domingo, 23 de agosto de 2026

Hooky, de Miriam Bonastre - Tomos 1, 2 y 3

 En la reseña de hoy toca hablar de Hooky, el tebeo de Miriam Bonastre Tur (https://www.instagram.com/miriambonastre).



Dani y Dorian son mellizos que están a punto de ir a una escuela de magia por primera vez. Sin embargo, ambos niños pierden el autobús que iba a llevarles allí. Para no sufrir una regañina de sus estrictos padres, ambos se las apañan para estar bajo la tutela de Pendragón, un adivino de un pueblecito que accede a enseñarles magia. Así, bajo la tutela de este maestro, Dani y Dorian no solo aprenderán hechicería, sino que harán amigos, experimentarán el primer amor... y se verán envueltos en una oscura profecía y en una guerra civil que enfrentará a brujos contra aquellos que no pueden hacer magia.

Iniciamos esta reseña de manera fuerte: Hooky es muy posiblemente el comic más bonito que he leído en lo que va de año. Ya no a nivel visual (de eso ya se hablará luego), sino también en cuánto a lo argumental. Sus personajes, las relaciones que se establecen entre ellos, la manera el cómo evolucionan, su manera de tratar la magia...

Pero vayamos por partes. Empezamos por sus dos protagonistas, Dani y Dorian: la primera es una chica muy sociable pero terrible en lo que a hacer magia se refiere, con la excepción de montar en escoba, mientras que Dorian es prácticamente superdotado en cuestiones de hechicería, pero un desastre con la escoba y con las relaciones sociales. Ambos sirven así de contrapunto del otro y la ternura que se tienen entre ambos es de lo más bonita. Pero a estos buenos protagonistas se les añaden unos cuantos secundarios potentes que ayudan a que estos y la trama evolucionen. En este sentido, tenemos a la princesa Mónica, que tras una vida de mimos y lujos empieza a tener los pies en la tierra tras trabar amistad con los dos hermanos, primero por interés y luego por verdadero afecto, así como verdadera preocupación en la política de su reino. También estaría Nico, pícaro que empieza por caer antipático por su manera de tratar a Dorian pero que acaba por evolucionar a mejor, de tal manera que se establecen unas dinámicas muy agradables entre este, Dorian, Mónica y Dani. No faltan tampoco personajes esporádicos que hacen las delicias de los lectores, tal y como Alex, muy buena manera de señalar que siempre puede haber vías alternativas a los extremos, por solo poner un ejemplo. En lo referente a la guerra antes comentada: la narración y los diálogos la llevan tan bien que no hay un bando bueno y otro malo a las claras, ya que ambos tienen su punto de razón... y su punto de salvajismo, ya que ninguno de los dos grupos tiene las manos limpias.


A propósito de esto último: la obra equilibra de manera notable los momentos luminosos con los oscuros. Y si tiene un principio bastante inocente en su primer tomo e incluso costumbrista, al final del mismo, el registro cambia radicalmente. De esta manera, entre el segundo y el tercer tomo, hay un ambiente más peligroso de fondo en lo que dura la guerra, de tal manera que ningún personaje está a salvo de morir. Pero de regreso al lado luminoso: la historieta consigue mantener, pese a los momentos duros, un tono de humor bastante blanco y simpático, con chistes verbales y visuales aquí y allá, así como la esperanza en que la paz y la convivencia es posible. A propósito de los chistes: hay algunos que empiezan como tal, pero que acaban por demostrar tener más importancia de la que parecen según avanzan los capítulos, señal de preparación y planificación a largo y medio plazo por parte de la autora. Romance e intentos de romance tampoco faltan en esta historieta, con un buen desarrollo en su recorrido tanto para lo uno como para lo otro, con no poca dulzura e ingenuidad en el mejor de los sentidos. Ahora bien, en líneas generales. todos los sentimientos y deseos reciben buen tratamiento, tanto los positivos como los negativos, ya que algunos como esperanza, venganza, inocencia o envidia tienen un peso importante en el comic. 


Si bien cuando se empieza a leer esta historieta da la sensación que uno se va a encontrar con un remedo de Harry Potter, este no es el caso. Así, ya desde muy pronto se da carpetazo al asunto de los estudios mágicos en una prestigiosa academia y, pese a que los hechizos se aprenden por estudio de libro o por enseñanza de un maestro, suelen tener más que ver con lo cotidiano que con lo bélico, aunque de esto también hay, claro. No hay un sistema de magia duro como tal, pero al tebeo tampoco le hace falta, ya que la capacidad de lanzar hechizos no hace al brujo ni mucho menos invulnerable. En este sentido: Bonastre, además de la hechicería, crea un mundo mágico de lo más ameno y cercano, con unos lugares a medio camino entre la actualidad y el Medievo, con un resultado rural muy interesante en lo visual.


Y, precisamente, respecto al dibujo, Miriam Bonastre lleva al papel unas viñetas de lo más encantadoras. En primer lugar, es obligado señalar la excelente evolución que ha habido en el apartado gráfico a medida que avanzaban los capítulos (un poco chocante si se vuelve al primero tras acabar con el último) a lo largo de los casi cinco años que duró la publicación del webcomic. Los personajes son sumamente expresivos a través de unas pocas pinceladas y los protagonistas se hacen de lo más tiernos mientras juegan y aprenden; eso sí, esa ternura no debe llevar a engaño, ya que la ilustradora es capaz también de dibujar escenas dramáticas e incluso terroríficas cuando la trama lo requiere. El coloreado ayuda mucho a todo lo anterior, con tonos suaves en las escenas más tranquilas y con unos mucho más oscuros en los momentos más peligrosos o desagradables. 


En conclusión, si os gustan las historias de magia, aventura, amor, amistad, conflictos más complejos de lo que parece a simple vista y con una lectura que es para todos los públicos en el mejor sentido de la palabra, pues tanto niños como adolescentes y adultos sacan algo de ella, dadle una oportunidad a Hooky. Podéis leer esta obra de dos maneras: una es gratuita y es a través de Webtoon, la plataforma donde se publicó Hooky originalmente en formato webcomic (enlace aquÍ: https://www.webtoons.com/es/fantasy/hooky/ep-001/viewer?title_no=1863&episode_no=1) o en papel gracias a la editorial Martínez Roca (Grupo Planeta), con la saga recopilada en tres volúmenes de unas 400 páginas cada uno y con un precio de 16,95€ el volumen. Esta última opción tiene la ventaja de contar con jugosos extras, tal y como extensiones de capítulos que no están publicados en ningún otro lugar.

Por último, la dedicatoria que me hizo en el primer tomo físico de su trilogía la amable Miriam Bonastre durante el Celsius de 2026. ¡Gracias de nuevo!

domingo, 16 de agosto de 2026

Perceván, de Jean Léturgie, Xavier Fauche y Philippe Luguy

En la reseña de hoy toca salirse de lo habitual en el blog en lo que a obras patrias se refiere para dedicarle unas líneas a uno de los clásicos ochenteros franco-belgas: Perceván, la saga de tebeos que tiene por guionistas a Jean Léturgie y Xavier Fauche y por dibujante a Philippe Luguy (https://www.instagram.com/philippeluguy/).



Perceván es un joven caballero andante que va de aquí a allá ayudando a los que lo necesitan y enfrentando al mal en sus distintas personificaciones. Con la compañía del bufón Kervin, la primera de sus aventuras tiene que ver con la persecución del infame barón de Piedramuerta, el cual está deseoso por reconstruir la legendaria corona de Ingaar, hasta el punto de haber robado el anillo del caballero por tener engarzada una de las tres joyas que restituirán en la corona sus poderes sobrenaturales.

De la BD franco-belga, dentro de la cultura comiquera española, hay títulos como pueden ser Los Pitufos, Lucky Luke o Tintín que están en la mente de todos. Ahora bien, hay muchas otras obras dignas de renombre, como la ahora reseñada. Perceván es un caso curioso, ya que es una historieta que, por su estética aparentemente inocente e incluso caricaturesca, puede parecer infantil, pero ni mucho menos. Así, ya desde el primer número de la saga, se veía al protagonista compartiendo lecho con alguna joven o incluso combatiendo fuerzas demoníacas a partir del tercero; la cosa no se quedó ahí, sino que, andando el tiempo, se mostró en las viñetas algún que otro desnudo e incluso muertes en directo, sin escatimar en sangre. De esta manera, una serie que era bastante más oscura de lo que ya parecía a simple vista evolucionó a algo más adulto todavía, en paralelo a sus lectores. Y es que, si bien la obra bebe (y muy bien) de las novelas de caballería, no le tembló el pulso a la hora de mostrar elementos crudos como la esclavitud en el mundo árabe, la brutalidad de los mongoles o cómo se podía violentar a una mujer por ser considerada bruja en Europa Central. 


Pero todo esto tiene bastante intringulis: consiguieron sus autores un buen equilibrio entre lo duro y lo inocente gracias a distintos elementos, tal y como el bufón Kervin, amigo del buen comer y con poco deseo de meterse en líos, pero que sigue a Perceván por amistad y lealtad, dando lugar a no pocos chistes visuales así como otros de repetición por su afición a la habas con tocino; así mismo, provoca el personaje mucha ternura por lo bien que trata a Guimli, criatura pequeña y de lo más simpática que hace de mascota del grupo y que lo mismo ayuda a los protagonistas con su sexto sentido que saltando sobre el enemigo. A todo este equilibrio hay que añadir que el personaje de Perceván siempre es heroico y tiene varios atractivos más allá del visual: no solo fracasa a veces (lo que le da bastante humanidad), sino que nunca es sórdido con ninguna mujer, incluso si es su enemiga y siempre que está en su mano lucha por liberarlas, lo mismo de un harén que de una pira. 


Pero fuera de los personajes principales también los guiones dieron lugar a unos cuantos buenos secundarios. El más notorio sería el de Balkis, hechicera en un principio oscura que empieza como enemiga de Perceván pero que acaba por aliarse él y ofrecerle una ayuda fundamental en lo místico y en lo ocultista dentro de sus periplos; además, aunque curiosamente ambos han demostrado a través de obra y palabra tener sentimientos hacia el otro, estos nunca han podido ir un paso más allá, a diferencia de con las relaciones más esporádicas del caballero. Piedramuerta y Polémic, su secuaz, pese a ser los villanos más caricaturescos y menos peligrosos a los que se enfrentan los héroes, tienen por virtudes la suerte y la capacidad de supervivencia. De menor importancia pero que también contribuyen a darle cierta estabilidad a Perceván cuando este reposa en tierras francesas están su maestro Guillaume y las criadas de este, Galantine y Blanca, la una el ojito derecho de Kervin por sus buenos guisos y la otra amante ocasional de Perceván. El poder, por otra parte, no suele salir muy favorecido en las andanzas caballerescas del tebeo: se le suele representar manipulador, interesado, traicionero y abusivo, lo mismo entre los gobernantes franceses que entre los extranjeros. 



Respecto al dibujo, Philippe Luguy tiene un estilo encantador a lo vieja escuela que, como ya se ha comentado antes, choca al poner a unos personajes bastante inocentones en situaciones que pueden ser peliagudas; ahora bien, como también se señaló antes, esto se suaviza muchas veces con gestos caricaturescos aquí y allá, aunque en innegable que la saga se vuelve más y más oscura a medida que avanzan sus capítulos. Así, por ejemplo, los combates en un principio eran bastante inocentes, con los combatientes golpeando con la empuñadura de la espada, los puños, garrotes o jarrones la cabeza del contrario para dejarlo inconsciente... pero, con el paso del tiempo, estos se convirtieron en puñaladas, desgarrones o maleficios muy gráficos. Eso sí: la estética de los personajes es tremenda, con todo tipo de cuerpos entre hombres y mujeres: jóvenes y ancianos, delgados y gordos, guapos y feos... Y con rostros bastante distintos y reconocibles, por otro lado. El coloreado original, hasta prácticamente el nuevo milenio, es una delicia a la vieja usanza y, si bien el posterior no está nada mal, le falta ese encanto retro. 


En conclusión, si os gustan los tebeos francobelgas de corte clásico, las historias de aventuras, caballeros, magia, amores y lucha contra el mal, no dudéis en darle una oportunidad a Perceván. Os podéis hacer con esta saga en España gracias a Norma Editorial a través de 5 integrales que recogen los 15 capítulos hasta ahora publicados en nuestro país, con un precio de 32 a 35€ por tomo, con todos con una media redondeada de 150 páginas.

Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo el amable Philippe Luguy durante el Festival de Cómic Europeo de Úbeda del año 2024. ¡Gracias de nuevo!

domingo, 9 de agosto de 2026

Cuatro biografías femeninas en viñetas

Lo dicho en el título: cuatro historietas de distintas mujeres, cada una con su nacionalidad y su época, muy distintas entre sí salvo por que dieron mucho de qué hablar en los tiempos que les tocó vivir. 




En Soy la Malinche, de Alicia Jaraba Abellán (https://www.instagram.com/alicia_jaraba/), Malitzin, Doña Marina o Malinche (según quién se refiera a ella) fue la mujer clave en la conquista española del Imperio Mexica. Originalmente una joven que fue vendida como esclava a los mayas, sería más adelante liberada por los españoles y pasaría a desempeñar, junto a Jerónimo de Aguilar, el papel de traductora de Hernán Cortés en su paso por América.   

Una de las mujeres más polémicas del siglo XVI (traidora para unos, heroína para otros), la Malinche es fuera de toda duda una de las mujeres más importantes de la época renacentista y sirvió de puente entre dos mundos. Así, gracias a su protagonismo, vemos como era el México precolombino antes de la llegada de los españoles, sin romanticismos: podía haber momentos dulces y familiares, pero era ante todo una realidad dura donde la violencia y la esclavitud eran algo del día a día. Pese a que hay algo de leyendanegrismo (como al decir que los españoles no se lavaban), el cómic cumple bastante bien en cuanto a rigor histórico y si bien hay algunas licencias que se toma, tal y como en la fusión de carácteres de Gonzalo Guerrero con el ya mentado Jerónimo de Aguilar, la lectura es bastante fiel a la documentación de la época. Así, por ejemplo, Cortés, sale muy bien parado y se le representa lejos de los mitos más recientes, de tal manera que la evolución que va teniendo la relación de este y la protagonista no solo se siente orgánica, sino verosímil y bonita. La obra no incluye toda la vida de la biografiada, pero sí desde su niñez hasta el momento que entra junto a Cortés y sus hombres en Tenochtitlán (decisión está arriesgada y que al principio escama, pero que se acaba entendiendo por necesaria, ya que, en caso contrario, el tebeo se habría hecho muy largo y, por otra parte, lo que ocurre de ahí en adelante es bastante conocido). Por otro lado, las ilustraciones de Jaraba son de lo más bonitas y tienen detalles muy agradecidos, como los mapas que nos permiten tener localizada a Marina en todo momento dentro de Tierra Firme en todo momento al principio de cada capítulo o la manera de mostrar al lector cómo la protagonista reacciona ante los nuevos idiomas con los que se topa y en cómo los aprende.   




En La Bella Otero: Confesiones, de Carolina Corvillo (https://www.instagram.com/carolinacorvillo) y María Pesado (https://www.instagram.com/maria.pesado/), la famosa diva está en la cima de su carrera pero, cuando se encuentra sola, es acorralada por Abigail, la antigua mujer de Ernest Jurgens, el representante que la llevó a la fama internacional. Mientras esta mujer la encañona y la interroga sobre los motivos que llevaron a su antiguo marido a quitarse la vida, bajo la amenaza del arma, Otero se ve obligada a contar su vida hasta aquel momento mientras intenta ver cómo escapar de la muerte.

Se agradece de este comic que Corvillo no haya puesto a la protagonista a relatar su vida desde la ancianidad, ya que eso se ha hecho mucho y que, en su lugar, se vea obligada a hacerlo encañonada, para rendir cuentas. Los elementos puramente biográficos, así, están muy bien equilibrados con los más novelescos, lo cual no ayuda solo a la narrativa, sino también a los histórico, ya que el tebeo es un fresco bastante bien conseguido del mundo del espectáculo y de los amores mercenarios de la belle époque. Hacer simpatizar al lector con este personaje era difícil, pero el desafío se supera: tras la aparente capa de frivolidad del personaje, hay detalles que hacen que le cojas simpatía como lector y, sobre todo, lástima. Respecto a esto último, María Pesado hace una gran labor gráfica: sus dibujos transmiten muy bien la sensualidad de Otero, lo mismo en sus bailes que en sus escenas de cama, cayendo más en el erotismo que en la pornografía, lo cual no es tarea fácil, ya que fue a través de la prostitución de su cuerpo ante los poderosos que está artista llegó tan alto.



En Ava, de Ana Miralles (https://www.instagram.com/anamirallescomic/) y Emilio Ruiz (https://www.instagram.com/emilioruizzavala/), se relatan los dos días que la famosa actriz Ava Gardner pasó en Río de Janeiro en 1954 durante la promoción de su película La condesa descalza. Pero la promoción será de todo menos tranquila: el público brasileño está obsesionado con ella hasta el punto de echarse encima de su cuerpo, la prensa no para de acosarla e inventar historias sobre ella, los controles de aduana ponen todos los obstáculos posibles... y, para empeorar las cosas, el país está de luto por el suicidio de su presidente, todo lo cual crea un clima idóneo para la catastrofe. 

La biografía más corta en cuanto a extensión temporal se refiere, al solo abarcar 48 horas, aunque con un par de recuerdos pasados que le dan más humanidad a la protagonista. El Hollywood de antaño es clave para el relato, con todo lo bueno y todo lo malo: el aura de superestrella de la protagonista, el cómo aprovechaban las productoras los escándalos para obtener publicidad gratuita, las invenciones y fuentes no demasiado contrastadas de la prensa sensacionalista... Las anécdotas que nos relata la propia Ava, su doncella o su agente sobre la misma son bastante interesantes y contribuyen a crear de ella un retrato mucho más humano y completo del que ha quedado en la memoria colectiva; por otra parte, el momento que más acerca el tebeo al cine de Gardner es la aparición de Howard Hughes en Río y, si bien es totalmente ficticia, ayuda en mucho a plasmar cómo fue su relación y da lugar a unas cuantas páginas potentes. El glamour de Ava, por otro parte, ha quedado excelentemente reflejado por los lápices de Miralles, tanto en belleza como en gestos y posturas, con unas viñetas francamente deliciosas con las que es fácil quedarse embobado. Y no solo en lo que a Ava se refiere: los secundarios, la arquitectura carioca, las salas de fiesta, el coloreado... todo ello contribuye a una gran degustación visual.       



Por último, en Isabel: La loba de Francia de Thierry y Marie Gloris (https://www.instagram.com/thierrygloris/) y Jaime Calderón (https://www.instagram.com/jaimecalderondibujante/), Isabel es la hija del rey Felipe IV de Francia y esposa del rey Eduardo II de Inglaterra. Si bien está así excelentemente posicionada para servir de nexo entre galos y anglos, ella es bastante infeliz, puesto que no solo no ama a su marido (lo cual es recíproco, ya que el inglés está más interesado en jovencitos que en su esposa) sino que este la desprecia en privado e incluso en público. Ahora bien, tras la ejecución de los templarios, los acontecimientos empiezan a sucederse rápidamente en Francia... e Isabel, aún desde el otro lado del Canal de la Mancha, se verá inmersa en toda esta agitación política, especialmente cuando esta se extienda a su nuevo reino en forma de rebeliones hacia su marido. 

El dibujo de Jaime Calderón tiene una potencia visual enorme, así que este tebeo ya llamaba mi atención desde hace un tiempo, por lo que el volumen recopilatorio con los dos números de la presente serie acabaron por caer en mis manos. Ya dentro del argumento en sí, el tomo tiene como primer acierto hacer sentir mucha empatía hacia la figura de la protagonista, la cual a menudo es vista de manera oscura e intrigante en el legendario (baste con ver su apodo) y crear a un personaje verosímil y coherente consigo misma y con todo lo que tuvo que vivir, cada vez más activa y menos pasiva y con una agenda más clara y atrevida. En ese sentido, otro punto a favor del tebeo: se refleja muy bien las turbulentas realidades que le tocaron vivir a Francia e Inglaterra a principios del XIV y que acabaron por desembocar en la Guerra de los Cien Años. Las conspiraciones están, naturalmente, a la orden del día y, si bien se nota la influencia de Canción de hielo y fuego y Juego de Tronos en algunas de ellas, están bien implementadas y plasman bien los golpes de estado y ambiciones de los personajes que pueblan las viñetas de la historieta. No faltan tampoco escenas bélicas, de caza, palaciegas, de ajusticiamiento, de gastronomía... Y todo ello magníficamente ilustrado por Calderón que, pese a algún gazapo anacrónico, cumple bastante bien en lo que a ilustrar la época que abarca desde la infancia hasta la juventud del futuro Eduardo III de Inglaterra. 

lunes, 3 de agosto de 2026

Tebeos sobre brujas y brujerías

Las brujas llevan poblando las historias humanas desde hace milenios, por lo que no es extraño que también hayan llegado a las historietas. Por ello, la presente reseña, con tres tebeos que miran a las brujas y a la brujería desde tres prismas de lo más distintos.



En La receta de la magia, de Paula Cheshire (https://www.instagram.com/paulacheshire_/), Lana es una bruja recién graduada que está deseando ponerse a trabajar. Lo malo es que mete la pata terriblemente en su primer encargo: no solo no acaba con una plaga de setas sintientes, sino que las convierte en pirománticas. Superada por las circunstancias, ha de pedir ayuda tanto a Herminia, una antigua amiga y a Baba Yaga, poderosa bruja a la que le entró por los ojos durante una clase magistral.
 
Obra bastante divertida y entretenida de leer, a medio camino de lo dulce y gamberro, según cada situación. Los tres personajes protagonistas son bastante variados, tanto en personalidad como en lo referente a la personalidad: así, Lana, además de la novata, es experta en pociones y la única que evoluciona; Herminia, además de ser de Pontevedra, está especializada en aplicar magia a la tecnología y es más espabilada; finalmente, tenemos a Baba Yaga, y si bien se respeta de su leyenda el ser muy anciana, más que ser una hechicera malvada y terrible, en una persona que ya está a vueltas de todo con la edad y, si bien tiene gran potencial destructivo todavía, destaca más por la experiencia y por ser muy aficionada a los festivales de heavy metal. Las situaciones a las que se enfrentan las tres suelen implicar parodias de lo fantástico, tal y como con el hilarante combate contra la mantícora. A todo lo anterior ayudan los diseños de los personajes, los escenarios y el coloreado, todo muy entrañable.


En Aquelarre, de Álvaro Aparicio (https://alvaroaparicio.net/) y José L. Porta (https://www.facebook.com/joseluis.portaramos/),en 1611 el inquisidor don Alonso de Salazar y Frías yerra junto a su discípulo por España, decidido a demostrar de manera documentada que las supersticiones de brujería son un sinsentido. Será en un pequeño pueblo norteño cuando se topa con una mujer a la que han acusado de bruja sus vecinos y las autoridades civiles, asegurando que invoca granizo para destruir las cosechas y que pervierte a las niñas del lugar. Decidido a hacer prevalecer la razón sobre la superchería, don Alonso y su pupilo se preparan para sacar la verdad a la luz.

Normalmente somos muy de flagelarnos injustamente con la leyenda negra española sobre nuestra inquisición. Curiosamente, aquí se saca a la luz todo lo contrario, es decir, lo garantistas que eran en España los tribunales inquisitoriales, mucho más que los civiles. Y todo ello por medio de Alonso de Salazar, el histórico y grandísimo protagonista, uno de los mejores ejemplos del escepticismo del poder hispánico en cuanto a cuestiones de brujería. El planteamiento de la obra no es especialmente original, ya que bebe mucho de la mítica El nombre de la rosa, pero si al lector le gustan las obras de temática judicial e investigadora, gustará del presente comic. De criticar algo, el sucio truco y anzuelo que se usa en las dos primeras páginas del tomo para captar y condicionar al lector por cierto dibujo y ciertos bocadillos. Por decir algo más del dibujo: el blanco y negro de José L. Porta vende muy bien el relato con su estilo realista, con un gran detalle en el uso de la oscuridad y negrura del Barroco en los fondos, así como las expresiones tremebundas de muchos personajes, idóneo todo por ser el estilo artístico de la época tratada. 



Por último, en Shadowman: El libro de las sombras, de Cullen Bunn y Vicente Cifuentes (https://www.instagram.com/vicencifuentes), tras los sucesos del anterior número, Shadowman ha sumado a su repertorio de aliados a su antigua enemiga, la poderosa Persefone. Pero poco les dura la tranquilidad tras la recién adquirida paz, pues una amenaza vuelve a poner en peligro al mundo de los vivos: el Exarca Fane, criatura maligna que se ha hecho con el Libro de las Sombras, un grimorio arcano y oscuro que da gran poder a su portador a cambio de que esté constantemente recibiendo almas que lo alimenten a modo de pago. Con la ayuda de Persefone, Punk Mambo, la Doctora Mirage y el Guerrero Eterno, un cada vez más desesperado y acorralado Shadowman hará cuanto esté en su mano para detener las masacres de civiles que está ocasionando Fane para completar su ritual.

Obra de superhéroes del universo comiquero de Valiant que cumple en su propósito de entretener al lector con un grupo de hechiceros que tienen que vencer a un brujo con un ejército hambriento de almas humanas. La lectura es sumamente rápida y llana, con el acierto de añadir bocadillos explicativos sobre cada personaje principal la primera vez que aparece en viñeta para los que no lo conozcan de antes. La épica está presente a lo largo de todas las páginas, sin casi ningún momento de recuperar el aliento, con golpes, monstruos y maleficios por doquier. En lo que a terror se refiere, el anterior recopilatorio ya enlazado cumplía mejor, aunque aquí la casquería sigue haciendo acto de presencia. A destacar el dibujo de Cifuentes, uno de los principales atractivos del tebeo, por su excelente anatomía, poses. rostros...