viernes, 22 de octubre de 2021

Crónica del Salón del Cómic de Granada 2021

Poco a poco los eventos dedicados a la cultura vuelven a germinar por España a medida que, poco a poco, la epidemia se presenta más y más controlable. Y un nuevo ejemplo de esto lo tenemos en la reciente celebración de Salón del Cómic de Granada de la semana pasada, evento al cual tuve el placer de poder asistir.

 


Frente a otros eventos comiqueros patrios, cabe destacar que este estaba al aire libre, cual feria del libro, más concretamente ante la céntrica Fuente de las Batallas, estratégica ubicación que le brindaba no pocas posibilidades de atraer nuevo público. También es remarcable el hecho de que la asistencia a dicho evento era totalmente gratuita, otro aliciente ideal tanto para veteranos como para neófitos del mundillo del noveno arte.


El evento el viernes 15

De los cuatro días que consto el evento, un servidor estuvo allí el viernes 15 y el sábado 16. El viernes era la fecha ideal para pasear tranquilo entre los distintos puestos y conseguir de paso dedicatorias en los tebeos por parte de sus autores sin apenas tener que hacer colas (aunque alguna pequeñita hubo para varios de ellos, eso sí). El sábado ya era otro cantar y la mayor afluencia de público se notaba, con unas filas más rebosantes de público dispuesto a obtener las ansiadas firmas de este tipo de festivales. En lo que a mí toca, tuve la suerte de tachar de mi lista a buena parte de los invitados del Salón el viernes, de tal manera que el sábado me bastó con dedicar un par de horas a la caza de rúbricas y dibujos para completar todos mis objetivos iniciales, así como algunos que surgieron de improviso para saciar mis ansias bibliófilas y coleccionistas.

 

El evento el sábado 16

El evento tuvo muchas cosas buenas. Para empezar, el excelente ambiente que se respiraba: el público, los artistas, los dependientes de los puestos… todo el mundo ofrecía un más que buen trato. El hecho de que hubiera bastantes editoriales haciendo acto de presencia junto a sus autores también es positivo: Anillo de Sirio, Cascaborra, GP Ediciones, Karras, Nuevo Nueve, Rocketman Project, Sally Books, Unrated Comics… No faltaba tampoco una pequeña zona de fanzines y de charlas, así como otra muy interesante y concurrida pensada para entrevistas entre editores y dibujantes que llevasen su portafolio en ristre para probar suerte. Muy positivo también fue que no solo las editoriales, sino las otras tiendas que acudieron a la cita venían con un buen número de tomos distintos y prácticamente nada de merchandising con excepción de un stand que vendía pósteres, algo muy de agradecer dada la tónica que están cogiendo otros eventos más dedicados a las figuras y a las camisetas que a la lectura.

 


No faltaron otros sucesos cautivadores durante mis andanzas por Granada: coincidí con las muy dicharacheras chicas de Xian Nu Studio, contando así con unas guías excepcionales para mi primera visita a la emblemática ciudad; supe de varios tebeos que se habían agotado en sus respectivas casetas a dos de las editoriales anteriormente citadas (enhorabuena por el exitazo a Sangre Bárbara y Wicca: Las hijas de bosque); pude hacer turismo por lugares tan impresionantes como la Alhambra o el Generalife… Todo ello no hace sino rematar y poner broche de oro a un evento más que bueno y que no dudo en recomendar a todo el mundo, y cuya único elemento a mejorar que se me ocurre ahora mismo tiene que ver con la publicidad del mismo: hubo autores asistentes que no fueron publicitados por la organización a través de las redes sociales, punto flaco muy sencillo de subsanar para futuros encuentros, los que serán a buen seguro más que excelentes festivales mientras mantengan el espíritu de la presente edición de 2021.  


Botín del evento (ay, mi cartera...)

domingo, 10 de octubre de 2021

Sangre de cristal, de Laura P. Larraya

En la reseña de hoy toca hablar de la primera parte de Crónicas de La Hija del Viento, es decir, Sangre de cristal, novela obra de Laura P. Larraya (https://twitter.com/LauraPLarraya).

 


Danae Winters terminó el bachillerato y, para su sorpresa, fue aceptada en la muy prestigiosa universidad de Somnus, una institución de la que sale la gente más influyente del mundo. Ahora bien, esta facultad es mucho más de lo que parece a simple vista: Danae y varios de sus compañeros no fueron escogidos únicamente por sus perfiles académicos, sino por algo mucho más místico: son elementales, entes que se enfrentan a los malignos djinns para proteger a la humanidad.


Gracias al festival Celsius es más que habitual toparte con obras que, hasta ese momento, te habían pasado desapercibidas o que, directamente, ni siquiera conocías. Sangre de cristal es un buen ejemplo de esto y, ya que su autora presentaba esta saga y la dedicaba, un servidor aprovechó para darle una oportunidad. 


¿Mi opinión sobre la novela? Para empezar, hay que señalar que es bastante amena de leer y que sus 328 páginas no se hacen para nada pesadas; quizás el primer par de capítulos se podrían haber abreviado a la mitad, pero tampoco es nada grave. También hay que decir que, pese a que su planteamiento de escuela que enmascara la enseñanza de gente extraordinaria ante buena parte de la humanidad ya se ha visto en obras como Harry Potter o X Men, el libro cumple en su labor de entretener al lector, con las andanzas de Danae en un mundo de fantasía completamente nuevo para ella. En este sentido, el libro es bastante introductorio de su saga y mundo, presentando a los personajes que desarrollarán la trilogía y dejando con ganas de saber más sobre los elementales y los djinns, sobre todo tras un final que deja con los dientes largos con todo el propósito del mundo. De criticar algo del tomo: la poca información que se da sobre el pasado de los elementos elementales y sus interacciones con el mundo mortal.


Respecto a los personajes, Danae funciona bien como protagonista al ir descubriendo en paralelo al lector las verdad oculta tras los elementales y, si bien es un personaje que suele actuar conforme a la lógica y, por tanto, coherente, hay alguna que otra ocasión que puede ser un tanto exasperante, aunque su valor ante situaciones difíciles para ayudar a los que están en peligro contribuye a mitigar esto. Del resto de personajes, los más destacables, los siguientes: Halloway, por ser un maestro cercano y nada endiosado; Víctor, por ser algo más que un mero interés amoroso para la protagonista; Itziar, por ser esa amiga que siempre está ahí... De criticar algo aquí, la figura de Cecily, por lo maniquea de la misma. Pero, volviendo a lo bueno, los diálogos que hay entre todos ellos son fluidos y naturales, sin nada chirriante en ellos.


En conclusión, Sangre de Cristal es un principio de saga que, pese a no ser perfecto, provoca curiosidad por saber como continuará y sobre qué será de sus personajes. Podéis haceros con este libro por un precio de 17,95€, tal y como se puede ver en el siguiente enlace: https://lauraplarraya.com/product/sangre-de-cristal/


Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo la amable Laura P. Larraya durante el Celsius de 2021, viniéndose esta a casa junto a un llavero del elemento tierra. ¡Gracias de nuevo!


lunes, 27 de septiembre de 2021

Crónica de la Japan Weekend de Madrid de septiembre de 2021

Tuvo la Japan Weekend de Madrid de febrero de 2020 el triste honor de ser el último gran evento comiquero madrileño antes de la pandemia. Ahora bien, año y medio después, el festival ha vuelto con una nueva edición para ofrecer un fin de semana de entretenimiento para aquellos que gustan de la cultura nipona.

 


Al igual que en febrero de 2020, la presente edición ha sido ubicada no solo en IFEMA, sino también en los pabellones 12 y 14. Hay que decir que la venta de entradas solo se hizo vía online y de manera limitada para asegurar un buen aforo en virtud de las medidas sanitarias. Y, aunque es cierto que mucha gente se quedó sin poder adquirir una entrada (basta con echar un ojo a las redes sociales para corroborarlo), la verdad es que la organización logró que en ningún momento hubiera agobio en los pasillos.

 


Las entradas a los pabellones fueron ordenadas en todo momento y tanto organizadores como asistentes se tomaban bastante en serio las medidas de seguridad, no faltando prácticamente en ningún puesto que recuerde gel para lavarse las manos. En el pabellón 12, el más cercano a la entrada de IFEMA, contenía sobre todo puestos comerciales, con mucho merchandising pero con poquitos volúmenes de manga, algo que nos dolió a los más bibliófilos. 

 


Esto último se corregía de alguna manera en el nexo entre los pabellones 12 y 14, zona en la que se erguía, en todo su anaranjado esplendor, la Gran F: Fandogamia, única editorial de tebeos en el evento. Aproveché la circunstancia para saludar a sus integrantes tras mucho tiempo sin verles cara a cara y, tras estar un rato de charleta con ellos, adquirirles Threason, una de sus novedades. Acto seguido, tuve la suerte de toparme con la mesa de ESDIP, academia que además de promocionar sus clases, tenía a varios de sus alumnos haciendo dibujos para todos aquellos que se acercasen. Un servidor sin ir más lejos se pudo hacer con uno de la más que prometedora @c.daurica mientras hablamos del cyberpunk. 



A continuación, ya en el pabellón 14, se desplegaba ante mí el Artist House, el área ideal para conseguir obras y elementos autoeditados que no se pueden conseguir de cotidiano. Los pasillos que separaban las mesas de los distintos artistas fueron, por este motivo, bastante transitadas por el público, buscasen pegatinas, llaveros, pósteres, postales o dibujos personalizados.

 


El primer puesto al que me llevaron mis pasos fue el de Estudio Katastrófico, obteniendo allí Mermay: Cuentos de sirenas dedicado por Kaos, su autor.

 



No faltaban no muy lejos de allí zonas de descanso y entretenimientos varios, como un área de dibujo o la siempre de agradecer zona de hostelería, muy concurrida por el público a partir de las 13:00 pese a que no había tanto abanico de ofertas como en años anteriores.




Seguí desfilando ante los puestos del Artist House, cayendo en mi poder, de esta manera, Mabon, de Anabel Reina (tomo para practicar labores de coloreado al que le tengo bastantes ganas). Poco después caería también dedicado el octavo tomo de Planeta Manga por cortesía de Toni Caballero, el cual se las apañó más que bien para compensar la falta de espacio en blanco en el tomo con astucia y habilidad por medio de una pegatina que le permitió regalarme la vista con la protagonista de Backhome.

 


Poco después de aquello reparé en la zona de stands no comerciales, con puestos más pequeños que los del Artist House, pero igualmente disfrutables e interesantes. Así, por ejemplo, le compraría a Blankipur su Love (mal), así como unos cuantos fanzines y postales más que dejo a continuación.





Tras serpentear un buen rato por toda la sección anterior, deambulando por los pabellones, fui reparando en otras cuestiones, como un par de exposiciones para recrearse la vista, tal y como la dedicada a la serie de La heroica leyenda de Arslan o la de itasha dedicada a los vehículos personalizados con anime.




Otras actividades tenían que ver con conferencias y conciertos como los que aparecen en las siguientes imágenes. Aquí no se puede evitar señalar que, si bien es cierto que la mayor parte de los asistentes respetaron con celo la normativa de seguridad, también es cierto que algunos particularmente inconscientes no se comportaron con la madurez debida, tal y como ocurrió con la infame conga que la organización se apresuró a disolver.

 



Más seguridad transmitían los numerosos cosplayers que acudieron al evento con sus mejores galas, destacando por su cantidad de representantes las series de Promised Neverland, Demon Slayer o Tokyo Revengers, buena parte de ellos menores de edad, dando gusto ver que la lectura de mangas o el visionado de anime atrae cada vez a un público más joven. Pese a que ver a según que personajes embozados con las mascarillas les quitaba cierto misticismo y producía cierta melancolía por todo lo que tiene que ver con la epidemia, añadieron, como suele ser costumbre, más colorido y mejor ambiente al evento.   

 


Para ir acabando, tampoco se puede dejar mencionar el homenaje póstumo que la organización de la Japan Weekend rindió a Adrián, uno de sus miembros, con una capilla sencilla pero muy emotiva.




En conclusión, esta Japan Weekend de Madrid, ya tras el confinamiento, ha sido un evento no tan masivo como los de ediciones anteriores y con un público que gastaba menos, algo que me comentaron en varios puestos el sábado, por ser sus ventas más flojas que en otras ocasiones, pero que supone una cierta vuelta a la normalidad para el ocio y la cultura de los jóvenes y no tan jóvenes. Un servidor, por su parte, espera con ganas la edición de febrero de 2022, con el deseo de que todo vuelva a ir a más.

domingo, 19 de septiembre de 2021

La broma macabra, de Álex de la Iglesia

En la reseña de hoy toca hablar de La broma macabra, módulo de La llamada de Cthulhu escrito por Álex de la Iglesia (https://twitter.com/alexdelaIglesia).

 



El Hotel Shepheard, el más prestigioso de El Cairo en el año 1922, tiene un problema: inquietantes sucesos han empezado a producirse entre sus paredes, tal y como extrañas pesadillas compartidas por varios huéspedes, grietas en paredes perfectamente robustas, estancias en las que hace una temperatura anormalmente gélida… Para preservar la buena imagen del hotel no le quedará otro remedio a su director, Charles Behler, que ponerse en contacto con un grupo tan adecuado como discreto de investigadores que pongan fin a estos percances. Pero no será cosa fácil, puesto que en las fechas del encargo abundan las fiestas y sucesos de renombre en el lugar, tal y como el descubrimiento de la tumba de Tutankamón…

 

Si bien Álex de la Iglesia es conocido sobre todo por su labor como cineasta, no deja de ser cierto que también le ha dedicado su tiempo a los juegos de rol. Y La broma macabra es una más que buena muestra de ello, siendo una partida que vale bastante la pena jugar por varios motivos. Para empezar, por el desafío que supone para los jugadores y el director jugarla, por la gran cantidad de direcciones y caminos que pueden tomar... sin ni siquiera haber llegado al núcleo del verdadero problema que habita el Hotel Shepheard. En este sentido, hay que aplaudir que, pese a tener cierta dificultad por la inmensidad de elecciones posibles, la partida es muy rejugable precisamente por esto último. Y es que, aunque los jugadores no lo saben, disponen de 48 horas para lidiar con antiguos y nuevos males, con el añadido de que hay determinadas pistas que solo podrán hallar si se encuentran en determinados lugares o junto a determinados personajes en horas concretas, por lo que al factor tiempo hay que añadir también la necesidad de prestar atención a todo e incluso la intervención de la suerte.




El hotel ha sido recreado de maravilla, incluyendo el juego, en una de sus ayudas físicas, un espectacular y detallado mapa del mismo para que los jugadores puedan situarse y orientarse dentro de sus grandes instalaciones. Para el Director de Juego, además, hay otra ayuda física muy de agradecer: el itinerario de los principales personajes no jugadores de la trama, indicando a lo largo de las cuarenta y ocho horas de la trama dónde y cuándo se hallan en todo momento, marcándose por medio de hilos de colores sus itinerarios de desplazamiento y coincidencias con otros PNJ. Además del hotel como escenario de la aventura, también cabe destacar la documentación sobre la misma, con la teórica independencia de Egipto frente al Imperio Británico; personajes históricos de la época con los que conviene interactuar más o menos según el caso, como Agatha Christie, Fuad I, Howard Carter o Winston Churchill; cómo era El Cairo de 1922... La documentación también tiene que ver con otras historias del universo rolero de La llamada de Cthulhu, por lo que algún viejo conocido de los más veteranos, como Omar Shakti, hará también acto de presencia. 


El apartado gráfico de este libro es especialmente reseñable, pues sus ilustraciones ayudan mucho a meterse dentro de la trama, con muy buena calidad (felicitaciones a los ocho dibujantes que las han llevado a cabo), bien en lo realista con lo egipcio antiguo y contemporáneo, bien en lo lovecraftiano, con brujería y monstruosidades varias. De criticar algo en esta sección, solo se me ocurre una: los vestidos de Olga Lounpeen, que se hacen un tanto anacrónicos e incluso una excusa para enseñar carne. Ahora bien, si exceptuamos eso, pasar las páginas del volumen es una muy buena experiencia visual, con no pocos ayudas de juego para retratar personajes y escenarios en donde se dan la mano lo occidental y lo oriental más que bien.




En conclusión, si os gusta el rol y el horror cósmico, no dudéis en darle una oportunidad a La broma macabra. Podéis haceros con esta obra de Edge de edición ciertamente cuidada y con 160 páginas por un precio de 39,99€.


Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo el amable Álex de la Iglesia en Atlántica Juegos, de forma totalmente inesperada, como a todos los compradores que allí lo habíamos reservado, sin encomendarse a nadie, en abril de 2021. ¡Gracias por la sorpresa!


domingo, 5 de septiembre de 2021

La lista, de José Lomo y Manuel J. Sueiro

En la reseña de hoy toca hablar de La lista, módulo de rol lovecraftiano para el juego Cultos Innombrables que ha sido escrito por José Lomo (https://twitter.com/jose_lomo) y Manuel J. Sueiro (https://twitter.com/doctorfatos).

 



El afamado cultista Simon Baudershire ha contactado con los protagonistas tras saber sobre sus pasadas hazañas y méritos para proponerles un negocio: deben ir a Londres y acabar con cuatro personas de las que solo conocen el rostro, el nombre y la dirección. Más allá de los problemas morales que este encargo puede suponer, hay varios más: el corto tiempo que hay para los asesinatos y la amenaza de Baudershire de que, si no se logra el encargo en el tiempo estipulado, los seres queridos de los protagonistas sufrirán las consecuencias. ¿Qué harán los personajes de los jugadores? ¿Qué tienen en común los objetivos para que Baudershire quiera su muerte?

 

Frente a juegos de horror cósmico como La llamada de Cthulhu o Ratas en las paredes, en Cultos Innombrables los jugadores no interpretan a héroes de lo cotidiano que se ven abocados a enfrentarse a males primigenios y a sus adoradores, sino a estos últimos, es decir, personas que por una razón u otra han acabado metidas en lo arcano y oscuro. Eso sí, muchos de ellos todavía conservan bastante de su moralidad y escrúpulos, estando ahí la gracia de jugar la presente aventura, para ver cómo reaccionan y que vías y decisiones toman. En este sentido, la partida es muy abierta, ya que pueden actuar de manera más despiadada, astuta o moral según prefieran. Para mejorar todo lo anterior, el presente módulo se puede jugar tanto como una oneshot o partida individual o como parte una campaña más grande (ideal como interludio entre arcos argumentales distintos o como el inicio de uno nuevo), ya que el propio Baudershire y los hechos que rodean su pasado pueden dar mucho juego para aventuras posteriores, tanto a favor como en contra de los protagonistas.

 

En conclusión, si os gusta el rol lovecraftiano, no dudéis en darle una oportunidad a La lista, thriller a contrarreloj en el que se pondrá a prueba la moral, los recursos y la imaginación de los jugadores, con varios finales posibles en función de las decisiones que tomen. Podéis haceros con este tomo de Nosolorol (el cuarto número de Códigos Pnakóticos) por un precio de 9,99€, incluyendo entre sus 31 páginas, además de la trama en sí, unas muy buenas ilustraciones cortesía de Esther Sanz y David Hueso. Más información en el siguiente enlace:  https://www.nosolorol.com/es/cultos-innombrables/1122/la-lista-papel

sábado, 28 de agosto de 2021

El último rey mono, de Marina Golondrina

En la reseña de hoy toca hablar de El último Rey Mono, relato corto de Marina Golondrina (https://twitter.com/MGolondrinart).



Hanú es un himaya (u hombre mono) que, por lo exótico de su derrotada raza, es exhibido en el circo de Igo como trapecista, aprovechándose el director del espectáculo de la agilidad y los reflejos del esclavizado simio. La tristona y encadenada existencia de Hanú, sin embargo, empezará a cambiar cuando conozca a Dinis, uno de sus espectadores más jóvenes.

 

Un tema recurrente en las artes y en la mentalidad humana es la libertad, un don muy preciado que muchos ni saben que tienen.  Y aquí es donde entran obras como El último Rey Mono, para recordarnos esta cuestión: Hanú es un esclavo cuya función es entretener a los otros y hacerles sonreír y asombrarse, pese a estar él seriamente deprimido, tanto por su situación particular como por la de sus semejantes, los himaya. Ahora bien, como la esperanza puede aparecer incluso en los sitios más inesperados, un miembro del público animará al acróbata con su inocencia, ingenuidad y buena intención: Dinis, un niño humano que admira a Hanú desde lo más profundo de su ser y que provocará que se inspiren mutuamente el uno al otro.

 

Cuestión importante es señalar que Dinis es humano, por subrayar que las personas son, en este mundo, la facción dominante y que ha puesto a otras criaturas inteligentes (mayoritariamente animales antropomórficos) bajo su dominio a través de La Torre, una poderosa institución, tan ominosa como misteriosa. Y es que este relato corto es parte de un universo más grande que la autora está escribiendo en estos momentos, haciendo Golondrina muy bien trabajo con El último Rey Mono para poner los dientes largos a su público, haciéndole sentir gran curiosidad por su mundo y por el destino que correrá su simiesco personaje. Eso sí, de criticar algo habría que señalar que, sin contar con Hanú y Dinis, el resto de los personajes están poco desarrollados y son bastante maniqueos, aunque siempre se podría justificar esto con las pocas páginas del presente relato.

 

En conclusión, si queréis una obra de fantasía entrañable y con una relación bonita entre sus protagonistas, dadle una oportunidad a El último Rey Mono. Podéis haceros con este fanzine de 66 páginas de NEUH que, además de la narración en sí, contiene algunos extras, como ilustraciones del personaje que da título al presente volumen de manos de su propia creadora.

 

Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo la amable Marina Golondrina durante el Celsius 2021. ¡Gracias de nuevo!



domingo, 22 de agosto de 2021

Soy una mata gigantes, de Joe Kelly y Ken Niimura

En la reseña de hoy toca hablar de Soy una mata gigantes, tebeo que cuenta al guión con Joe Kelly y al dibujo con Ken Niimura (https://www.facebook.com/kenniimura).

 



Barbara Thorson es una alumna de quinto de primaria cuyo día a día no es el mejor del mundo: le cuesta encajar, tiene problemas en el colegio, su hermana mayor a cada día que pasa ve más difícil cuidar de ella… Dos cosas sacarán a Barbara de esta rutina: la aparición de una niña llamada Sophia que quiere trabar amistad con ella y la cada vez más cercana llegada de un gigante a su ciudad… y solo ella puede enfrentarse a esta colosal amenaza.

 

Soy una mata gigantes es una historia que abarca muchas cosas, pero sobre todo el enfrentarse a nuestros miedos. Puede ser miedo a recibir golpes, algo que escenifica muy bien la matona del colegio de Barbara. Puede ser miedo de no estar a la altura de las circunstancias, tal y como pasa con Karen, la hermana mayor de Barb. Puede ser miedo ante lo que parece inevitable, tal y como verá muy a su pesar la protagonista… pero no adelantemos acontecimientos. Así, también puede decirse que este tebeo trata sobre cómo la fantasía y la ficción nos ayudan a superar el día a día y nuestros problemas, aunque también previene sobre los peligros que puede tener el dejarnos llevar por ella sin control. Los personajes cumplen bien con la trama: Barb va a ir evolucionando poco a poco y aprendiendo cosas por el camino de paso, la psicóloga hace muy buena combinación de paciencia y profesionalidad, las reacciones de Sophia son bastante comprensibles, la familia de la protagonista y todo lo que vive se hace dolorosamente real... Si a todo esto se le añade que el final deja ciertos elementos a la interpretación del lector, poco más se puede decir sin destripar la historieta, además de que la trama avanza poco a poco y aprovecha para hacer denuncia de temas peliagudos como pueden ser el acoso escolar o la discriminación.  


Respecto al dibujo, Ken Niimura tiene un estilo engañosamente descuidado, que por su garabateado en un principio puede chocar con el lector, pero que al poco encandila y mucho. Para empezar, refleja muy bien los ambientes y las situaciones cotidianas: las escolares, las roleras, las playeras, las cómodas e incómodas, las tranquilas y las aterradoras... Los personajes reflejan rápidamente sus personalidades y sus movimientos y posturas tienen fluidez y naturalidad. Los blancos, negros y grises están también más que bien aplicados y de los paisajes, ya sean interiores o exteriores, se puede decir lo mismo. Mención especial a toda la fantasía de la imaginativa mente de Barbara, por plasmarse con un estilo distinto al del resto del comic, quedando claro al lector los límites entre los dos mundos en todo momento. 




En conclusión, Soy una mata gigantes es una obra entretenida que combina lo mismo drama, costumbrismo, acción e imaginación. Podéis haceros con esta obra de Norma Editorial por 23,95€, incluyendo entre sus 308 páginas, además de la historia en sí, varios extras, tal y como el proceso de creación de la misma. 


Por último, la dedicatoria que me hizo el amable Ken Niimura en el tomo en Omega Center en julio de 2021. ¡Gracias de nuevo!