Dadas las fechas en las que estamos, hoy toca reseñar tres obras ideales para la presente Noche de Difuntos, aunque son ideales para cualquier rato en que apetezca leer algo de miedo.
En Always Halloween, de Elchinodelpelocrespo (https://www.instagram.com/elchinodepelocrespo/) y Gonzalo García (https://www.instagram.com/gonsartt/), Raleigh es una población con fama sobrenatural desde su mismísimo origen, cuando buena parte de sus pobladores desaparecieron misteriosamente en el siglo XVIII. Más adelante, en 1951, esta leyenda negra se acrecentó, cuando en el Halloween de aquel año la mitad de la ciudad murió durante la noche y sus cadáveres aparecieron amortajados con extraños símbolos. Será 2021 la fecha en la que lo macabro reaparezca en el lugar, cuando un grupo de estudiantes decidan poner a prueba todo lo que les han dicho sus mayores para ver si es mera superstición.
Obra muy en la línea de los ochenta, con un grupo de adolescentes aventureros a punto de meterse en un periplo más grande de lo que podían haber imaginado. Narrativamente, la parte favorita de un servidor es la fundación del pueblo: los colonos atravesando el territorio indio, el paraje esquilmado con un solo árbol, las señales de qué algo empieza a ir mal... Muy buena introducción, vaya. Ya cuando vamos al presente el grupo protagonista está bien construido y hace que le cojas cariño a cada uno de sus miembros... y entiendes al personaje que puede desencadenar un nuevo horror sobre Raleigh por sus circunstancias personales. No es una obra perfecta (podría haber dado mucho más juego el padre de Tili, especialmente por lo que pasa con ella y se podría haber profundizado más el mal que acecha al pueblo), pero cumple de sobra como obra de entretenimiento y con un desenlace satisfactorio. El dibujo de Gonzalo García sorprende por su contraste, al ser los escenarios perfectos para una historia de miedo pero no así la mayoría de los personajes, más propios de una obra mucho más luminosa, aunque eso no quita que haga diseños interesantes de los mismos.
En Perfeddion, de Fidel Tovar (https://twitter.com/Saliendodemi) y Dani Bermúdez (https://www.facebook.com/dani.bermudez.herrero), la familia de Liv (padres, hermano, primos, tíos, abuelo...) se junta en la nueva casa de su tío Guido, una finca de la campiña llamada "Perfeddion", tanto para inaugurar la mansión como para hacer una reunión familiar. Si bien el festejo empieza como algo de lo más normal, Liv pronto se da cuenta de que algo muy raro pasa con la casa: algo siniestro y sobrenatural acecha a toda su familia.
Obra cuyos primeros capítulos reseñé en su momento a medida que salían en números de la revista Planeta Manga y en cuyas críticas iniciales me mantengo: es una obra cuya primera lectura produce mucho extrañamiento e inquietud, con distintos tipos de horror a lo largo de sus viñetas: desde que acechen a niños, la degeneración, el Más Allá, lo grotesco y gore... Los personajes están muy bien caracterizados, ya que con algunas pinceladas se perfilan muy bien su carácter en unas pocas páginas, sea este mordaz, infantil, frívolo, preocupado... con la gran excepción de Guido, el mayor misterio del comic hasta prácticamente el final de la lectura. El dibujo de Bermúdez sigue siendo igual de bueno que en obras como Liquid memories, Arashiyama o El tiempo de los tres, pero con el añadido de un toque tremendista y sobrecogedor en unas cuantas viñetas que ayuda en mucho a generar desasosiego.
Por último, en 13 - Antología de Terror, de Daniel Azconegui (https://www.instagram.com/danielazconegui/) y Nacho Golfe (https://www.instagram.com/nacho_golfe), una serie de historias que combinan lo sobrenatural y mundano con lo tenebroso, sin nada en común más allá de esto, salvo por un detalle: un feroz rostro demoníaco siempre aparece en ellas, ya sea bajo la forma de máscara, tatuaje, graffiti... Pero... ¿por qué?
Lo primero de todo: un aplauso a Azconegui por haber intentado recrear distintos estilos de dibujo en cada una de las trece historias cortas de la presente antología, con unos más realistas, otros más cartoon, otros más manga, otros más americanos o europeos... E incluso con coloreados distintos, alternando también con los blancos, negros y grises. Dicho esto, cada historieta es tan entretenida como corta, con algunas cuyo final se ve venir ya de lejos mientras que otras sorprenden por sus giros de tuerca, tal y como la de la chica de la curva o la del monstruo debajo de la cama. Hay, por tanto, un poco de todo, tanto en lo que se refiere a los sobrenatural, con fantasmas, licántropos o monstruos a horror más mundanos y que puede llegar a nosotros en cualquier momento: matanzas escolares, asesinos seriales, guerras... El relato final hace la labor de broche, de tal manera que sirve de explicación y origen para los anteriores doce relatos.






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