Las brujas llevan poblando las historias humanas desde hace milenios, por lo que no es extraño que también hayan llegado a las historietas. Por ello, la presente reseña, con tres tebeos que miran a las brujas y a la brujería desde tres prismas de lo más distintos.
Caballero de Castilla
lunes, 3 de agosto de 2026
Tebeos sobre brujas y brujerías
domingo, 26 de julio de 2026
El terror que vino firmado del Celsius
En el ya reseñado festival de literatura de la semana pasada hubo, como de costumbre, una apuesta fuerte por el género del terror… y con un servidor se volvieron varios tomos de este género dedicados, a saber:
Empezamos por Monstruos ibéricos: Ogros y asustaniños
españoles, de Javier Prado (https://www.instagram.com/javiertprado/?hl=es),
un excelente y amplio bestiario repleto de criaturas, con bases más o menos
reales, que se usaban en el pasado para advertir a los más pequeños de cada
casa sobre los distintos peligros que acechan en el mundo. Además de la
excelente recopilación y categorización que hace el autor de algunas de estas
criaturas (no caben todas ni de broma dada la riqueza folclórica española) en número
de sesenta y seis dentro de los diferentes capítulos, tal y como devoradores y
tragones o terrores nocturnos, por solo poner dos ejemplos, también es de
agradecer el hecho de que se pongan monstruos de toda la geografía española,
siendo especialmente interesante cuando la misma criatura aparece en varias
regiones patrias. Si nos detenemos en el tema de la investigación, el autor tampoco
es manco: ha investigado muchísimas fuentes y se atreve incluso a lanzar
hipótesis sobre el origen de algunos de estos mitos que no son ningún
disparate, sino todo lo contrario. El tomo es, además de necesario por
acercarnos leyendas e historias nuestras que corren el peligro de ser olvidadas,
también interesante por acercarnos a la visión del mundo que tenían nuestros
antepasados, especialmente en lo que se refiere a los miedos más atávicos. No
se puede dejar de mencionar el apartado gráfico de este ensayo: junto a cada criatura
descrita, así como en la presentación de cada capítulo, hay una ilustración en
blanco y negro con la que Prado plasma al asustaniños de turno, con unas cuantas
estampas especialmente pesadillescas en las que aparecen, siniestros y
sombríos, unos rostros y siluetas a las que ni de adultos quisiéramos ver entre
las sombras.
Luego tenemos Lo que no veo en el bosque, de Isabel
del Río (https://www.instagram.com/miransaya/),
novela postapocalíptica donde la humanidad se refugia casi en exclusiva en las grandes
ciudades tras haberse rebelado contra nosotros la Naturaleza de manera tan
violenta como rencorosa. No obstante, hay gente que reside todavía en unos pocos
pueblos, si bien la llegada a estos enclaves y la supervivencia de los mismos
es empresa complicada. Eloise, en este contexto, huye de su opresiva ciudad
para volver a Pico de Lobre, el pueblo del que tan buenos recuerdos tiene de
niña con su abuelo y su mejor amiga, Clara, guardabosques en la actualidad. Pero,
y para mala suerte de Eloise, la noche en la que llega a la villa, una niña desaparece
en la robleda de manera misteriosa… Y es que hay algo al acecho entre los
árboles, algo con debilidad por la carne humana.
La mayor fortaleza y debilidad de esta novela es su corta extensión.
Lo bueno: es una obra muy rápida de leer, de capítulos muy cortitos que van
intercalando puntos de vista (Eloise, Clara, el bicho… y alguna cosa más que no
se dirá para no destripar el libro); los diálogos saben cuando mantener el misterio
y cuándo liberarlo, además de ser bastante naturales; los tres personajes principales
ya citados tienen una buena construcción en unas pocas pinceladas… Ahora, lo
malo: se insinúa muchos elementos interesantes, sí… pero no se profundiza en ninguno,
lo que es una pena, puesto que había conceptos interesantes que podían haber
dado mucho juego. A esto hay que añadir que varios sucesos de la trama se
desarrollan demasiado rápido y hubiera estado bien mimarlos un poco más,
especialmente en las partes dedicadas al horror corporal y al horror cósmico,
dos bazas importantes del volumen. Por volver a lo bueno: la autora se apaña
muy bien al hacer encajar entre sí distintos tipos de terror, como los ya
mencionados antes, el terror medioambiental y natural (el más detallado) y
alguno más que no revelo para sorprender a los posibles lectores. Por concluir en este
apartado: obra idónea para amantes de las distopías.
Por último, pero no menos importante, cerramos esta entrada con
la primera parte de Los caminantes, de Carlos Sisí (https://www.instagram.com/carlos.sisi/),
novela en la que un virus se extiende por el mundo a una velocidad de vértigo y
cuyos infectados son no muertos que deambulan por doquier, con miradas que rezuman
odio cada vez que ven a un vivo antes de lanzarse a devorarlo o infectarlo. Así
está la situación en Málaga, donde un buen grupo de supervivientes intenta
crear un ambiente seguro y estable en el complejo deportivo de Carranque, todo
ello mientras sus escuadras limpian de zombis las zonas aledañas del refugio y se
dedican a buscar más supervivientes y recursos. Ahora bien, cuando la situación
empieza a pintar esperanzadora, surge de entre las sombras una mano negra que
dirige a los caminantes contra pequeños grupos aislados de supervivientes para acabar
con ellos. ¿Detendrán esta amenaza los de Carranque o sus cadáveres autómatas se
unirán a las legiones no muertas?
Si te gustan las novelas de zombis, enhorabuena: Los
caminantes es una saga que te va a encantar. Poco voy a decir que no se
haya dicho ya de este libro, pero se intentará: los protagonistas se te hacen
muy cercanos y realistas; sus planes y proyectos son verosímiles, tanto en su
proyección como en ejecución y resultados (para bien y para mal); a esa mano
negra se le coge bastante manía por lo mucho que se simpatiza con los supervivientes,
pero sorprende por su particular control de los zombis; se lee increíblemente
rápido y de manera muy amena; los muertos vivientes son del todo imprevisibles
y en ningún momento hay sensación de control total hacia ellos por parte de los
supervivientes… En otras palabras: si eres fan del género zombi, le tienes que dar una oportunidad sí o sí.
lunes, 20 de julio de 2026
Celsius 232 de 2026: cosas buenas y cosas mejorables
Este año ha ido un servidor al Celsius por tercera vez. De esta manera, además de unir los buenos recuerdos de la edición de 2026 a los de 2021 y 2018, aprovecho para hablar de esta cita literaria ubicada en Avilés.
domingo, 12 de julio de 2026
Terceras partes varias y alguna cosa más de rebote
Hoy toca hacer varias reseñas de distintas sagas que un servidor sigue en estos momentos, todas ellas de temáticas y géneros bastante variados.
domingo, 5 de julio de 2026
La guerra de Audrey, de Salva Rubio y Loreto Aroca
En la reseña de hoy toca hablar de La guerra de Audrey, tebeo que tiene por guionista a Salva Rubio (https://www.instagram.com/
lunes, 29 de junio de 2026
Piezas, de Víctor L. Pinel
En la reseña de hoy toca hablar de Piezas, tebeo obra de Víctor L. Pinel (https://www.instagram.com/victorlpinel/).
Un voluntario que visita a una ajedrecista refunfuñona y
aislada en una residencia de ancianos. Marion, directora de la residencia de
ancianos en medio de un duro divorcio. Un enfermero que allí trabaja y cuyo
marido trabaja para una ONG en Costa Rica. Un famoso actor que siente una vida
vacía al haberle canibalizado su personaje. Una estudiante nueva y modosita que
llega al instituto y llama la atención del chico más guapo y popular del mismo.
Dos amigas, una con miedo al compromiso y la otra a punto de casarse. Un
matrimonio con aficiones muy dispares. La vida de todos ellos se entrelaza sin
que ellos lo sepan y forman parte de algo mucho más grande, como si piezas de
ajedrez se tratasen, pero que no están a la búsqueda del combate, sino del
amor.
A Víctor L. Pinel ya lo hemos visto en este blog cuando se
reseñó la segunda temporada del Taller (https://caballerodecastilla.blogspot.com/2013/12/el-taller-2-temporada-de-esdip.html)
o La casa de la playa (https://caballerodecastilla.blogspot.com/2022/07/la-casa-de-la-playa-de-severine-vidal-y.html).
Pues bien, toca hablar de una obra totalmente suya. Y vaya obra: el presente
tebeo en un collage de distintos personajes y tramas que, si no es perfecto en
su estructura, le falta poco. La manera en la que están unidos entre sí todos
los hilos argumentales da lugar a una perfecta telaraña en la que no sobra
ningún enlace, con las acciones de todos y cada uno de estos hilos creando
conexiones y repercusiones que afectan al resto del elenco y su devenir en la
historieta. Si profundizamos en el abanico de personajes, además de ser muy
variados en cuánto a oficios u ocupaciones, también lo es en cuanto a edad y
forma de pensar; así, hay desde adolescentes a ancianos y lo mismo hay gente
frívola que desencantada o romántica o agarrada a la más pequeña esperanza. Por
todo lo anterior, además de a la buena estructura narrativa, también hay que
elogiar al costumbrismo y verosimilitud de los personajes presentados, los
cuales se hacen de lo más realistas con su ir y venir por las viñetas. El hecho
de que no todas las historias de amor acaben bien, aunque deja un sabor
agridulce, también ayuda a darle veracidad al tebeo, ya que el desamor no deja
ser otro sentimiento muy humano. Sorpresas hay unas cuántas durante la lectura,
tal y como el motor que arrancó a los personajes a actuar o el tiempo en la
obra… pero no adelantemos acontecimientos.
Respecto al dibujo, volvemos a lo dicho antes: Víctor L.
Pinel hace de este comic uno que es un fiel reflejo de lo cotidiano en estos
años: peinados, forma de vestir, las distintas maneras de expresar afecto en
público y privado, los lugares que más visitan unos y otros en los últimos
tiempos… Además de esto, hay bastantes más elementos dignos de mención, como la
naturalidad de los desnudos ilustrados, el cómo hay todo tipo de cuerpos y
rostros y edades o lo expresivos que son en su manera de moverse y gesticular
con cuerpo y manos los personajes para comunicar emociones voluntaria e
involuntariamente. Los paralelismos que se hacen con el ajedrez, al igual que
en la trama al comparar a personajes concretos con figuras de este juego,
también se ven en el apartado gráfico, tal y como en la disposición y
paralelismos entre distintos personajes tanto en el papel de jugadores como en
el de piezas. La gama de colores otoñales, suaves y melancólicos, también le
dan un toque especial a la lectura, con lo que se contribuye en mucho a rematar
así lo visual.
En conclusión, si os gustan las historias corales, bien
montadas y articuladas, con un peso importante de amor y desamor en ellas,
dadle una oportunidad a Piezas. Podéis haceros con esta obra de manos de
Nuevo Nueve por un precio de 25€, incluyendo entre sus 176 páginas un epílogo
muy muy de agradecer.
Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo el amable
Víctor L. Pinel durante el Salón del Cómic de Valencia de 2025. ¡Gracias de
nuevo!
martes, 23 de junio de 2026
Reseñas de obras rubricadas durante la Feria del Libro de Madrid de 2026
Si bien no he podido pasar tanto tiempo como hubiera deseado en esta última Feria del Libro de Madrid, sí que es cierto que he hecho alguna que otra incursión en la misma, así como en alguna que otra librería capitolina en la que también dedicaban autores con el magno evento como telón de fondo.
















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