domingo, 26 de abril de 2026

Cuatro tebeos sobre nuestra Edad Media

La Edad Media tiene algo que, muchos siglos después, sigue atrayendo miradas. Y precisamente, sobre este período y atracción, trata la siguiente entrada, con distintos episodios del Medievo español vistos por un buen abanico autores patrios.

 



En ¡Cargad, malditos!, de Javier Ara (https://www.instagram.com/fj_ara/), en el año 1212 los reyes de Aragón, Castilla y Navarra van camino de enfrentar a los almohades y a su emperador, Al-Nasir, un enemigo que puede trastocar todo lo andado hasta ahora en la Reconquista. Ahora bien, los conflictos internos con los cruzados ultramontanos, la retaguardia castellana vilipendiada por el rey de León, las desavenencias y reyertas entre los tres monarcas hispánicos tienen el buen avance de la campaña en juego. ¿Llegarán los cristianos a enfrentar a los musulmanes o se disolverán ante las riñas intestinas y las buenas posiciones enemigas?

Si bien este tebeo no es el único o el primero dedicado a la trascendental batalla de las Navas de Tolosa, si que se hace muy entretenido de leer. Para empezar, por su estilo cartoon, el cual está pidiendo a gritos que se haga una obra animada del presente volumen: diseños de personajes y vestuario de los más atractivo e histórico en cuanto a prendas y armamento, no hay miedo a meter los vistosos colores de la heráldica de la época en las viñetas, se hacen vistosas de una forma u otra tanto escenas tranquilas como bélicas… La animosidad entre Alfonso VIII, Pedro II y Sancho VII, todos y cada uno de ellos teniendo su parte de razón en algún momento, es otro aliciente, así como la manera en la que se muestra lo difícil que es montar una campaña militar desde el punto de vista logístico, político y estratégico. A destacar, por la original sorpresa que supone, la dinámica del pastor que conduce a las huestes cristianas hasta Mesa del Rey para superar las avanzadillas de Al-Nasir y poder así presentar batalla en igualdad de condiciones. Lo único criticable que se me ocurre es que los personajes, cuando son malhablados, imprecan con tacos actuales, aunque con lo épica que es la obra se puede perdonar este anacronismo.

 



En Jaime I. La rebelión mudéjar, de José Manuel Arellano (https://www.instagram.com/jmarell81/), somos testigos como entre los años 1264 y 1266, en el suelo murciano y sus aledaños, se rebela la población musulmana contra el gobierno cristiano de Castilla. Alfonso X el Sabio, en campaña en Andalucía, no puede hacerse cargo del frente murciano, así que le pide ayuda a su suegro, Jaime I de Aragón, monarca que por deferencia a su hija Violante, reina castellana, accede a socorrer a su vecino.

De todas las obras reseñadas en la presente entrada, esta es sin duda la que más aboga por la paz, aunque sin dejar de señalar en ningún momento que las rebeliones (sin importar el credo o la condición de los sublevados) deben sofocarse de una manera u otra, ya sea con la violencia o la diplomacia. La visión de la guerra está muy bien nivelada, con protagonistas tanto musulmanes como cristianos: entre los primeros destaca Amanlur, un campesino que se ve arrastrado por los acontecimientos y que solo quiere proteger a su esposa e hija; entre los cristianos, si bien la figura de Jaime I es clave y con un buen papel como líder, al que muchos cogerán más cariño es a Alvar, caballero aragonés que, aunque ducho en combate, prefiere rendir al enemigo que aniquilarlo a fin de evitar carnicerías. El hecho de que haya salvajes y héroes en ambos bandos en liza humaniza mucho a ambas partes, además de permitir ver la sublevación desde más puntos de vista geográficos mediante saltos de un lugar a otro, de tal manera que vemos cómo la rebelión triunfa o cae, dando globalidad. El dibujo es correcto, y si bien en algunas viñetas que tienen fondos blancos gustaría ver escenario, el coloreado a lo vieja escuela es de lo más resultón, ideal para los fans de comics clásicos.

 



En La sangre de dos reinas: Crónicas de Pedro I -Primera parte-, de Carlos Peinado Gil (https://www.instagram.com/cpeinado1/) y Francisco Asencio (https://www.instagram.com/francisco_asencio/), vemos como Pedro I, tras vencer en la batalla de Nájera (1367) a Enrique Trástamara, se pone a recordar cómo se ha originado la guerra civil en Castilla, por la enconada enemistad entre su madre, María de Portugal, y la amante de su padre, Leonor de Guzmán.

Pedro I es uno de esos personajes que cambia mucho según el historiador que lo trate. Para unos el Justiciero, para otros el Cruel, es un personaje que no suele dejar indiferente, para bien o para mal. Aquí, sin embargo, se le aborda en un papel de víctima que no es capaz de controlar su destino, ni como príncipe heredero ni como joven rey: víctima de un padre que lo despreciaba, víctima de las intrigas de su madre, víctima de las ambiciones de Leonor. De esta manera, la mayor parte de la obra orbita cuando el protagonista tiene entre 15 y 17 años (sin contar con la introducción de Nájera), de tal manera que al aristócrata se le coge compasión por la falta de cariño que tuvo. El dibujo cumple bastante bien en lo que a ilustrar el ambiente de intrigas y víboras por el que se mueve Pedro I, tanto de su bando como del contrario; de criticar algo, un par de cosas: que algunos rostros se parecen mucho entre sí y que se echa de cuando en cuando en falta algún fondo. No se sabe por el momento nada de una segunda parte, pero la presente historieta cumple muy bien por sí sola como introducción a la figura del polémico rey castellano.

 



En A rey muerto. 1369: Montiel, de Carolina Corvillo (https://www.instagram.com/carolinacorvillo/) y Sergio García (https://www.instagram.com/sergiopictura/), la rivalidad y odio entre Pedro I y Enrique de Trastámara, hijos ambos de Alfonso XI, está a punto de llegar a su desenlace. Montiel será la tumba de uno u otro, ya que la inquina que se profesan y que ha provocado una guerra civil en Castilla, no permite otra cosa.

Lectura idónea para catar a continuación de la anterior. De esta se puede decir que, si bien en las anteriores obras reseñadas en esta misma entrada había espacio para la esperanza o para la épica, la palabra que mejor define a esta es tragedia. Así, la lucha fratricida que albergan las páginas del presente volumen no se siente de cantar de gesta, sino de algo que se tenía que haber evitado por todos los medios. La guionista ha seleccionado muy bien que momentos históricos llevar al papel: las diez primeras páginas a la adolescencia de Pedro y Enrique, de tal manera que se plantean muy bien las semillas de la enemistad entrambos; el resto de páginas, por otro lado, están dedicados al mes de marzo de 1369 en Montiel y en sus alrededores, con cierto planteamiento entre obra teatral y cinematográfica. Y es que, respecto a esto último, hay opciones interesantes a la hora de ilustrar a los personajes, con algunos rostros famosos como Chris Pine o Amy Winehouse. Por otro lado, si en el tebeo que Sergio García dedicaba a Orellana pecaba de tener un coloreado muy tenue y apagado para lo que es el Amazonas, aquí esas tonalidades tristonas y melancólicas van como anillo al dedo. De criticar algo: el blanqueamiento de figuras como Leonor de Guzmán o Bertrand du Guesclin, aunque el tono general de la obra sobre la locura en el mundo compensa esto en cierta medida. 




domingo, 12 de abril de 2026

Tres obras con las que celebrar el trigésimo aniversario de Pokémon

Pokémon, la exitosa franquicia de monstruos de bolsillo, ha cumplido este 2026 treinta años. Y, para celebrar la efeméride (cómo pasa el tiempo...), tres recomendaciones para disfrutar de esta saga fuera de videojuegos o del anime.




En Pokémonster Hunter Codex, de Luis Montes (https://www.instagram.com/luismontesart/), se nos presenta un bestiario con los 151 pokémon originales de Rojo y Azul, así como preevoluciones y evoluciones añadidas en juegos posteriores (e incluso con algunas formas descartadas de por medio), pero con varias particularidades. Para empezar, que están dibujados por la mano de Luis Montes, pero de una manera alejada a su estilo manga más habitual: la estética de las criaturas de vuelve mucho más realista en no pocas ocasiones, particularmente cuando están basados en animales de nuestro mundo, tal y como con el caso de Diglett, por poner un solo caso; pero es que, cuando no están basados en seres de nuestro mundo, también hay resultados interesantes y que van de lo curioso a lo perturbador, tal y como con Voltorb o Muk. Otra cosa a tener en cuenta es el cómo se nos brinda información de cada pokémon por parte del autor, no solo con el aliciente de hacerlo a través de un investigador de Paldea, sino combinando datos de los videojuegos, anime, teorías de los fans e invenciones propias, con lo que la lectura es de lo más entretenida. Por último y para hacer que la lectura se salga de lo habitual, el volumen está dividido en dos mitades, en homenaje a Rojo y Azul, como los ya citados juegos, dividiendo a las criaturas en dos mitades, de tal manera que se sabe que se ha llegado a la mitad del libro en cuánto este aparece volteado a la inversa. En conclusión, un tomo muy interesante en lo visual, así como entretenido de leer, juntando lo zoológico en ocasiones con lo humorístico e incluso lo macabro.



En 1001 curiosidades de PKMON: 1ª Generación, de Héctor Hierro (https://www.instagram.com/hhierro_/), se nos cuenta en detalle sobre la primera generación de videojuegos de la saga: la inspiración de su creador, Satoshi Tajiri, así como los complicados inicios de la primera tanda de juegos de Game Boy; tras ello, pasamos a una suerte de guía narrativa de Rojo y Azul, con Hierro contando al lector distintas curiosidades sobre los personajes, cada uno de los 151 pokémon originales, localizaciones y situaciones de Kanto a medida que el jugador avanza por esta región. Luego le toca el turno a Amarillo, surgido del éxito del anime, de tal manera que se pensó el juego para emular los pasos de Ash Ketchum en la primera temporada, con el indiscutible protagonismo de Pikachu, que acabaría por convertirse en la cara visible y amable de Game Freak. Se pasa entonces a hablar de Stadium y Snap, con el paso a la Nintendo 64 y con el gran cambio e ilusión que provocó poder ver a los pokémon en 3D, ya fuera en combate o en medio de una naturaleza de la que tomar fotografías zoológicas a lo National Geographic. El caso es que Hierro, a lo largo de las páginas, hace las narraciones y explicaciones de lo más cercanas, además de devolvernos a la infancia a los que jugamos aquellos juegos cuando éramos pequeños. El apartado visual es muy atractivo, tal y como con algunas capturas de pantalla, con algunas estampas entre abocetadas y entintadas creadas ex profeso para el libro y, sobre todo, con las ilustraciones clásicas de Ken Sugimori, el director artístico de la franquicia. 



En La conserje Pokémon pasamos del medio literario al medio televisivo, con una serie de 8 capítulos (en el momento de escribirse estas líneas) en las que presenciamos como Haru, una joven a la que la vida le ha dado muchos palos en los últimos tiempos, decide darse un cambio de aires y empezar de nuevo: viaja a una isla paradisíaca, sede del Complejo hotelero Pokémon, un balneario donde veranean tanto humanos como pokémon, siendo el trabajo de Haru, como conserje del lugar, velar por atender a los visitantes y asegurarse que se lo pasan lo mejor posible. 

Si las obras anteriores tenían mucho de épico y aventurero, con esta serie de Netflix la cosa cambia: la norma es lo tranquilo y reconfortante, con historias vacacionales y cotidianas, con valores como la paciencia, la amistad o la responsabilidad, por solo mencionar unos pocos. Y ello con una magnífica puesta en escena en stop motion muy disfrutable tanto para grandes como para pequeños, siendo especialmente bonitos los pokémon con diseños animales, por el recubrimiento de felpa de sus figuras. La banda sonora también es digna de mención: transmite muy bien la sensación de veraneo y tranquilidad que el Complejo provoca en sus visitantes o incluso en la propia Haru, que poco a poco, junto al simpático Psyduck de la que se hace muy amiga, evoluciona poco a poco.

martes, 31 de marzo de 2026

El Jardín de Hierro, de Gema Bonnín

En la reseña de hoy toca hablar de El Jardín de Hierro, novela obra de Gema Bonnín (https://www.instagram.com/gemabonnin/).

 


Dentro del reino de Myrendul se halla el bosque de Álandor, territorio feérico donde las hadas del reino están aisladas por un antiguo conflicto diplomático. Sin embargo, varias generaciones después de esta disputa, los príncipes Félix y Fidelia, herederos al trono myrendulense, inician un acercamiento para reabrir las relaciones entre humanos y hadas. Estas últimas, como muestra de buena voluntad, mandan a la corte mortal una embajadora, Elvia de Otoño, mestiza de hada y humano. Pero su labor diplomática no será fácil: no solo hay intrigas palaciegas en las que se verá metida, sino que hay tanto humanos como feéricos que no desean que haya paz entre unos y otros… y luego está el príncipe Valdemar, aquel que hubiera sido heredero al trono de no ser por la maldición que le lanzó Emberia, la madre de Elvia.

 

Gema Bonnín ya les sonará a los lectores del blog por haberse sabido desempeñar bien en géneros tan dispares como la ciencia ficción, la novela histórica o la artúrica. En esta ocasión tantea la escritora lo fantástico, con hadas, maldiciones, licantropía y aristocracia. En este sentido, hay un límite muy claro entre lo mágico y lo mundano, con las hadas siendo capaces de obrar milagros (o embrujos) y los humanos no, por lo que estos últimos quedan obligados a depender de los seres feéricos de querer gozar de lo sobrenatural. La magia de la obra tiene un aliciente para un servidor y es el hecho de que no sea insalvable o inevitable; otro tanto se puede decir de las hadas, al no ser estas ni invencibles ni inmaculadas, de tal manera que a su manera son tan imperfectas como los humanos, de una u otra manera. Por otra parte, si bien es cierto que hay intrigas cortesanas, hubiera estado bien profundizar más allá de eso en la política de la novela ya que, fuera de las consideraciones de los enlaces matrimoniales, da sensación de haber faltado algo, especialmente en lo referente a las relaciones de Myrendul con otros reinos. Eso sí y de regreso a las virtudes del libro: este cuenta con la habitual buena prosa de Bonnín, de tal manera que se devora con rapidez a la vez que se va disfrutando de la progresión de la historia. 

 

Respecto a los personajes, sin lugar a dudas, los más interesantes son Elvia y Valdemar. En el caso de la primera, se hace muy cercana al lector con su gusto por los libros y bibliotecas humanas y por su ansia por aprender más de la historia y de las costumbres de los mortales, algo con lo que intenta mitigar ese vacío que siente al estar entre dos mundos sin ser aceptada del todo en ninguno; su papel diplomático no está nada mal descrito mientras va en pos de mejorar y ayudar tanto a Myrendul como a Álandor. Valdemar, por otra parte, evoluciona muy bien, de alguien resentido (pero tremendamente fraternal) y que va evolucionando pese al desprecio de su padre; y lo más importante: su licantropía no es un superpoder, sino la venida al mundo de un ente que se cobra vidas por el mero deleite de la caza y la violencia. Las interacciones entre ambos protagonistas, por otro lado, son de lo mejorcito de la novela. Respecto a los secundarios, los hay mejor escritos que otros: así, cada vez que aparece Constanza, la tía de los príncipes, no se desaprovecha ni una línea con ella (ni la escritora ni los lectores); Félix también es muy agradecido de leer, pero Fidelia... ay: probablemente el personaje más consentido, antipático e irresponsable de toda la obra.


En conclusión, si os gustan las obras con hadas atípicas, licantropía digna de lástima y un pasado que ejerce un yugo difícil de ignorar para los personajes, dadle una oportunidad a El Jardín de Hierro. Os podéis hacer con esta novela de 656 páginas de manos de Nocturna Ediciones por un precio de 20€. 


Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo la amable Gema Bonnín durante la Feria del Libro de Madrid de 2024. ¡Gracias de nuevo!


domingo, 8 de marzo de 2026

Tres libros de ilustraciones

Los libros de ilustraciones de autores de tebeos suelen ser muy divertidos de hojear, así que, para la presente entrada, un trío de este tipo de volúmenes, tanto para promocionar este trabajo en particular de cada autor como su porfolio en general.

 






En Women’stober 2024, de Raúl Lara (https://www.instagram.com/raullaracomicartist/), este artista dibujó por cada día de octubre una mujer: en ocasiones eran heroínas y en otros villanas, unas veces de DC y otras de Marvel. El resultado es bastante atractivo, con un total de 31 bustos femeninos (más otros nueve a modo de extra) que destacan, además de por la belleza con la que dota el dibujante a sus mujeres, por dos cosas; el buen trabajo que hace con las tintas y por lo que hace con las miradas, que dicen mucho de las intenciones de cada personaje: frialdad, coquetería, crueldad, solemnidad…

 




También de 2024 tenemos Artbook: Sueños Digitales, de Juan Sánchez Marquina (https://www.facebook.com/Juansanchezilustrador). El contenido del presente tomo es bastante variado: homenajea comics de superhéroes, manga, cine, series de animación… Pese a que Sánchez Marquina es un dibujante con espacio para la mejora en cuestiones como el acabado del entintado o del coloreado, en varias ocasiones demuestra que tiene madera como artista gráfico: sus ilustraciones de Raven, Red Skull o Raistlin son buena prueba de ello, así que vale la pena echar un ojo a sus trabajos para ver cómo va evolucionando.

 





Por último, el Art Book de Juan Álvarez (https://www.facebook.com/juan.alvarez.148), hecho a raíz de otro inktober, en este caso con homenajes tanto al mundo de la televisión como del cine, tanto con actores como con animación, de entre 1980 y principios del nuevo milenio. Estilo ideal para la ilustración infantil, inspirando mucha simpatía y ternura los personajes retratados. Por otra parte, dentro del reto mensual que supone inktober, pecó la sucesión de dibujos de día sí, día también, de demasiado ambiciosa, puesto que hay fondos en los que se echan en fondo más negros.  

jueves, 26 de febrero de 2026

Decimocuarto aniversario

 Pues... otro añito más al pie del cañón en lo que a dar a conocer, mayormente, obras españolas del noveno arte se refiere. Parece que casi he recuperado y mantenido el ritmo anterior a la pandemia, con 45 entradas hechas, lo que me alegra bastante, la verdad. Por dar más cifras: de las 396.783 visitas de hace un año, pasamos a 462.889, lo cual tampoco está nada mal, con un total de 66.106 lecturas de seguidores asiduos o puntuales en los últimos 365 días. Gracias por estar ahí, que sin vosotros, esto no tendría sentido.  


En lo que respecta a entradas más populares, vamos al podio quíntuple:


5. La noche en la que Bunbury fue Elvis y Eva Amaral hizo los coros: Obra entre entrañable y melancólica, idónea para los amantes de Héroes del Silencio y las historias románticas, con la separación del citado grupo y una posible reconciliación de los dos protagonistas juveniles. 


4. Moribundo: Muy buena historia de vampiros, corrupción y superación de relaciones tóxicas. muy muy sombría, pero dando pie a la esperanza.


3. Espada y pluma: Nuestro Barroco tuvo auténticos colosos de las literatura que fueron tanto caballeros de armas como de las letras, tal y como los Lope y Contreras que protagonizan esta obra ambientada en el XVII madrileño. Muy recomendable para los que quieran ver a estos dos grandes en un entorno más novelesco y de camaradería. 


2. Tres terceras partes: Un formato que alguno de vosotros ya me ha comunicado que le gusta mucho, es decir, el de varias microrreseñas que vayan al grano y directamente a lo mejorcito de cada tebeo o novela. En esta ocación tocó sagas que, ya sean bélicas, policíacas u oníricas han llegado a un tercer tomo e incluso van (o irán) más allá. 


1. El foso de los ovidados: Curioso que en un blog que suele tirar más hacia los tebeos que las novelas la entrada más popular de este año haya sido una novela de fantasía... aunque tampoco es extraño si tenemos en cuenta el gran trabajo que ha hecho con ella Antonio Runa, en ocasiones de un modo más clásico y en otras con elementos que se salen de lo habitual y que pillan por sorpresa. 


¡Nos leemos!


Y para regalaros la vista, la dedicatoria que me hicieron
en la muy recomendable aunque tristona
  Ana. La princesa de Éboli sus autoras,
Carolna Corvillo y Noelia Vega
 


sábado, 21 de febrero de 2026

Reseñas de fanzines de la Japan Weekend de Madrid de febrero de 2026

Dentro de las muchas cosas buenas que tiene acudir a un evento comiquero está, entre mis favoritas, la de adquirir fanzines, tomos autoeditados por sus autores y que no se pueden comprar habitualmente en tiendas. Y de eso va la presente entrada, sobre los fanzines que se han unido a mis estanterías tras la última Japan Weekend madrileña.




En ¡¡¡Tengo un gusano en el cerebro!!!, de Andrea Castro (https://www.in stagram.com/andycrayyon/), la protagonista está parasitada por un gusano cerebral que no para de desanimarla y ningunearla por todo: su manera de maquillarse, sus decisiones vitales, paranoias... Ahora bien, la joven un día decide enfrentarse a este bicho.
Tebeo muy metafórico pero cuyo mensaje sobre la importancia de la salud mental está más que claro. Cortito y muy rápido y agradecido de leer, tiene también un mensaje claro sobre pedir ayuda cuando ya no se puede más. El dibujo de Andrea Castro es de lo más simpático a la vista, con conjuntos de ropa muy bonitos, escenarios muy coloridos y una protagonista muy expresiva dentro de la relativa sencillez con la que está ilustrada.



En Hoy la luna está sola, de Alexia Kleeberg (https://x.com/Alexiaklee), se homenajea a una madre que ya no está y que tanto cariño ha brindado a una hija en la que su ausencia pesa mucho. Obra muy sentida y melancólica, coloreada enteramente en blanco, gris y azul para reflejar esto de manera todavía más potente, con un pesar muy presente en lo gráfico, tal y como en los empatizables rostros de la protagonista.



En The one who stays, de Nanahii (https://x.com/nanahiiart), la protagonista es una joven que tiene la necesidad patológica de romper relaciones con sus novios cuando empieza a enamorarse realmente de ellos por un desengaño amoroso que tuvo de adolescente. Ahora bien, tras conocer a un chico nuevo... ¿cambiará su manera de ver el mundo o se aferrará a ella?
La autora creó esta obra con la intención de escribir una protagonista con la que fuera difícil de empatizar y, efectivamente, lo logró, ya que peca de frívola e infantil en un principio. Otro cantar es la evolución de la relación de los dos personajes principales, ya que esta se hace muy bonita y tierna. El giro final no terminó de convencer del todo a un servidor, pero para gustos los colores; en este sentido, el capítulo extra de la última edición es de agradecer. Sobre el dibujo, solo decir que obedece muy bien a lo que se espera de un shojo, con un dibujo entrañable y que entra rápidamente por los ojos, con un buen uso de los grises.



En Japón 2025, de Asunción Tébar (https://www.instagram.com/kit_katei/), la autora nos muestra a través de texto y dibujo su viaje turístico de varias semanas por Japón.
Libro de viajes ideal para todos aquellos fans del anime y del manga, así como de la cultura nipona en general,que deseen viajar al país del Sol Naciente. Resultan muy verosímiles los 24 días empleados en ver esta nación, unas veces pletóricos y otros decepcionantes, con algunas ciudades a las que hay que dedicarles varias jornadas, pero también alternando entornos naturales con los urbanos y rurales. Los chibis que ilustran el tomo son de lo más coquetos y simpáticos, con tintas negras a las que se les añaden rotuladores verdes, rosas, azules y verdes para que entren todavía mejor por los ojos. Cabe destacar que la autora puede hacer dibujos mucho más realistas y precisos, tal y como se puede ver gracias a vehículos o edificios.



En Crack the Code, de María Valentina Grases (https://www.instagram.com/mvpurple_art/), Cody y Salem son dos jóvenes artistas que necesitan un nuevo trabajo, por poco glamuroso que sea este. Pero la empresa que los contrata es algo mucho más siniestro que simples explotadores laborales: unos seres interdimensionales llamados Algorm están interesados en parasitar y sustituir a los seres humanos. 
Como ya ha pasado con otras obras de la autora, el presente webcomic combina humor y drama (con horror tecnológico y pesimismo vital en este último ámbito), con predominio de lo cómico. Ciencia ficción, humor, terror, acción pura y dura también se añaden a lo anterior. Los dos capítulos que hay publicados por el momento no dejan de ser una introducción a esta historieta, pero la trama es prometedora y con algún que otro mensaje interesante para el lector. No queda sino hablar del dibujo, el cual mantiene la habitual atractiva factura de la autora, con su toque cartoon tan característico y expresivo, ideal para las escenas de humor, con una paleta de lo más colorida.

jueves, 12 de febrero de 2026

En torno al Desastre de Annual en el noveno arte

Dentro del siglo XX, si excluimos nuestra triste Guerra Civil, la mayor tragedia militar española tiene lugar en el verano de 1921, en el Rif, en medio de la aventura colonial con la que España esperaba recuperar su lugar bajo el sol. Bien conocido es el Desastre: las tropas españolas del general Silvestre, deseoso de terminar la pacificación de las cabilas o tribus díscolas con el Sultán, avanzó demasiado rápido. Los blocaos o posiciones defensivas españolas estaban demasiado aisladas y alejadas entre sí, de tal manera que de producirse un ataque generalizado de los rebeldes, peligrarían mucho… tal y como acabó ocurriendo tras el asedio a Igueriben. Silvestre intentó socorrerla desde la cercana Annual, pero sin éxito. Y, a partir de ahí, el Desastre, con un “sálvese quien pueda” hacia Melilla en el que perderían la vida más de 8.000 soldados españoles.

 

En este blog ya se reseñó en su momento sobre este suceso gracias a 1921: El Rif, con el laureado regimiento de caballería de Cazadores de Alcántara escoltando y protegiendo la retirada de las tropas de Annual. Pero en aquellas tristes jornadas hubo más acciones que aquella, tal y como las que se relatan en otros tomos de historia bélica de Cascaborra.

 


Así, por una parte, tenemos Monte Arruit, tebeo que tiene por guionista a David Braña (https://www.instagram.com/branyigan_guionista/) y por dibujante a Óscar Bermejo (https://www.instagram.com/oscarbermejodiaz/): aquí podemos saber de qué fue de los desbandados de Annual según se acercaban a la protección de Melilla, debiendo atrincherarse tras los muros de Monte Arruit en espera de refuerzos a tan solo treinta kilómetros de distancia.

La presente obra es bastante triste. La palabra que quizás mejor la describe es desesperación, con una ayuda que no llega, ver a seres humanos desesperados por no poder beber un mísero sorbo de agua, notar como se acaba la munición poco a poco, un hospital de campaña atestado que no para de recibir nuevos heridos… No hay un solo protagonista entre la tropa, sino varios, ya sean estos soldados más o menos anónimos o novelizados u oficiales como Fernando Primo de Rivera, con defectos y virtudes muy humanas en su manera de ser. El crimen de guerra final de los rifeños es difícil que pase indiferente a los lectores, de tal manera que causará su buena dosis de coraje y rabia su canallada. Respecto al dibujo, Óscar Bermejo destaca el coloreado, por el ambiente ocre y dorado para representar lo desértico y caluroso en las viñetas, así como lo sucio (sudor, sangre, manchas de tierra…) e incluso de guerra total, con un enemigo dispuesto a aniquilar a los españoles, con buen reflejo de la emotividad de los personajes en varias viñetas.

 


Por otro lado, tenemos Zoco el Telatza, que tiene por guionistas a Pepe Rey y Manuel López Poy (https://www.instagram.com/manololopezpoy/) y por dibujante a Jose María Espinosa Fernández: en esta posición, casi la más sureña del Protectorado, una vez se sepa lo que ha ocurrido en Annual, los mandos descartan una retirada hacia Melilla por imposible… pero no así una hacia la zona francesa, mucho más cercana (unos 25 kilómetros). Aunque las harcas rifeñas estarán al acecho, igual que en el norte, con todos los peligros que ello conlleva.

Si en la anterior historieta teníamos una trama estática, aquí es mucho más dinámica, con un avance en columna que se va topando con emboscadas enemigas, una orografía que está en su contra y decisiones moralmente complicadas. Buen homenaje a los oficiales y héroes que dieron ejemplo con su liderazgo y ejemplo, muy especialmente los dos capitanes Franciscos: Asensi Rodríguez y Alonso Estringana. El dramatismo y la camaradería y hermandad. Mención especial a las mías leales durante el desastre, por su solemnidad y dar lugar a personajes rifeños que no representan la barbarie de los criminales de guerra. Respecto al dibujo, José María Espinosa Fernández tiene un dibujo que, aunque es quizás un poco simple (alguna postura rígida y fondos minimalistas), cumple bien con el papel de transmitir la historia y los movimientos de los españoles hacia el sur, así como para hacer ver lo complicado que eran aquellos combates por tenerlo todo en contra, con un más que buen detalle en el coloreado de mostrar a los combatientes españoles sufriendo insolaciones.

 

En conclusión, ambos tomos son muy buenos para acercarse desde los comics al Desastre de Annual, costando el primero 16€ (64 páginas) y el segundo 17€ (80 páginas), con el añadido en ambos casos, a modo de extra, de páginas de contexto histórico e información sobre el proceso de creación de la historieta, documentación e ilustración.

 

Por último, la dedicatoria que me hizo en el segundo tomo el amable José María Espinosa Fernández durante el Festival de Cómic Europeo de Úbeda de 2025. ¡Gracias de nuevo!