En la reseña de hoy toca hablar de Piezas, tebeo obra de Víctor L. Pinel (https://www.instagram.com/victorlpinel/).
Un voluntario que visita a una ajedrecista refunfuñona y
aislada en una residencia de ancianos. Marion, directora de la residencia de
ancianos en medio de un duro divorcio. Un enfermero que allí trabaja y cuyo
marido trabaja para una ONG en Costa Rica. Un famoso actor que siente una vida
vacía al haberle canibalizado su personaje. Una estudiante nueva y modosita que
llega al instituto y llama la atención del chico más guapo y popular del mismo.
Dos amigas, una con miedo al compromiso y la otra a punto de casarse. Un
matrimonio con aficiones muy dispares. La vida de todos ellos se entrelaza sin
que ellos lo sepan y forman parte de algo mucho más grande, como si piezas de
ajedrez se tratasen, pero que no están a la búsqueda del combate, sino del
amor.
A Víctor L. Pinel ya lo hemos visto en este blog cuando se
reseñó la segunda temporada del Taller (https://caballerodecastilla.blogspot.com/2013/12/el-taller-2-temporada-de-esdip.html)
o La casa de la playa (https://caballerodecastilla.blogspot.com/2022/07/la-casa-de-la-playa-de-severine-vidal-y.html).
Pues bien, toca hablar de una obra totalmente suya. Y vaya obra: el presente
tebeo en un collage de distintos personajes y tramas que, si no es perfecto en
su estructura, le falta poco. La manera en la que están unidos entre sí todos
los hilos argumentales da lugar a una perfecta telaraña en la que no sobra
ningún enlace, con las acciones de todos y cada uno de estos hilos creando
conexiones y repercusiones que afectan al resto del elenco y su devenir en la
historieta. Si profundizamos en el abanico de personajes, además de ser muy
variados en cuánto a oficios u ocupaciones, también lo es en cuanto a edad y
forma de pensar; así, hay desde adolescentes a ancianos y lo mismo hay gente
frívola que desencantada o romántica o agarrada a la más pequeña esperanza. Por
todo lo anterior, además de a la buena estructura narrativa, también hay que
elogiar al costumbrismo y verosimilitud de los personajes presentados, los
cuales se hacen de lo más realistas con su ir y venir por las viñetas. El hecho
de que no todas las historias de amor acaben bien, aunque deja un sabor
agridulce, también ayuda a darle veracidad al tebeo, ya que el desamor no deja
ser otro sentimiento muy humano. Sorpresas hay unas cuántas durante la lectura,
tal y como el motor que arrancó a los personajes a actuar o el tiempo en la
obra… pero no adelantemos acontecimientos.
Respecto al dibujo, volvemos a lo dicho antes: Víctor L.
Pinel hace de este comic uno que es un fiel reflejo de lo cotidiano en estos
años: peinados, forma de vestir, las distintas maneras de expresar afecto en
público y privado, los lugares que más visitan unos y otros en los últimos
tiempos… Además de esto, hay bastantes más elementos dignos de mención, como la
naturalidad de los desnudos ilustrados, el cómo hay todo tipo de cuerpos y
rostros y edades o lo expresivos que son en su manera de moverse y gesticular
con cuerpo y manos los personajes para comunicar emociones voluntaria e
involuntariamente. Los paralelismos que se hacen con el ajedrez, al igual que
en la trama al comparar a personajes concretos con figuras de este juego,
también se ven en el apartado gráfico, tal y como en la disposición y
paralelismos entre distintos personajes tanto en el papel de jugadores como en
el de piezas. La gama de colores otoñales, suaves y melancólicos, también le
dan un toque especial a la lectura, con lo que se contribuye en mucho a rematar
así lo visual.
En conclusión, si os gustan las historias corales, bien
montadas y articuladas, con un peso importante de amor y desamor en ellas,
dadle una oportunidad a Piezas. Podéis haceros con esta obra de manos de
Nuevo Nueve por un precio de 25€, incluyendo entre sus 176 páginas un epílogo
muy muy de agradecer.
Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo el amable
Víctor L. Pinel durante el Salón del Cómic de Valencia de 2025. ¡Gracias de
nuevo!




































