de sistemas, dadle una oportunidad a El caballo blanco de Vallebajo. Podéis haceros con esta obra de manos de la editorial El Refugio de Ryhope, bien en digital por 8€, bien en físico por 29;90€, salvo que se compre con alguno de los extras que ofrece la editorial: https://www.elrefugioeditorial.com/el-caballo-blanco-de-vallebajo

domingo, 26 de abril de 2026

Cuatro tebeos sobre nuestra Edad Media

La Edad Media tiene algo que, muchos siglos después, sigue atrayendo miradas. Y precisamente, sobre este período y atracción, trata la siguiente entrada, con distintos episodios del Medievo español vistos por un buen abanico autores patrios.

 



En ¡Cargad, malditos!, de Javier Ara (https://www.instagram.com/fj_ara/), en el año 1212 los reyes de Aragón, Castilla y Navarra van camino de enfrentar a los almohades y a su emperador, Al-Nasir, un enemigo que puede trastocar todo lo andado hasta ahora en la Reconquista. Ahora bien, los conflictos internos con los cruzados ultramontanos, la retaguardia castellana vilipendiada por el rey de León, las desavenencias y reyertas entre los tres monarcas hispánicos tienen el buen avance de la campaña en juego. ¿Llegarán los cristianos a enfrentar a los musulmanes o se disolverán ante las riñas intestinas y las buenas posiciones enemigas?

Si bien este tebeo no es el único o el primero dedicado a la trascendental batalla de las Navas de Tolosa, si que se hace muy entretenido de leer. Para empezar, por su estilo cartoon, el cual está pidiendo a gritos que se haga una obra animada del presente volumen: diseños de personajes y vestuario de los más atractivo e histórico en cuanto a prendas y armamento, no hay miedo a meter los vistosos colores de la heráldica de la época en las viñetas, se hacen vistosas de una forma u otra tanto escenas tranquilas como bélicas… La animosidad entre Alfonso VIII, Pedro II y Sancho VII, todos y cada uno de ellos teniendo su parte de razón en algún momento, es otro aliciente, así como la manera en la que se muestra lo difícil que es montar una campaña militar desde el punto de vista logístico, político y estratégico. A destacar, por la original sorpresa que supone, la dinámica del pastor que conduce a las huestes cristianas hasta Mesa del Rey para superar las avanzadillas de Al-Nasir y poder así presentar batalla en igualdad de condiciones. Lo único criticable que se me ocurre es que los personajes, cuando son malhablados, imprecan con tacos actuales, aunque con lo épica que es la obra se puede perdonar este anacronismo.

 



En Jaime I. La rebelión mudéjar, de José Manuel Arellano (https://www.instagram.com/jmarell81/), somos testigos como entre los años 1264 y 1266, en el suelo murciano y sus aledaños, se rebela la población musulmana contra el gobierno cristiano de Castilla. Alfonso X el Sabio, en campaña en Andalucía, no puede hacerse cargo del frente murciano, así que le pide ayuda a su suegro, Jaime I de Aragón, monarca que por deferencia a su hija Violante, reina castellana, accede a socorrer a su vecino.

De todas las obras reseñadas en la presente entrada, esta es sin duda la que más aboga por la paz, aunque sin dejar de señalar en ningún momento que las rebeliones (sin importar el credo o la condición de los sublevados) deben sofocarse de una manera u otra, ya sea con la violencia o la diplomacia. La visión de la guerra está muy bien nivelada, con protagonistas tanto musulmanes como cristianos: entre los primeros destaca Amanlur, un campesino que se ve arrastrado por los acontecimientos y que solo quiere proteger a su esposa e hija; entre los cristianos, si bien la figura de Jaime I es clave y con un buen papel como líder, al que muchos cogerán más cariño es a Alvar, caballero aragonés que, aunque ducho en combate, prefiere rendir al enemigo que aniquilarlo a fin de evitar carnicerías. El hecho de que haya salvajes y héroes en ambos bandos en liza humaniza mucho a ambas partes, además de permitir ver la sublevación desde más puntos de vista geográficos mediante saltos de un lugar a otro, de tal manera que vemos cómo la rebelión triunfa o cae, dando globalidad. El dibujo es correcto, y si bien en algunas viñetas que tienen fondos blancos gustaría ver escenario, el coloreado a lo vieja escuela es de lo más resultón, ideal para los fans de comics clásicos.

 



En La sangre de dos reinas: Crónicas de Pedro I -Primera parte-, de Carlos Peinado Gil (https://www.instagram.com/cpeinado1/) y Francisco Asencio (https://www.instagram.com/francisco_asencio/), vemos como Pedro I, tras vencer en la batalla de Nájera (1367) a Enrique Trástamara, se pone a recordar cómo se ha originado la guerra civil en Castilla, por la enconada enemistad entre su madre, María de Portugal, y la amante de su padre, Leonor de Guzmán.

Pedro I es uno de esos personajes que cambia mucho según el historiador que lo trate. Para unos el Justiciero, para otros el Cruel, es un personaje que no suele dejar indiferente, para bien o para mal. Aquí, sin embargo, se le aborda en un papel de víctima que no es capaz de controlar su destino, ni como príncipe heredero ni como joven rey: víctima de un padre que lo despreciaba, víctima de las intrigas de su madre, víctima de las ambiciones de Leonor. De esta manera, la mayor parte de la obra orbita cuando el protagonista tiene entre 15 y 17 años (sin contar con la introducción de Nájera), de tal manera que al aristócrata se le coge compasión por la falta de cariño que tuvo. El dibujo cumple bastante bien en lo que a ilustrar el ambiente de intrigas y víboras por el que se mueve Pedro I, tanto de su bando como del contrario; de criticar algo, un par de cosas: que algunos rostros se parecen mucho entre sí y que se echa de cuando en cuando en falta algún fondo. No se sabe por el momento nada de una segunda parte, pero la presente historieta cumple muy bien por sí sola como introducción a la figura del polémico rey castellano.

 



En A rey muerto. 1369: Montiel, de Carolina Corvillo (https://www.instagram.com/carolinacorvillo/) y Sergio García (https://www.instagram.com/sergiopictura/), la rivalidad y odio entre Pedro I y Enrique de Trastámara, hijos ambos de Alfonso XI, está a punto de llegar a su desenlace. Montiel será la tumba de uno u otro, ya que la inquina que se profesan y que ha provocado una guerra civil en Castilla, no permite otra cosa.

Lectura idónea para catar a continuación de la anterior. De esta se puede decir que, si bien en las anteriores obras reseñadas en esta misma entrada había espacio para la esperanza o para la épica, la palabra que mejor define a esta es tragedia. Así, la lucha fratricida que albergan las páginas del presente volumen no se siente de cantar de gesta, sino de algo que se tenía que haber evitado por todos los medios. La guionista ha seleccionado muy bien que momentos históricos llevar al papel: las diez primeras páginas a la adolescencia de Pedro y Enrique, de tal manera que se plantean muy bien las semillas de la enemistad entrambos; el resto de páginas, por otro lado, están dedicados al mes de marzo de 1369 en Montiel y en sus alrededores, con cierto planteamiento entre obra teatral y cinematográfica. Y es que, respecto a esto último, hay opciones interesantes a la hora de ilustrar a los personajes, con algunos rostros famosos como Chris Pine o Amy Winehouse. Por otro lado, si en el tebeo que Sergio García dedicaba a Orellana pecaba de tener un coloreado muy tenue y apagado para lo que es el Amazonas, aquí esas tonalidades tristonas y melancólicas van como anillo al dedo. De criticar algo: el blanqueamiento de figuras como Leonor de Guzmán o Bertrand du Guesclin, aunque el tono general de la obra sobre la locura en el mundo compensa esto en cierta medida.