domingo, 27 de enero de 2019

The Plus Plus Plus artbook, de Luis Toses

En la reseña de hoy toca hablar de The Plus Plus Plus artbook, libro de ilustraciones de Luis Toses (https://toses.tumblr.com/).


En esta obra Toses ilustra en cada página (salvo por la notable excepción del protagonista de 12 hombres sin piedad), un elenco completamente femenino. Este combina varios casos de homenajes a series o películas como Drangon Ball GT (Pan) o Isla de perros (Tracy Walker), con personajes surgidos directamente de la imaginación del autor. Entres estos últimos, aunque con algunas combatientes de por medio, lo más predominante estriba en mujeres en medio de estampas costumbristas (sin miedo a romper tabúes), aunque muchas veces con cierto velo de locura, sea este más evidente o más sutil.



Respecto al dibujo, lo primero que llama la atención del estilo de Luis Toses, además de su buen manejo de lo cartoon, es la gran cantidad de mujeres diferentes que es capaz de llevar al papel: delgadas o con curvas, jóvenes o mayores, de diversas latitudes y épocas, con todo tipo de peinados… O dicho de otra manera, que no hay dos iguales, y no solo en lo físico, sino también en lo que a personalidad se refiere, pues el dibujante dota a sus creaciones de gran expresividad, tanto para darles un carácter pacífico como agresivo, así como divertido o serio. El coloreado entra rápidamente por los ojos y hará las delicias, con unas páginas tremendamente luminosas frente a otras mucho más tétricas.



En conclusión, si queréis ver mujeres de todo tipo de condición o cuerpo, dadle una oportunidad a The Plus Plus Plus artbook. Podéis haceros con este volumen de 54 páginas por un precio de 12€.

Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo el amable Luis Toses durante la Japan Weekend de Madrid de septiembre de 2018. ¡Gracias de nuevo!

domingo, 20 de enero de 2019

Kanan, el último padawan, de Greg Weisman y Pepe Larraz

En la reseña de hoy toca hablar de Kanan, el último padawan, comic que cuenta al guión con Greg Weisman (https://www.facebook.com/official.greg.weisman/) y al dibujo principalmente con Pepe Larraz (https://www.facebook.com/pepe.larraz).


En medio de las Guerras Clon, el joven padawan Caleb Dume cree haber encontrado su lugar en el mundo. Pero todo el mundo que Caleb conocía acaba de la noche a la mañana con la nefanda Orden 66 y la proclamación del Imperio. Ahora los jedis son presas del nuevo régimen y el padawan deberá aprender a sobrevivir en un universo despiadado y hostil bajo una nueva identidad: la de Kanan Jarrus.

Star Wars ha sido una saga fílmica que ha trascendido mucho más allá de su universo original, hasta el punto que varias de sus ramas dan lugar a nuevas ramificaciones. Este es el caso de Kanan, historieta que surge directamente de la serie animada de Rebels, y de su mente creadora, Greg Weisman. Pues bien, este guionista lleva al papel a Kanan Jarrus, para explicarnos sus orígenes a través de dos tomos. Así, seremos testigos de su asignación como aprendiz a la maestra Billaba, su bautismo de fuego, su paso por las Guerras Clon, la Orden 66 y su inicio en una vida a salto de mata. Y todo ello alternando con saltos temporales hacia su presente, como tripulante de la Fantasma y como miembro de la Alianza Rebelde, con una transición tan lograda que en ningún momento se pierde el lector.


Quizás uno de los mejores puntos que tiene la presente obra es lo que te hace empatizar con Kanan. Y es que es fácil ponerse en su piel, tanto cuando parece haber encontrado su destino en el campo de batalla como cuando es un fugitivo y no puede estar más perdido en el universo. Justo en esto último hay una muy buena escala de grises, ya que al convertirse en forajido para sobrevivir, el bien y el mal se difuminan para Kanan, aunque sin llegar a caer en ningún momento en el Lado Oscuro (y aún así se muestra una definición bastante gráfica de esta corrupción). Otra parte importante de la evolución de Kanan tiene que ver con las amistades y enemistades que va forjando el susodicho con el paso de los años. Para empezar, con la maestra Billaba, con simbiosis mutua que a uno le permite madurar y a la otra recuperar la confianza en sí misma. También está Janus Kamir, contrabandista que causará un hondo impacto en el padawan y que le hará replantearse muchas cosas. Los soldados clon Styles y Grey, así como el general separatista Kleeve son también importantes para el argumento, buena muestra de las vueltas que da la vida


Respecto al dibujo, Pepe Larraz tiene un estilo que encaja perfectamente con la estética de Rebels. Con unos semblantes dignos de una serie de animación, los personajes que ilustra este artista tienen miradas y gestos muy vivos, así como un lenguaje corporal a juego. Los combates, sean estos batallas campales, pequeñas escaramuzas o duelos singulares, se siguen fácilmente y con estampas espectaculares, ya sea con tiroteos o espadas láser. Los fondos también cumplen satisfactoriamente, ya sea en el interior de las naves, sobre los muy diversos planetas por los que pasa el protagonista o incluso el propio espacio exterior. Cabe destacar el diseño de los kallerianos, nueva especie de Star Wars que hace aquí su primera aparición, por su original aspecto. Tampoco se puede dejar de mencionar al colorista de la saga, David Curiel, por complementar más que bien a Larraz, así como a los dibujantes Andrea Boccardo y Jacopo Camagni por su par de números con un Kanan ya adulto, y al portadista Mark Brooks por sus espectaculares piezas.


En conclusión, si sois fans de Star Wars en general, y de Rebels en particular, dadle una oportunidad a Kanan, el último padawan. Podéis haceros con los volúmenes de 144 páginas de esta bilogía de Planeta Cómic por un precio de 16´95€ cada uno.

Por último, la dedicatoria que me hizo el amable Pepe Larraz en el tomo durante el Salón del Cómic de Zaragoza de 2018. ¡Gracias de nuevo!

domingo, 13 de enero de 2019

Elfos, de varios autores – Tomo 3

En la reseña de hoy toca volver a hablar sobre Elfos, la saga internacional ya comentada anteriormente en esta página a raíz de su primer tomo (https://caballerodecastilla.blogspot.com/2017/07/elfos-de-varios-autores-tomo-1.html).


Al igual que sus predecesores, este volumen contiene dos capítulos bien diferenciados. El primero es La dinastía de los elfos negros, pieza que cuenta con Hadrien al guión y con Ma Yi a los lápices. Aquí seguimos los pasos de Gaw´er, un elfo azul que a una edad muy temprana es captado por los elfos negros para convertirse en uno de ellos, destino que le llevará hasta la ciudadela de Slurce, bastión donde aprenderá las artes del asesinato.

Los elfos negros ya sonarán a los lectores de esta saga como gente peligrosa a la que es mejor no acercarse, tal y como se podía ver con Ulronn en El cristal de los elfos azules o con los sicarios de El honor de los elfos silvanos. Y lo bueno de este episodio es que ya tenía en estos otros dos esbozos un adelanto de las características de estos mutantes, es decir, no solamente el funesto oficio al que se dedican, sino la aleatoria (y hasta cruel) manera en la que surgen. Así, para empezar, este número ayuda a cimentar más la saga de Elfos. Pero como historia individual es, además, francamente entretenida. Así, además de ser interesantes los entrenamientos y cribas que se van haciendo en el espartano mundo de los elfos negros, también resalta la manera en que va cambiando la forma de ser de Gaw´er, cada vez menos impulsivo e inocente y más astuto y cruel a medida que van pasando las páginas de la obra, algo más que necesario para sobrevivir en el ambiente que le ha tocado madurar. Y hablando de esto último, vale la pena remarcar lo determinista que es este tebeo, no solo por el hecho de que todo aquel niño con el gen del elfo negro acabará por convertirse en un ser malvado, sino por otro hecho que es mejor no mencionar aquí para no destripar una importante sorpresa de la trama.

Respecto al dibujo, Ma Yi logra diferenciar muy bien el ambiente de atmósferas totalmente distintas. Basta para ello con ver como son las viñetas de la vida ordinaria de un elfo azul, entre navegar, faenar y comerciar en sus ambientes marineros y brillantes, en comparación con las oscuras y amenazantes estampas de Slurce, con sus negras y retorcidas murallas. Igual que los escenarios, los combates, la expresividad y los diseños de los personajes están muy logrados, consiguiendo así crear figuras como el maestro Varh´in, temible, atlético y elegante al mismo tiempo que destila sabiduría con su gesto y porte. Además, hay que resaltar ciertos detalles, como el hecho de que se aprecia muy bien cómo va creciendo poco a poco el protagonista con los años según se avanza la lectura o que la pigmentación del elfo negro no es inmediata, sino progresiva.



Por otra parte, tenemos La misión de los elfos azules, historieta cuyo guión corresponde a Jean-Luc Istin (https://www.facebook.com/jeanluc.istin) y el apartado gráfico a Kyko Duarte (https://www.facebook.com/kyko.duarte). Aquí, por otra parte, se siguen, igual que en el primer volumen, las andanzas de Lanawyn y Turin, los cuales han recibido de Aamnon una importante misión: acudir a la ciudad Aspen y descubrir que está provocando una grave mortandad entre sus habitantes.

Al buen dúo que suponen Lanawyn y Turin, personajes que iniciaron la presente saga, se unen otros nuevos para dar buen fin a su periplo: cazadores, marinos, guardianes e incluso otro viejo conocido como Nerrom, el orco nigromante, lo cual hace del grupo de salvamento uno bastante variopinto y que da pie a situaciones cotidianas de lo más diversas: pullas, romances, intercambios de pareceres más o menos amistosos… Si a un servidor ya le gustó que los elfos azules no mirasen a la humanidad con desdén y tuvieran bastante trato con ella, aquí gusta más si cabe ver a estos como seres todavía más terrenales: fallan, tropiezan, sienten miedo… Y hablando de miedo, he aquí otro importante dato: la obra, que parece que va a moverse por terrenos parecidos al anterior capítulo, acaba vagando por la senda del terror también, y de forma bastante cruda, demostrando que Istin puede desenvolverse con soltura en muy distintos géneros. Los hechos de El cristal de los elfos azules no caen en saco roto y afectarán a Lanawyn en varios aspectos, para lo bueno y para lo malo, con interesantes perspectivas de cara al futuro.

Respecto al dibujo, Kyko Duarte sigue en la misma buena línea del anterior tomo, aunque al igual que su guionista, sabe pasar de la épica y la investigación a lo tenebroso, tanto a lo que amenazantes espacios se refiere, sean estos helados llanos o ciudades sombrías, como con los personajes, con estampas bastante siniestras.


En conclusión, si os gusto el primer tomo de Elfos, no dudéis en haceros con el tercero. Podéis adquirir este tebeo de 112 páginas de manos de Yermo Ediciones por un precio de 25€.

Por último, las dedicatorias que me hicieron los amables Kyko Duarte y Jean-Luc Istin durante la Jornadas Comiqueras del Fnac de Callao de 2017. ¡Gracias de nuevo!

domingo, 6 de enero de 2019

Eraclea. La leyenda de la Semilla Dorada, de Blanca Mira

En la reseña de hoy toca hablar de Eraclea. La leyenda de la Semilla Dorada, la novela de Blanca Mira (https://twitter.com/shirayukihimeh).


Orpherus es un profeta de Émina, diosa en la que no cree, pero que le sirve a él y a los suyos para ganarse el pan. Sin embargo, un día Orpherus conoce a Émina en persona y todo cambia al mandarle la deidad una misión: deberá recuperar las semillas de poder dispersas por el mundo y caídas en poder de los humanos, para así salvar al planeta de una destrucción cada vez más inminente.

Un servidor ya había leído a Blanca Mira con anterioridad, y más concretamente en formato comic gracias a Ad Mortem. Así que, tras descubrir que había sacado una novela de fantasía y que la dedicaba en Madrid, no dudé en adquirirla para ver cómo se adaptaba al cambio de formato para contar una historia. Y el caso es que la experiencia no defrauda: estamos así ante una novela que, pese a que tarda en arrancar en ese espacio que va entre el prólogo y el momento en que Émina aparece en persona, una vez lo hace se convierte en una lectura de lo más entretenida por varios motivos.

Para empezar, hay que señalar a los personajes. Comenzando por Orpherus, tenemos a alguien con una evolución muy interesante a lo largo de los capítulos, cínico, borde y cascarrabias en un principio, pero que va madurando poco a poco, atemperando varios de los rasgos ya señalados y añadiendo otros nuevos. Phoebe, la Bestia Sagrada, compañera de Orphe y localizadora de las semillas, es una muy lograda mezcla de criatura mitológica y niña pequeña a la que se le acaba cogiendo cariño. Dimpel, primera persona en acompañar al protagonista en su cruzada por el mundo, también es un interesante híbrido: ha vivido un sinnúmero de primaveras pero, pese a toda la sabiduría acumulada a lo largo de ellas, aún sigue teniendo un defecto tan gordo como la ludopatía. Lincy con su inocencia y Pródigus con su picardía, además de contraponerse muy bien entre sí, serán parte importante del círculo de Orphe también, ayudándose todos entre sí, con sus relaciones, a crecer como personas y personajes. Si este es el grupo principal de personajes, muy logrados y con personalidades bastante diferenciadas, tampoco pueden dejar de citarse a los secundarios, heroicos, villanescos o neutrales, por ser buenos engranajes que permiten a la trama ir avanzando.

Respecto a esta última, tiene una estructura relativamente homogénea cuando ya coge ritmo. Así, la novela avanza capítulo a capítulo con ciertos paralelismos: Orphe y compañía llegan a un lugar nuevo atraídos por el aura de las semillas; buscan al portador de la semilla; con más o menos dificultades logran que el portador se una a su cruzada o le extraen la semilla; y prosiguen su camino. Los poderes que otorgan las semillas, si bien no son originales en el sentido de que ya se han visto en muchos medios distintos (fuerza sobrehumana, control mental, inmortalidad, aquakinesis…), cumplen bien su cometido y dan lugar a todo tipo de aventuras distintas. Y no solo destaca aquí la diversidad de la obra, sino también a la hora de moverse por diversos géneros: comedia, con las pullas entre compañeros de armas o jugando con lo andrógino de Orpherus; tragedia por los horrores de la guerra, el fanatismo o lo caprichoso del destino; épica en las luchas o en la misión mesiánica de los protagonistas; política en lo referente a pensar en la sociedad y en la organización humana…        

En conclusión, si os gustan las historias de fantasía con buenos personajes y que aborden diversos temas y escenarios, dadle una oportunidad a Eraclea. Podéis haceros con esta novela de Nowevolution de 828 páginas por un precio de 25€, todo ello complementado con las magníficas ilustraciones de Adrià Inglés.  

Por último, la dedicatoria que me hizo en el volumen la amable Blanca Mira durante el Heroes Manga de Madrid de 2018. ¡Gracias de nuevo!  

domingo, 30 de diciembre de 2018

Sketchbook 2, de Jordi Bayarri

En la reseña de hoy toca hablar sobre el segundo libro de bocetos de Jordi Bayarri (http://anillodesirio.blogspot.com/).


Jordi Bayarri, a los que los lectores veteranos de este blog recordarán por la saga de Entre Tinieblas, sacó en su momento un tomo donde recopilaba diversos bocetos hechos a lo largo de los años. El caso es que aquel volumen tuvo tanto éxito que no solamente se agotó, sino que propició la salida de una segunda parte. Esta última recopila dibujos del autor que van desde el 2013 al 2016 y que sintetiza muy bien el arte del mismo: mujeres atractivas, diestros guerreros y criaturas temibles. Cabe destacar en este sentido que todas las ilustraciones de Bayarri son de propio cuño, es decir, que no homenajean a personajes de otros artistas. Así, lo mismo dibuja a los personajes de sus historietas (Magia y acero o Entre tinieblas, por poner dos ejemplos) que los que le llegan a la cabeza mientras trastea con los lápices o a las jóvenes que inmortaliza tras toparse con ellas en su día a día. Todo esto se ve complementado con interesantes comentarios al pie de las diversas ilustraciones, lo mismo humorísticas que explicativas.


Respecto al dibujo, Jordi Bayarri sigue gozando de un estilo simple pero grácil a la hora de llevar al papel sus creaciones. Estas, si bien suelen estar confeccionadas casi exclusivamente en lápiz (aunque con detalles en rotulador o tinta en algunos casos), son muy claras y concretas. Sus féminas, desde lo sensual a lo directamente erótico, son siempre sugerentes, aunque esto no significa que no pueda el ilustrador reflejar comportamientos épicos en ellas, tal  como se puede atisbar en sus espadachinas; lo mismo se puede decir de sus esbozos costumbristas, interesante retrato del devenir de la moda en los últimos años. Si hablamos del repertorio masculino del libro, podemos hablar sobre todo de combatientes y caballeros, unos más nobles, otros más viles, pero siempre con grandes diseños armamentísticos, tanto en lo ofensivo como lo defensivo, puesto que hay varias armaduras que no desentonarían en absoluto en museos o mansiones; aunque no falta algún que otro esclavo con el que su ama se muestra especialmente juguetona. Por último, queda hablar de las otras criaturas de Bayarri, ya sean estas robóticas o monstruosas, puesto que en ambos casos su creador puede lo mismo dotarlas de un aspecto tan estilizado como grotesco o voluminoso y férreo, demostrando con ello una grandísima y fértil imaginación al dar lugar a todo tipo de figuras.



En conclusión, si sois adultos y queréis un libro de bocetos que tenga un poco de todo, lo mismo modelos de infarto que soldados armados hasta los dientes, dadle una oportunidad a este sketchbook. Podéis haceros con esta obra de 60 páginas por un precio de 18€, bien en los eventos a los que acuda su autor, bien por su tienda online: http://www.anillodesirio.com/

Por último, la dedicatoria que me hizo el amable Jordi Bayarri durante el Salón del Cómic de Zaragoza de 2018. ¡Gracias de nuevo!


miércoles, 26 de diciembre de 2018

Crónica del Salón del Cómic de Zaragoza de 2018 – Conclusiones

Tras mi paso por este evento comiquero los días 14 y 15 de diciembre, toca hoy comentar las impresiones generales del mismo.


El Salón del Cómic de Zaragoza me ha supuesto en todos los sentidos una más que grata experiencia. Frente a otros eventos a los que he asistido últimamente, este no estaba invadido por puestos casi exclusivamente de merchandising o comida, sino por stands llenos de material lector, ya fueran editoriales, tiendas o incluso fanzines. Respecto a las editoriales, se pueden citar a Astiberri, Babylon, Dibbuks, GP, Grafito, Fandogamia, Letrablanka, Norma, Nowevolution o Ponent Mon, por solo mencionar las que recuerdo en este mismo instante, con prácticamente todas ellas trayendo autores a la feria para delicia de los aficionados. Las tiendas, por su parte, también trajeron muchos tomos y ejemplares con tebeos de todo tipo de géneros, nacionalidades y gustos, compartiendo en algunos casos espacio con el ya citado merchandising, pero sin que este último se hiciera oneroso. Los fanzines aragoneses fueron sin duda uno de los mayores alicientes para quien esto escribe, pues salvo por uno o dos casos creo que nunca había coincidido con ninguno de sus autores.


Las actividades que ofrecía el Salón, además de las dedicatorias y conversaciones con los autores en los puestos de las editoriales (y en la zona de firmas desplegada por la organización, con número o no por fila según el autor), siempre iban vinculadas al noveno arte. Así, la zona infantil que actuaba lo mismo como biblioteca que como taller para los más peques, salvo al inicio de cada jornada, siempre tenía público dibujando, leyendo o prestando atención a algún espectáculo pensado para él. Las charlas en las salas Mortadelo y Filemón solían atraer a un nutrido público, y si bien yo solo pude asistir a una, la única pega que puedo poner es la ausencia de techo, puesto que esta carencia hace que se filtre el ruido de fuera en medio de las conferencias. Las asociaciones y espectáculos audiovisuales en el escenario tampoco faltaron, ayudando a multiplicar las formas de entretenimiento por parte de los asistentes.


Respecto a los asistentes, precisamente, también se pueden decir varias cosas. En primer lugar, lo heterogéneo del público, tanto en lo que a mujeres y hombres se refiere como en lo referente a su edad, puesto que había desde infantes hasta jubilados, aunque los jóvenes eran el grupo generacional más elevado. La paciencia de los aficionados también vale la pena destacarse, pues pese a las colas para entrar y el frío que hacía fuera, la gente no cejó en su empeño, tomándose con calma llegar a las puertas a raíz del aforo limitado. También es importante señalar el gran ambiente que había entre el público: se podía hablar con todo el mundo en cualquier momento y casi de cualquier cosa dentro del Auditorio, con una gran amabilidad y humor de por medio.


Concluyendo, y para no volver a incidir sobre lo mismo, puedo decir sin miedo a equivocarme que el año que viene acudiré de nuevo a Zaragoza para asistir a este Salón si nada grave me lo impide. Y recomiendo encarecidamente a todos los lectores del tebeo que le den una oportunidad por lo bien que lo pueden pasar dentro.

domingo, 23 de diciembre de 2018

Crónica del Salón del Cómic de Zaragoza de 2018 - Sábado 15

El sábado tocaba continuar y finalizar con lo iniciado el viernes. Pues bien, a eso de las 11:00 el evento volvió a abrir sus puertas ya en fin de semana. 


Tuve  la suerte de que John Wagner, uno de los padres de El Juez Dredd, llegado casi en último momento para homenajear a su compañero de armas Carlos Ezquerra, fallecido recientemente, estaba sin nadie en su fila. Pese a que yo tenía para la misma el décimo puesto, al verme con un tomo de su famoso agente del orden, me hizo un gesto para que me acercase y se puso manos a la obra. Mientras se lo dedicaba a un amigo mío que no pudo venir a Zaragoza, mantuve una agradable conversación con él, saliendo bastante airoso en el intercambio comunicativo pese a la diferencia idiomática.


Hecho esto, me dirigí al puesto de Astiberri para hacer cola para las firmas de Emma Ríos y obtener su dedicatoria en la segunda parte de Bella Muerte. Logrado esto último, y entre que me ponía segundo para la cola de David Rubín, aproveché que al lado tenía el puesto de Sergio Morán para adquirir un ejemplar de El dios asesinado en el servicio de caballeros, al recordar lo que me gustaban las tiras de la detective Parabellum en el fanzine Andergraün; lo mismo acabó por ocurrir con un tomo de Proyecto Alfa, la obra de Caryanna Reuven. Un poco después, sobre las 12:10, David Rubín comenzó a dedicarme La Ficción mientras hablábamos de la creación de la susodicha y su posible (y más que necesaria, en opinión de quien esto escribe) secuela.



Tras estirar un poco las piernas, avancé entre el abundante gentío para ver que dibujantes andaban firmando en las diversas editoriales de la feria. Ediciones Babylon sería la siguiente parada, ya que allí se hallaba Javier Bolado, autor que me dedicaría la segunda parte de Eraide entre que hablábamos de los nuevos y misteriosos diseños que comparte últimamente en las redes sociales.


Tras acabar con Babylon, me seguí moviendo, esta vez con bastantes dificultades, entre el público asistente. Un pequeño remanso de paz lo encontré ante el puesto de Grafito Editorial, localización en la que, con una sola persona por delante, hice cola para Sabrina Cámara, recordando los elogios lanzados por los chicos Fandogamia hacia El Gran Libro de los Magos. Procedería a dedicármelo en cuanto llegó mi turno entre que hablábamos de videojuegos varios.


No muy lejos de allí localicé el puesto de GP Ediciones. Allí me reencontré con Juanfer Briones, el cual me dedicaría Los amantes. La leyenda de Teruel entre que hablábamos de historia y de la caballería española. Creía haber terminado ya allí, cuando me enteré que por el área rondaba Laura Rubio. Además de desvirtualizarla, pude darle las gracias en persona por haberme dedicado Queronea en el pasado, mientras me firmaba Zilia Quebrantahuesos.  


A continuación, a eso de las 13:20, me propuse ir a comer, aprovechando el hueco que deja el Salón a sus visitantes y expositores entre las 14:00 y las 17:00 para tal fin. Tras quedar saciado y bajar la comida con más turismo, volví al evento para dar cumplimiento a mis últimos objetivos. Comenzó la cosa por visitar una vez más los stands fanzineros, donde además de hacerme con Camilo Sexto Definitivo de Jodri, obtuve de regalo el avance especial de Pollo Letal de Iván Sarnago, ambos con la dedicatoria de sus creadores. 


También aproveché el tiempo que quedaba hasta que empezase la presentación del tebeo ganador del primer concurso Braulio Foz de cómic en lengua aragonesa en diversas metas. Una de ellas fue admirar la exposición de Héroes desubicados en el Alto Aragón, con distintos personajes comiqueros actuando en este territorio. Y, por otra parte, retratar a su vez a algunos de los cosplays concurrentes, tal y como los aquí reunidos de Nier o Payday.  




Ya en la Sala Filemón, asistí a la presentación de Fernando Estabén de Illyana mirando problemas, la obra ganadora del ya mencionado premio maño, bastante interesante desde un punto de vista filológico.


Ya quedaba una sola por hacer: la cola para Pepe Larraz. Pese a que creía que era el primero en un principio, del error me sacaron amablemente las cuatro personas que ya la habían formado momentos antes y tras las que no dudé en ponerme una vez aclarado todo. Pasé los casi sesenta minutos que quedaban hasta la llegada del ilustrador hablando sobre comics, cine, juegos, los Jojos y otros temas con los miembros sexto, séptimo y noveno de la cola, dando la casualidad de que este último era el dibujante Manuel Torres, uno de los principales instigadores e inspiradores de mi viaje a Zaragoza. Cuando ya llegó mi turno, y mientras Larraz me dedicaba Kanan: el último padawan, hablé con él sobre Panini, Marvel y DC.   


Y con aquello quedó finalizado mi paso por el Salón del Cómic de Zaragoza de 2018, evento que todavía estaba muy concurrido a las 19:45, con gente todavía en la doble cola esperando para entrar en la feria, pese a quedar poco más de dos horas para que cerrase sus puertas, a raíz del aforo limitado.

 

Próximamente, las conclusiones.