domingo, 12 de julio de 2026

Terceras partes varias y alguna cosa más de rebote

Hoy toca hacer varias reseñas de distintas sagas que un servidor sigue en estos momentos, todas ellas de temáticas y géneros bastante variados.




Para empezar, tenemos los tomos tercero y cuarto de La espada de San Eufrasio (reseña de los tomos 1 y 2 aquí), de Pepe Rey y Manolo López Poy (https://x.com/ManoloPoy) y Miguel Fernández (https://www.facebook.com/Miguelentinta), con todo el caos que hubo en Galicia en el año 1465 durante el reinado de Enrique IV. El obispo de Lugo, contra las cuerdas por el corrupto capitán de su propia guarnición, recibe una inesperada ayuda de hombres mandados por el caballero Beltrán de la Cueva, los cuales le ayudarán a hacer frente no solo a sus problemas internos, sino a los abusos e incursiones del conde de Lemos. A toda esta ecuación hay que unir las tropas licenciadas por la ciudad de Santiago de Compostela, que hacen mayor el caos todavía en el Camino, con sus saqueos y rapiñas, así como a la familia de Rosendo y sus vecinos, convertidos en bandoleros, todo lo cual forma un complicado y violento tablero político, con las gentes de Lugo pasando hambre ante la falta de trigo castellano, bloqueado por la situación de guerra.

Buena continuación de los anteriores números, muy fácil de seguir incluso si se llevan años sin seguir a sus personajes. A medio camino entre Canción de hielo y fuego y Robin Hood, esta suerte de western histórico sigue siendo de lo más entretenido de leer, lo mismo hablando de grandes políticos y terratenientes que de la gente de a pie para hacer un fresco muy vivo de los años que precedieron a la insurgencia de los irmandiños. Se sabe aquí ya el motivo tras el nombre de la saga y este le añade al relato cierto fondo místico que encaja mucho con el ambiente medieval del tebeo. El dibujo tiene todo lo bueno de los anteriores números, con un buen trabajo por parte de Fernández en materias como el vestuario o los escenarios para mostrarnos el siglo XV castellano. 



En Carretera fantasma 3 (reseña de los anteriores numeros aquí), de Jeff Lemire (https://www.instagram.com/jefflemire/) y Gabriel H. Walta (https://www.instagram.com/ghwalta/), se da un salto en el tiempo hacia atrás, con todo lo que le ocurrió a Theresa Weaver y a su padre, el agente Donald Weaver, en 1997, y que provocó la desaparición del segundo y las lagunas mentales de la primera, así como el primer contacto de esta con el agente Harold y con todo lo que rodea al misterioso Proyecto Navaja.

Se empiezan a atisbar respuestas del gran misterio que rodea a las paradas de carretera de Billy Bear, pero el guionista sigue manteniendo buena parte del enigma a cubierto, para disgusto del fan más ansioso. De manera lenta, sí, pero sin que haya nada que pueda considerarse relleno, la trama de este thriller progresa a la par que mantiene enganchado al lector. Este volumen, a modo de flashback o analepsis, supone una más que buena road movie de dos compañeros policiales muy distintos que se topan con un caso mucho más grande que ellos y con muchas trabas desde arriba. Ideal para los que gusten de historias sobre conspiraciones, especialmente con el dibujo cáustico y seco de Walta que tan bien retrata la ruta 66. Eso sí: toca armarse de paciencia hasta el siguiente recopilatorio, lamentablemente.



En el tercer número de W0rldtr33 (aquí reseñas de sus números 1 y 2), de James Tynion IV (https://www.instagram.com/jamesthefourth) y Fernando Blanco (https://www.instagram.com/fernandoblancocomic), vemos como Samara "Sam" Winters, hermana de Gabriel, bajo el alias de PH34R conoció la Undernet y cómo fue poseída por ella en 1999, así como la manera en la que sobreviven a esta entidad maligna los pocos humanos que quedan en 2049 tras haber hallado un maduro Ellison Lane un camino que quizás devuelva a la humanidad la paz y sus modo de vida anterior al apocalipsis tecnológico. 

Si en la anterior obra teníamos un salto temporal aquí pasamos a tener dos: uno adelante y otro hacia atrás, muy reveladores ambos, en clave onírica el primero y bajo el prisma distópico pero esperanzado de la segunda. La Undernet y lo que en ella mora sigue siendo tan amenazante como incomprensible, así que en cuánto género de terror la obra cumple una vez más en este tercer número, aunque sin hacer apenas uso del gore en esta ocasión, aunque los desnudos inquietantes y que presagian desgracias siguen a la orden del día. Poco más se puede decir sin caer en destripes sobre este recopilatorio, salvo que el dibujo de Blanco cumple en ambas líneas temporales de maravilla, ya sea en los escasos momentos tranquilos o a la hora de llevar a las viñetas pesadillas tecnológicas.


Por último, en Las Hericornias 2 y 3 (reseña del primer número aquí), de Kid Toussaint (https://www.instagram.com/kidtoussaint/) y Verónica Álvarez (https://www.instagram.com/veronica.alvarez.art/#), el grupo de heroínas sigue en su particular periplo para peregrinar hacia el templo de Aurora, pero las diferencias entre unas y otras, así como el pasado, harán peligrar la integridad del grupo. 

Si bien la presente saga sigue siendo para todos los públicos, esta se vuelve más oscura a partir de su segundo tomo, tal y como cuando se explica por qué Izandre es tan desagradable y puntillosa con las otras protagonistas e incluso con su propia unicornia mediante vistazos a su pasado, con muy buen equilibrio y momentos de transición de este al presente y viceversa. Y es que hay traiciones que duelen y marcan mucho... pero no profundicemos en eso ahora en favor de la sorpresa. Lully supone una buena dosis de misterio al ser muda y no explicar sus objetivos reales al resto de guerreras mágicas (que sus recuerdos no tengan bocadillos de diálogo lo considero tan idóneo como efectivo, por cierto). El encantador dibujo de Álvarez, por otra parte, con sus magníficos diseños de personajes, la misma versatilidad para dibujar lo mismo momentos tiernos que humorísticos o de tensión, también sigue ahí. Así que hay ganas de ver adónde lleva esta historia que se complica por momentos. 

domingo, 5 de julio de 2026

La guerra de Audrey, de Salva Rubio y Loreto Aroca

En la reseña de hoy toca hablar de La guerra de Audrey, tebeo que tiene por guionista a Salva Rubio (https://www.instagram.com/sirsalvarubio/) y por dibujante a Loreto Aroca (https://www.instagram.com/lore.aroca/).



Si bien Audrey Hepburn es mundialmente conocida por su trabajo como actriz, mucho más desconocidas son sus duras vivencias de niña y adolescente durante la Segunda Guerra Mundial. Así, le tocó vivir el conflicto bélico en sus Países Bajos natales desde la invasión alemana de 1940 hasta la liberación de 1945 por parte de los aliados, con tropas de ocupación rapaces, hambre, miseria, bombardeos de los unos y de los otros... Sin embargo, la futura artista se centró en su gran pasión de aquellos años para evadirse de la tan terrible realidad que le tocó presenciar: el ballet. 

Salva Rubio, una vez más, como ya hiciera con Dita Krausová en La bibliotecaria de Auschwitz, nos relata una biografía de una niña que sufrió en sus carnes la Segunda Guerra Mundial. Ahora bien, nos alejamos aquí de las víctimas del Holocausto y nos acercamos en su lugar a la población civil de los países ocupados por los nazis, un porcentaje bastante alto de las víctimas del régimen de Hitler que suele olvidarse en comparación con las minorías llevadas a los campos de exterminio o los soldados que se enfrentaron al Eje. 

El caso es que se narran y se describen muy bien elementos como la carestía, el temor de meterte en un mal sitio en un mal momento, las maneras de hacer frente al hambre como al cocinar pan con todo tipo de masas alternativas, el aburrimiento de estar encerrado en casa sin nada que hacer y cómo la tensión generaba animosidad entre los familiares... En este sentido, mención especial se merecen los familiares de Audrey, tal y como aquellos que estuvieron huidos y escondidos durante la ocupación por sus ideas políticas, el entrañable abuelo de la protagonista, o la estricta y maquiavélica madre de Hepburn, la cual supo jugar muy bien su papel de colaboracionista unas veces y de auxiliadora de la Resistencia en otras. Y, hablando de la Resistencia: aunque un tanto por encima, se hace ver el papel que tuvo la futura actriz en su niñez ayudando a esta organización, lo mismo escondiendo a un paracaidista británico que animando a los agentes patrios con su ballet. La danza es probablemente la parte más calmada y majestuosa del tebeo, muy bien escenificada y que significa un auténtico remanso de paz entre tanto caos e incertidumbre, en parte gracias a un personaje tan maravilloso como madame Marova, la profesora del personaje principal.


Respecto al dibujo, Loreto Aroca lleva a las viñetas un acabado muy similar al visto en el ya mencionado tomo de La bibliotecaria de Auschwitz (por tener ambas historietas la misma temática y época) aunque con un acabado más pulido pero igualmente satisfactorio al ser hojeado.

En conclusión, si os gustan las historias de dramas humanos durante la guerra y os interesa saber más de Audrey Hepburn antes de ser famosa, dadle una oportunidad a La guerra de Audrey. Podéis haceros con este comic de Planeta por un precio de 15,95€, incluyendo entre sus 148 páginas, además de la obra en sí, algunos extras sobre el proceso de documentación de la trama.

Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo la amable Loreto Aroca durante el Festival de Cómic Europeo de Úbeda de 2025. ¡Gracias de nuevo!

lunes, 29 de junio de 2026

Piezas, de Víctor L. Pinel

En la reseña de hoy toca hablar de Piezas, tebeo obra de Víctor L. Pinel (https://www.instagram.com/victorlpinel/).

 


Un voluntario que visita a una ajedrecista refunfuñona y aislada en una residencia de ancianos. Marion, directora de la residencia de ancianos en medio de un duro divorcio. Un enfermero que allí trabaja y cuyo marido trabaja para una ONG en Costa Rica. Un famoso actor que siente una vida vacía al haberle canibalizado su personaje. Una estudiante nueva y modosita que llega al instituto y llama la atención del chico más guapo y popular del mismo. Dos amigas, una con miedo al compromiso y la otra a punto de casarse. Un matrimonio con aficiones muy dispares. La vida de todos ellos se entrelaza sin que ellos lo sepan y forman parte de algo mucho más grande, como si piezas de ajedrez se tratasen, pero que no están a la búsqueda del combate, sino del amor.

 

A Víctor L. Pinel ya lo hemos visto en este blog cuando se reseñó la segunda temporada del Taller (https://caballerodecastilla.blogspot.com/2013/12/el-taller-2-temporada-de-esdip.html) o La casa de la playa (https://caballerodecastilla.blogspot.com/2022/07/la-casa-de-la-playa-de-severine-vidal-y.html). Pues bien, toca hablar de una obra totalmente suya. Y vaya obra: el presente tebeo en un collage de distintos personajes y tramas que, si no es perfecto en su estructura, le falta poco. La manera en la que están unidos entre sí todos los hilos argumentales da lugar a una perfecta telaraña en la que no sobra ningún enlace, con las acciones de todos y cada uno de estos hilos creando conexiones y repercusiones que afectan al resto del elenco y su devenir en la historieta. Si profundizamos en el abanico de personajes, además de ser muy variados en cuánto a oficios u ocupaciones, también lo es en cuanto a edad y forma de pensar; así, hay desde adolescentes a ancianos y lo mismo hay gente frívola que desencantada o romántica o agarrada a la más pequeña esperanza. Por todo lo anterior, además de a la buena estructura narrativa, también hay que elogiar al costumbrismo y verosimilitud de los personajes presentados, los cuales se hacen de lo más realistas con su ir y venir por las viñetas. El hecho de que no todas las historias de amor acaben bien, aunque deja un sabor agridulce, también ayuda a darle veracidad al tebeo, ya que el desamor no deja ser otro sentimiento muy humano. Sorpresas hay unas cuántas durante la lectura, tal y como el motor que arrancó a los personajes a actuar o el tiempo en la obra… pero no adelantemos acontecimientos.

 


Respecto al dibujo, volvemos a lo dicho antes: Víctor L. Pinel hace de este comic uno que es un fiel reflejo de lo cotidiano en estos años: peinados, forma de vestir, las distintas maneras de expresar afecto en público y privado, los lugares que más visitan unos y otros en los últimos tiempos… Además de esto, hay bastantes más elementos dignos de mención, como la naturalidad de los desnudos ilustrados, el cómo hay todo tipo de cuerpos y rostros y edades o lo expresivos que son en su manera de moverse y gesticular con cuerpo y manos los personajes para comunicar emociones voluntaria e involuntariamente. Los paralelismos que se hacen con el ajedrez, al igual que en la trama al comparar a personajes concretos con figuras de este juego, también se ven en el apartado gráfico, tal y como en la disposición y paralelismos entre distintos personajes tanto en el papel de jugadores como en el de piezas. La gama de colores otoñales, suaves y melancólicos, también le dan un toque especial a la lectura, con lo que se contribuye en mucho a rematar así lo visual.

 


En conclusión, si os gustan las historias corales, bien montadas y articuladas, con un peso importante de amor y desamor en ellas, dadle una oportunidad a Piezas. Podéis haceros con esta obra de manos de Nuevo Nueve por un precio de 25€, incluyendo entre sus 176 páginas un epílogo muy muy de agradecer.

 

Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo el amable Víctor L. Pinel durante el Salón del Cómic de Valencia de 2025. ¡Gracias de nuevo!


martes, 23 de junio de 2026

Reseñas de obras rubricadas durante la Feria del Libro de Madrid de 2026

Si bien no he podido pasar tanto tiempo como hubiera deseado en esta última Feria del Libro de Madrid, sí que es cierto que he hecho alguna que otra incursión en la misma, así como en alguna que otra librería capitolina en la que también dedicaban autores con el magno evento como telón de fondo.


Y de eso va la presente entrada: cuatro reseñas de otras tantas obras que me han sido dedicadas durante aquellas dos semanas y media, todas ellas bastante distintas entre sí, aunque tienen un punto en común: la guerra.


En Cassandra: La mano izquierda del diablo, de Víctor Santos (https://www.instagram.com/victorsantoscomics), Cassandra es una cirujana que vive feliz con su marido y su hijo, hasta que una noche lo pierde todo: antiguos compañeros del mundo del crimen vienen a buscar y asesinar a su esposo por haberlos abandonados años ha, pero también matan al hijo de ambos y a ella la dejan mutilada y sin un brazo. Una vez recuperada de sus heridas, Cassandra buscará venganza... en un camino de solo ida.

Una historia que homenajea al cine de artes marciales coreano, condimentada con deudas de sangre y cierto misticismo oscuro. De todo esto hace gala Cassandra: La mano izquierda del diablo, una de las historietas más brutales de Víctor Santos, tanto en lo que a planteamiento como a ejecución se refiere: ya no es solo que el tebeo empiece con el asesinato de un hombre que había querido dejar de lado el crimen y su hijo inocente, sino por la manera en la que mueren... y en cómo Cassandra va a desquitarse de todo ello. Así, el dibujo es de los más gores de Santos, sin faltar aquí y allá torturas espeluznantes o salvajismo por y contra hampones, así como un coloreado que al principio choca tras haber leído Polar (reseña aquí: https://caballerodecastilla.blogspot.com/2016/09/polar-de-victor-santos-tomo-1.html), por ser todo lo contrario a aquel, pero al que uno le acaba cogiendo el gusto, con colores muy saturados, vivos e incluso de neón a imitación de las ya citadas cintas coreanas. La acción es espectacular y violenta, así como especialmente trepidante a partir de la segunda mitad de la historieta, sin descanso para el lector. Todo lo anterior da lugar a una obra negra de lo más entretenida de leer, con alguna que otra reflexión interesante sobre la venganza también. 


En Escape - Tomo 1, de Rick Remender (https://www.instagram.com/rickremender/) y Daniel Acuña (https://www.instagram.com/daniel_acuna_perez), la tripulación de un bombardero debe destruir un colosal cañón antiaéreo para abrirle paso a sus compañeros de armas y ganar así la guerra con este gran golpe de mano. Sin embargo, el avión acaba siendo derribado, aunque no sin antes devastar una sección entera de la ciudad con su letal carga. Eso sí, no todo está perdido: el piloto Milton Shaw puede saltar en paracaídas y con suficiente C4 en la mochila para sabotear el cañón si consigue llegar hasta él a pie. Pero no va a serle fácil moverse tras las líneas enemigas mientras escapa de unas tropas enfurecidas que quieren hacerle pagar por haber aniquilado niños...

Trasunto de la Segunda Guerra Mundial, con los americanos representados con perros y los alemanes con murciélagos; si bien esto no es original (Maus y otras obras ya hicieron antes lo de animalizar las naciones), sí que cumple en lo visual, con personajes que parecen salidos de una fábula. Y con bastante variedad morfológica, sin ser todos de la misma raza, detalle visual de Acuña que se agradece tanto por el variado abanico de personajes que pululan por las viñetas, como por el hecho de que a veces es distinguir a un perro de un murciélago, detalle que tiene bastante chicha. Reflexiones hay unas cuantas a lo largo de la lectura: sobre la naturaleza de la guerra, la culpa que tiene la sociedad de a pie por escoger malos gobernantes, el pensamiento de los veteranos que lucharon en ambas Guerras Mundiales, el mal menor por el bien mayor, los sacrificios que hacemos por nuestros seres queridos... El guión, por otra parte, alterna capítulos trepidantes y en los que puede abundar lo sangriento con flashbacks o analepsis más tranquilos pero que muestran cómo de duro podía ser el día a día civil también en esta época. De regreso al dibujo, no solo llaman la atención las buenas escenas nocturnas de Acuña, sino el contraste en cuanto a paleta e iluminación con las diurnas: las unas incómodas y amenazantes, las otras tranquilas y amables. 


En Nordlingen, de Carlos Peinado (https://www.instagram.com/cpeinado1/) y Francisco Asencio (https://www.instagram.com/francisco_asencio/), los españoles están sitiando a los suecos en 1634 en medio de la terrible Guerra de los Treinta Años en la ciudad germana de Nördlingen, pero la batalla campal es inminente entre protestantes y católicos. ¿Qué modelo de ejército se impondrá: el consolidado y confiable de los Tercios o el nuevo por regimientos de Gustavo Adolfo?

Encuentro bélico que ya estaba tardando en aparecer en la serie de Cascaborra sobre batallas de la historia española, pero que finalmente lo hace en su número 86. Y es que este encuentro es una suerte de canto del cisne de los Tercios antes del declive que empieza con Rocroi nueve años después. Pero no adelantemos acontecimientos. La obra funciona muy bien no solo como historieta bélica, sino como obra de capa y espada, romance, aventuras y espías, muy en la línea de Los tres mosqueteros; de hecho, Don Giovanni, Don Beltrán y Don Rodrigo no dejan de tener cierta semejanza con los personajes de Dumas. En lo histórico: la historia cumple tanto con la situación política y estratégica del momento como en lo intrahistoria: cómo funcionaba un Tercio desde el generalato hasta el soldado raso, los pajes, los destrozos a los civiles de la Guerra de los Treinta... Respecto al dibujo, Francisco Asencio ha mejorado desde La sangre de dos reinas (reseña aquí: https://caballerodecastilla.blogspot.com/2026/04/cuatro-tebeos-sobre-nuestra-edad-media.html), con más variedad de rostros y expresividad y, aunque estarían bien más fondos y varias viñetas necesitan más soldados en combate, se cumple en lo que a la descripción de la batalla se refiere y a todo lo que se cuece en torno a la misma. 


En Siete reinos, del ensayista Javi Marcos (https://www.youtube.com/@javimgol), se ahonda en el fenómeno de Canción de Hielo y Fuego tanto en su formato literario como en el televisivo y global de Juego de Tronos. Así, empieza por una muy interesante biografía del creador de la epopeya (la más larga hasta la fecha y con diferencia), George R. R. Martin, con sus hitos como escritor desde niño hasta su madurez y con muchas anécdotas vitales de lo más interesantes que acabaron por dar forma a la saga. Luego, en los capítulos dos y tres del tomo se hace un repaso de cómo se creó y fueron avanzando la saga de libros y la serie de televisión, con pormenores muy gustosos de leer aquí y allá. A continuación, uno de los capítulos más personales para el escritor del presente volumen: nos relata cómo fue todo el proceso de grabación de Juego de Tronos en España y cómo en unas cuántas ocasiones se pudo colar en los sets de rodaje para cotillear e incluso acabar publicando fotos en exclusiva en Los siete reinos, el blog más importante sobre Canción de Hielo y Fuego en español; mención especial merece la contención de Javi Marcos, que conoció de antemano varios detalles sobre el final de la trama televisiva y se los calló durante muchísimo tiempo. El quinto capítulo trata sobre la frustrante espera para que se publique Vientos de Invierno y los spin offs televisivos, el sexto capítulo sobre todos los videojuegos, juegos de mesa, etc. surgidos al calor de los libros y la serie y en el séptimo se elucubra sobre Sueños de Primavera. El libro es muy completo y de lo más ameno, lleno de chascarrillos que harán las delicias de muchos. Al autor, por otra parte, no le tiembla la mano a la hora de criticar a los showrunners de la serie e incluso al propio Martin por no centrarse en concluir su saga, si bien es cierto que con los primeros es más contundente. Ideal para los fans de Poniente. 

domingo, 7 de junio de 2026

¡Astrid!, de Arkaitz González

 En la reseña de hoy toca hablar de ¡Astrid!, tebeo obra de Arkaitz González (https://www.instagram.com/arkaitzart/).


lunes, 1 de junio de 2026

Tebeos con mar, marinos y piratas

El mar, con toda su inmensidad, suele representársenos como un escenario de libertad, viajes, aventuras y no pocos peligros. Pues bien, en los siguientes tebeos a reseñar hay de todo esto, con todas y cada unas de las historietas ambientadas en el siglo XVIII, época enormemente marinera, y con protagonistas históricos. 




En La última noche de Anne Bonny, de Claire Richard (https://www.instagram.com/klerichar/) y Álvaro Ramírez (https://www.instagram.com/alviramirez_art/), una anciana Anne Bonny sabe que la Muerte vendrá a llevársela en unas pocas horas. Por ello, lega el prostíbulo que regenta en Nueva Orleans a su trabajadora más lista a cambio de que ella recoja sus memorias para la posteridad y que la gente sepa cómo fue realmente su vida antes, durante y tras su etapa como pirata más allá de las leyendas y chascarrillos.

Lectura muy interesante a varios niveles. Para empezar, está la cuestión de la triple narración: Anne Bonny anciana nos habla sobre la Anna Bonny joven... pero a su vez hay una pareja de historiadores (el uno conservador, la otra liberal) que discuten sobre la veracidad y verosimilitud de las cosas que salen en las viñetas. Y si esto no fuera suficientemente metanarrativo, está el hecho de que hay veces que la Anne anciana responde a los historiadores, descontenta con sus suposiciones.Y es que aquí hay otro elemento interesante: el cómo el guión hace dudar tanto de fuentes primarias como de relecturas actuales en lo que a biografías de personajes históricos se refiere. Por otra parte, como suele ocurrir a día de hoy, se idealiza y blanquea demasiado la piratería, no ya con Anne Bonny (que también) sino con otros casos, tal y como con un criminal tan paradigmático como fue Edward Teach, el famoso Barbanegra. En lo que a dibujo se refiere: no es ni mucho menos el más preciso en lo histórico, pero es muy desenvuelto: se nota para bien que Ramírez viene del mundo de la animación y como sus movimientos y poses se hacen de lo más naturales, igual que sus coreografías, ya sean estas en escenarios terrestres o navales. A destacar también como con unas pocas líneas el ilustrador crea a un personaje fácilmente reconocible y distinguible para lo que queda de trama; eso, y el coloreado, con unos saturados que entran por los ojos.



En los tomos primero y segundo de Lezo, de Ángel Miranda (https://www.instagram.com/mikillustrator/) y Guillermo Mogorrón (https://www.instagram.com/mogorron/), el veterano marino español tiene que hacer frente al mayor reto de su vida militar: defender la ciudad caribeña de Cartagena de Indias con sus baluartes, 6 navíos y 3.000 hombres contra los 200 barcos y 30.000 hombres que Reino Unido ha mandado contra ellos. Cartagena es llamada la Llave de las Indias por su estratégica posición, así que si esta urbe cae, el imperio hispánico correrá grave peligro...

En los últimos años se ha rescatado del olvido la figura del gran Blas de Lezo y Olavarrieta, almirante español tuerto, manco y cojo artífice de una de las mayores derrotas navales de la Royal Navy. La obra es tan epopéyica como debería: da saltos entre los oficiales y combatientes rasos de ambos bandos para darnos una perspectiva más global del asedio (civiles incluidos); las luchas son tan brutales como épicas, de tal manera que queda muy claro el esfuerzo bélico qué hace cada uno de los bandos en liza y se palpa la tensión; si bien Lezo es el protagonista, la obra no cae en maniqueísmos: ni en los enfrentamientos que tiene con Eslava se le pinta siempre como el que tiene razón ni a los británicos se les retrata como monstruos. El apartado gráfico es una gozada visual: la documentación de Ramón Vega es excelente (con muestras de ella en los extras de ambos tomos), los combates en la jungla, asaltos navales o bombardeos son tan salvajes como deberían, sin idealizar la violencia, pero exaltando el valor de los soldados; el color saturado de Miguel Ángel Abad sirve igual de bien para escenas nocturnas que para otras bajo el sol caribeño...



En Ana María de Soto, de Miguel Babiano (https://www.instagram.com/miguelbabiano_/) y Sergio Molrose (https://www.instagram.com/sergio.molrose/), una niña descubre gracias a su madre que su tía se hizo pasar por hombre para luchar en la Real Armada de España y poder vivir aventuras en libertad fuera de su Aguilar de la Frontera natal como infante de marina.

Dentro de la historia española hay unos cuántos casos muy similares a la de la mundialmente famosa Mulán. Ana María de Soto es uno de ellos.El hecho de que su historial militar, primero contra los revolucionarios franceses y luego contra los ingleses, esté muy bien documentado, ayuda a la trama: la primera mitad de la historieta se dedica a mostrar como de encorsetada era la vida de Soto y cómo una serie de factores concatenados la llevan al Arma de Infantería de Marina en lugar de a su hermano Antonio. Así, si bien es cierto que la trama tiene partes novelescas, se mantiene fiel a la verdad en lo esencial, no solo con las batallas en las que participó Ana María, sino en mostrar lo terrible y aterradora que es la guerra: muerte, destrucción, caos, amigos y compañeros de armas a los que no se puede salvar, que a veces uno se salva por pura suerte... Esta historieta, también narrada años después de haber tenido lugar, tiene un dibujo que cumple bastante con su cometido: la documentación a priori está bien hecha en barcos, uniformes y armas, las operaciones militares de Ana María (desembarco, combate urbano, defensa de navío...) encajan con la guerra dieciochesca, se representa bien como era la vida de los embarcados, sus tonalidades ocres son efectivas...

domingo, 24 de mayo de 2026

Flandes: 1566-1573, de Antonio Gil – Tomos 1, 2, 3 y 4

En la reseña de hoy toca hablar de Flandes: 1566-1573, tetralogía de tebeos cuyo autor es Antonio Gil (https://www.instagram.com/antonio_gil_autor/).

 



En los inicios del reinado de Felipe II, el protestantismo está calando en los Países Bajos, con cada vez más conflictos entre los partidarios de este y el catolicismo. Tanto es así que al rey de España llegan peticiones de ayuda de Margarita de Parma, hermana de aquel y gobernadora del territorio. Ante el cariz que está tomando el asunto y los diversos candidatos disponibles, Felipe II manda a los Países Bajos al III Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo, veterano militar probado durante el reinado de su padre. Ni leales ni rebeldes lo saben todavía, pero está a punto de empezar una guerra tan amarga como larga: la de los Ochenta Años.

 

 “Poner una pica en Flandes”, según nuestro refranero, implica hacer algo muy costoso y difícil. Esta expresión tan nuestra ya deja a claras como en el imaginario español ha permeado la imagen de un Flandes peliagudo. Y no es para menos: un trozo de mapa que no paraba de tragar sangre y dinero, rehuido por el sol, empantanado y lleno de enemigos jurados como fueron los holandeses.

 


Pues bien, la presente serie de tebeos ilustra muy bien aquellos primeros años de una guerra que estuvo cerca de durar un siglo; concretamente, la narración se centra en los años que estuvo en el Duque de Alba como gobernador de aquellas tierras. El primer acierto que tiene el comic es narrarlo y explicarlo todo desde varios puntos de vista, tanto en el lado protestante como el católico. De esta manera, el autor sabe mostrar muy bien los puntos de vista de ambos lados de la guerra, tanto en el caso de los más moderados como de los más extremistas, así como nobleza y pueblo llano, militares y civiles. Ahora bien, los dos personajes que vertebran el relato son, sin duda, dos: por un lado, Juan de Olite, capitán de los Tercios que, ya retornado a Madrid en 1574 falto de una pierna, no es capaz de dejar de recordar la guerra ya licenciado y a los amigos y a la amada que perdió durante la misma. Olite no es solamente un buen enlace entre el presente en Madrid y el pasado en Flandes, sino que, junto a sus camaradas, es un más que bello y sentido homenaje tanto al soldado de los Tercios en particular como al soldado español en general que luchaba por algo más grande que el mismo. El otro personaje vertebrador es el Duque de Alba, al cual como general es casi perfecto, , pero como político comete errores, tanto cuando es inmisericorde como cuando es piadoso, mostrando dudas muchas veces sobre cómo actuar en sus funciones de gobernador e incluso rodeándose de consejeros al ser un puesto este para el que no se considera capacitado. Si a todo lo anterior sobre el Duque se añade la relación de respeto y admiración que le tienen sus tropas y el temor de quedar como un monstruo para la posteridad por culpa de la leyenda negra, el retrato que se nos ofrece de Fernando Álvarez de Toledo es más que interesante, con un personaje entre calderoniano y shakesperiano y que huye de maniqueísmos.   

 



La historieta cumple muy bien también como documental en lo que se refiere a explicar al lector cómo se sucede la rebelión y la posterior guerra. Se detiene más en las decisiones políticas y estratégicas de católicos y protestantes antes que en desarrollar las batallas, las cuales no ocupan más que un puñado de viñetas en cada caso. Si bien esto resta algo de espectacularidad al conjunto, también es cierto que ayuda a darle ritmo a la lectura y con gran atención al detalle: no solamente se presta atención al teatro de operaciones flamenco, sino también al escenario internacional de la guerra, con no poca importancia de las intervenciones de los ingleses o de los hugonotes franceses. Detalle también hay en elementos como los distintos tipos de vivanderos que seguían a los Tercios para atender las necesidades logísticas y humanas de sus soldados o las tácticas de combate (como la gran encamisada de Olite y sus compañeros de armas), lo cual viene a señalar el gran ejercicio de documentación que se ha hecho por parte de Gil para llevar esta obra a buen puerto. Mención especial merece también el ejercicio de síntesis del autor para encuadrar siete años de guerra en cuatro tomos, más otro con el regreso a casa de uno de los veteranos. No se puede obviar tampoco lo rápido que se devora la lectura: un servidor se acabó en el mismo día toda la tetralogía.

 


Respecto al dibujo, las viñetas de Antonio Gil son muy barrocas, en el mejor sentido de nuestro Siglo de Oro: lo mismo representan muy bien el poder de la corte de Felipe II y sus allegados que la oscuridad de las conjuras, guerras y masacres. Aquí la buena labor de documentación también hace acto de presencia: vestuario, armas ofensivas y defensivas, tácticas de combate, determinados gestos, arquitectura… Las escenas bélicas pueden resultar épicas o trágicas en función de lo que desee mostrar el autor, siendo especialmente bonitas y cercanas las escenas que comparten Olite y sus amigos Villasclaras, Arcos, de la Mata y Ramírez. Saqueos, golpes de mano, asedios, batallas campales… lo más sucio y zafio de la guerra recorre las viñetas del tebeo, tal y como manchas de sangre y barro, aunque solo en algunos momentos se cae en escenas realmente desagradables, tal y como con la pérdida de la pierna de Olite. De poner una pega es que hay momentos en los que se confunde a algunos personajes entre sí por ser el estilo de las barbas y bigotes de la época no muy variado, aunque esto queda compensado por lo expresivos que son los personajes en lo facial y corporal. No queda sino que señalar la gran labor de coloreado del tebeo, especialmente a partir del segundo tomo, cuándo este ya queda bien asentado, con una mayoría de escenas brumosas y un puñado de luminosas que reflejan muy bien la tónica general del comic.



En conclusión, si os gustan las historias bélicas que no se dedican a señalar buenos y malos, son detalladas y te hacen saber más de la Historia sin caer en estereotipos, dadle una oportunidad a la saga de Flandes:1566-1573.  Podéis haceros con estos cuatro tomos de la editorial Cascaborra por un precio de 16€ (los dos primeros) o 17€ (los dos últimos), todos y cada uno de ellos con 64 páginas en las que, además de la trama principal, hay algunos extras a modo de prólogos y epílogos. Si bien es cierto que hay un par de números agotados, es de suponer que Cascaborra los reedite, puesto que son de lo mejorcito de su colección.

 

Por último, la dedicatoria que me hizo en el primer tomo el amable Antonio Gil durante el Salón del Cómic de Granada de 2021. ¡Gracias de nuevo!