Dentro del siglo XX, si excluimos nuestra triste Guerra Civil, la mayor tragedia militar española tiene lugar en el verano de 1921, en el Rif, en medio de la aventura colonial con la que España esperaba recuperar su lugar bajo el sol. Bien conocido es el Desastre: las tropas españolas del general Silvestre, deseoso de terminar la pacificación de las cabilas o tribus díscolas con el Sultán, avanzó demasiado rápido. Los blocaos o posiciones defensivas españolas estaban demasiado aisladas y alejadas entre sí, de tal manera que de producirse un ataque generalizado de los rebeldes, peligrarían mucho… tal y como acabó ocurriendo tras el asedio a Igueriben. Silvestre intentó socorrerla desde la cercana Annual, pero sin éxito. Y, a partir de ahí, el Desastre, con un “sálvese quien pueda” hacia Melilla en el que perderían la vida más de 8.000 soldados españoles.
En este blog ya se reseñó en su momento sobre este suceso
gracias a 1921:
El Rif, con el laureado regimiento de caballería de Cazadores de
Alcántara escoltando y protegiendo la retirada de las tropas de Annual. Pero en
aquellas tristes jornadas hubo más acciones que aquella, tal y como las que se
relatan en otros tomos de historia bélica de Cascaborra.
Así, por una parte, tenemos Monte Arruit, tebeo que
tiene por guionista a David Braña (https://www.instagram.com/branyigan_guionista/)
y por dibujante a Óscar Bermejo (https://www.instagram.com/oscarbermejodiaz/):
aquí podemos saber de qué fue de los desbandados de Annual según se acercaban a
la protección de Melilla, debiendo atrincherarse tras los muros de Monte Arruit
en espera de refuerzos a tan solo treinta kilómetros de distancia.
La presente obra es bastante triste. La palabra que quizás
mejor la describe es desesperación, con una ayuda que no llega, ver a seres humanos
desesperados por no poder beber un mísero sorbo de agua, notar como se acaba la
munición poco a poco, un hospital de campaña atestado que no para de recibir
nuevos heridos… No hay un solo protagonista entre la tropa, sino varios, ya
sean estos soldados más o menos anónimos o novelizados u oficiales como
Fernando Primo de Rivera, con defectos y virtudes muy humanas en su manera de
ser. El crimen de guerra final de los rifeños es difícil que pase indiferente a
los lectores, de tal manera que causará su buena dosis de coraje y rabia su
canallada. Respecto al dibujo, Óscar Bermejo destaca el coloreado, por el ambiente
ocre y dorado para representar lo desértico y caluroso en las viñetas, así como
lo sucio (sudor, sangre, manchas de tierra…) e incluso de guerra total, con un
enemigo dispuesto a aniquilar a los españoles, con buen reflejo de la emotividad
de los personajes en varias viñetas.
Por otro lado, tenemos Zoco el Telatza, que tiene por
guionistas a Pepe Rey y Manuel López Poy (https://www.instagram.com/manololopezpoy/)
y por dibujante a Jose María Espinosa Fernández: en esta posición, casi la más
sureña del Protectorado, una vez se sepa lo que ha ocurrido en Annual, los
mandos descartan una retirada hacia Melilla por imposible… pero no así una
hacia la zona francesa, mucho más cercana (unos 25 kilómetros). Aunque las
harcas rifeñas estarán al acecho, igual que en el norte, con todos los peligros
que ello conlleva.
Si en la anterior historieta teníamos una trama estática,
aquí es mucho más dinámica, con un avance en columna que se va topando con emboscadas
enemigas, una orografía que está en su contra y decisiones moralmente complicadas.
Buen homenaje a los oficiales y héroes que dieron ejemplo con su liderazgo y
ejemplo, muy especialmente los dos capitanes Franciscos: Asensi Rodríguez y
Alonso Estringana. El dramatismo y la camaradería y hermandad. Mención especial
a las mías leales durante el desastre, por su solemnidad y dar lugar a
personajes rifeños que no representan la barbarie de los criminales de guerra. Respecto
al dibujo, José María Espinosa Fernández tiene un dibujo que, aunque es quizás
un poco simple (alguna postura rígida y fondos minimalistas), cumple bien con
el papel de transmitir la historia y los movimientos de los españoles hacia el
sur, así como para hacer ver lo complicado que eran aquellos combates por
tenerlo todo en contra, con un más que buen detalle en el coloreado de mostrar
a los combatientes españoles sufriendo insolaciones.
En conclusión, ambos tomos son muy buenos para acercarse
desde los comics al Desastre de Annual, costando el primero 16€ (64 páginas) y
el segundo 17€ (80 páginas), con el añadido en ambos casos, a modo de extra, de
páginas de contexto histórico e información sobre el proceso de creación de la
historieta, documentación e ilustración.
Por último, la dedicatoria que me hizo en el segundo tomo el
amable José María Espinosa Fernández durante el Festival de Cómic Europeo de Úbeda
de 2025. ¡Gracias de nuevo!



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