En la reseña de hoy toca hablar sobre distintas obras de autores patrios que tienen como punto en común, dentro de lo variadas que son, la mitología. Y más concretamente, la europea.
En La Nueva Arcadia, de Juanjo Rodríguez (https://www.instagram.com/ juanjeeteeee/), Titán Universal Enterprises estás muy interesada en construir en el pueblo mediterráneo de Penosa de Mar. El proyecto se llamará La Nueva Arcadia y supone un ambicioso complejo turístico del que se espera gran éxito. Ahora bien, si bien es cierto que la mayoría de los lugareños están interesados en el plan, no así los Nomdediós, la familia dueña de las mejores tierras de la zona. Sin embargo, no todo está perdido para la empresa: Prometeo Higadillo, uno de sus agentes, intentará convencer individualmente a los Nomdediós individualmente mientras se aprovecha de los defectos y debilidades de cada uno de ellos.
Obra que parece que va a ser muy cínica y que va a tratar sobre la especulación inmobiliaria en un principio, pero que en verdad trata sobre mucho más: de los problemas que hay entre miembros de una misma familia, la existencia de hombres buenos al servicio de causas malas, de cómo las pequeñas cosas hacen la vida... Por otro lado, en lo que a mitología respecta, ya el lector se habrá hecho una idea de cuál es con un par de nombres de la sinopsis de más arriba... Pero es que, aún así, el tebeo sorprende con un par de giros de tuerca inesperados. Además, la obra es bastante imaginativa, tal y como con las ocurrencias de Higadillo y sus estratagemas, así como por los diálogos y situaciones descacharrantes que pueblan las viñetas de los Nomdediós, por lo que suma bastante humor a lo reflexivo e intrigante del tomo. El dibujo de Juanjo Rodríguez ha evolucionado para bien desde El duelo de nunca acabar, con personajes todavía más expresivos y a los que se consigue caracterizar muy bien tanto en lo físico como en lo personal; el coloreado entra por los ojos rápidamente, ayudando bastante en la creación de fondos.
En Ragnarök: El destino de los dioses, de Mariano Saura (https://www.instagram.com/ mariano.saura/), Odín hace tiempo que ya vislumbró el fin del mundo: el rencoroso y enloquecido Loki unirá un ejército oscuro con el que destruir Asgard. Pero Odín no va a rendirse sin luchar: él también llamará a filas a sus aliados y hará todo por evitar el cataclismo. Y así es como las fuerzas del Orden y del Caos se preparan para enfrentarse.
Excelente representación gráfica del desenlace de los mitos nórdicos, con una batalla campal por todo lo alto: primero en lo diplomático, mientras ambos bandos se forman y se dan alianzas, hasta finalmente llegar a la batalla en sí misma, un espectáculo tan épico como violento. Entre tanto, se hace muy buena representación de los Nueve Mundos y lo que se cuece en ellos durante el conflicto final, de tal manera que con esto y con todos los enfrentamientos armados se mantiene en todo momento un tono solemne y de epopeya. El dibujo no solo va acorde a todo lo anterior, sino que se puede afirmar que casi todas las viñetas serían dignas de ser portadas de discos de Heavy Metal, así como una demostración de trabajo tradicional bestial, especialmente en la cuestión del coloreado. También es obligado señalar cierto ejercicio narrativo del tebeo: la manera a la que se enfrentan a sus Ragnaröks los adoradores del panteón nórdico en dos casos paralelos; muy revelador el desenlace de cada una de estas historias paralelas, así como todo lo que implica sobre el eterno retorno.
Por último, pero no menos importante, en Mitos de Cantabria: Cuaderno de Campo, de Jesús Herrán Ceballos (https://www.instagram.com/ jesus_herran.57/) y Enrique V. Vegas (https://www.instagram.com/ enriquevvegas), tal y como si fuera un ensayo entre lo zoológico y lo etnológico, se hace un seguimiento y estudio de las costumbres de los seres míticos de Cantabria: brujas, duendes, alimañas, monstruos y hadas de todo pelaje, unos buenos y otros malos, unos serios y otros traviesos, unos masculinos y otros femeninos, unos que bendicen y otros que maldicen, etc. Así, por las páginas de este librito, circula el temible Ojáncano, las encantadoras Anjanas, el angélico Ventolín... y así hasta superar la treintena de criaturas. Todos ellos son presentados de acuerdo a las viejas costumbres, sin ocultar o dulcificar lo tremebundo, aunque sin tampoco enturbiar lo más dulce o inocente. Ahora bien, todo el ensayo anterior es todavía mejor si tenemos en cuenta que este ha sido ilustrado por Enrique Vegas, con sus humanoides en su habitual y entrañable estilo cabezón y con las bestias más proporcionadas, aunque de tal manera que lo cartoon se mantiene, aunque eso no quita que pueda crear apariciones que dan repelús.






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