domingo, 11 de octubre de 2026

Un par de tebeos sobre los comuneros

Cuando las Comunidades se alzaron en armas contra la política extranjerizante de Carlos I en 1520, pese a que su rebelión no se dilató por más de dos años, dejó una importante huella en el imaginario español, la cual muchas veces ha sido tergiversada y deformada a favor del ideólogo de turno. Pues bien, para conocer más sobre aquellos sublevados, dos reseñas de otras tantas obras que tratan sobre ellos.




En Los Comuneros, de Gol (https://www.facebook.com/miguelgol.gomezandrea) y Aurelio Medina (https://www.instagram.com/aureliopics/), vemos el conflicto militar y político surgido en el corazón de Castilla desde que se inicia, con la concesión real de cargos gubernamentales a flamencos en lugar de castellanos y la financiación de la candidatura imperial con el dinero ibérico. Linchamientos, proclamas, una revolución cada vez más antiseñorial (aunque más burguesa que campesina),un tablero bélico entre los amotinados y los realistas con intrigas internas en cada bando, el acercamiento a Juana la Loca para obtener legitimidad por parte comunera, la victoria de Torrelobatón, la derrota de Villalar, el ajusticiamiento de los vencidos...  

Se ve de esta manera la revuelta comunera de manera muy sintetizada y correcta, tanto al señalar los hitos más importantes de la misma como por describirla sin caer en idealismos, ni tanto con un bando ni con otro. Y es que bien si que hay personajes idealistas en ambos lados, tal y como Juan de Padilla o Adriano de Utrecht, hay también mucho aprovechado e interesado, lo cual queda más que patente. El comic está a medio camino entre lo narrativo y lo ensayístico, ya que los diálogos y el sentir de los personajes explican muy bien cómo fueron escalando los hechos históricos. El dibujo es realista y por lo general no chirría en lo que a documentación se refiere... salvo por algún pendón comunero púrpura en lugar de carmesí; eso sí, el despliegue de los personajes es muy competente, a medio camino entre lo teatral y cinematográfico. 



Por otro lado, en 1521: La batalla de Villalar, de Miguel Babiano (https://www.instagram.com/miguelbabiano_/) y Milán Rubio (https://www.instagram.com/milan.rubio/), asistimos a los compases finales del ejército comunero: a punto de abandonar Torrelobatón hacia Toro, las tropas rebeldes no lo saben, pero se verán acorraladas en Villalar y obligadas a presentar desigual batalla contra los realistas. Entre los futuros derrotados, primero congelados y luego empapados por la lluvia, se encuentran Hernán, Sancho y Gumersindo, amigos y compañeros de armas, gentes del pueblo llano que lucharán por el capitán Juan de Padilla una última vez.

Obra mucho más sentimental que la anterior al estar centrada en el personaje de Hernán, de tal manera que toda la desesperación y pesimismo del final de la guerra están mucho más a flor de pie. La obra no profundiza en las causas de la contienda, pero sabe meterse muy bien en la mente y alma de un comunero, por lo que este tebeo es un complemento perfecto de la anterior obra, al hacernos ver todo desde el punto de vista de uno de ellos. El estilo plasmado en las viñetas es de un cartoon que entra rápidamente por los ojos y que, pese a algún anacronismo visual, cumple su papel de llevarnos a principios del siglo XVI y con un coloreado potente, tal y como con los morados de las escenas nocturnas, los rojos de la violencia o los amarillentos del resto. El detalle de que el protagonista tenga un rostro casi idéntico a Pedro Pascal no pasa desapercibido, siendo el más destacable de la historieta, puesto que brilla no solo por poderse reconocer, sino por las muy logradas oscuridad y suciedad entintadas de alrededor, tanto en personajes como en escenario. 

domingo, 4 de octubre de 2026

Fanzines de la última Japan Weekend Madrid

En la Japan Weekend de Madrid de septiembre de 2026, aquella que tuvo por gran novedad estar ubicada en el estadio Wanda Metropolitano, aunque no tantos como me hubiera gustado, hubo entre las mesas de los decenas de asistentes unas cuantas obras autoeditadas. Así que he aquí unas cuántas reseñas para ellas:




En Chuletas (académicas), de Andy Peña (https://www.instagram.com/reaandull/), Oli es una experta en hacer chuletas para los exámenes y acaba de vender la última a un compañero de clase. Pero su mejor amiga, Tiza, está desesperada, ya que se acaba de enterar de que ese día había examen, así que en los 15 minutos que quedan antes de la prueba, harán lo que puedan para trazar una estrategia.

Para una obra anecdótica y biográfica tan cortita de 23 páginas tan solo, el presente tebeo no solo está bien sintetizado, sino que nos plasma a dos protagonistas bastante entrañables (tanto en lo personal como en lo gráfico) y que se complementan muy bien entre sí. El coloreado es muy especial, de tal manera que se usa casi en exclusiva el verde en las viñetas, con algún que otro amarillo y naranja en pequeñas dosis. El tinte juvenil de la historieta la hace todavía más divertida, ya que todos podremos sentirnos identificados con Tiza por algún despiste gordo de nuestra juventud. 



En el número 3 de Crack the Code (reseña de los dos anteriores números aquí), de María Valentina Graces (https://www.instagram.com/mvpurple_art/), Seis presenta a otros miembros de su organización a Cody y Salem antes de que un algorm empiece a ir tras ello por la carretera con el objetivo de darles caza.

Capítulo articulado casi por entero en torno a una persecución a cuatro ruedas tan entretenida como divertida de leer. Se ve que los villanos tienen capacidad de sobra para adaptarse a sus enemigos y la organización secreta que los combate tampoco está manca y cuenta con agentes bastante bregados. Este tomo es mayoritariamente transitorio entre el segundo y el cuarto, pero sirve para profundizar en los personajes: lo ocurrente que puede ser Cody, lo lanzada y solitaria que es Seis... El humor sigue presente gracias a los chascarrillos y chistes de los protagonistas y secundarios, así como por sus gestos. Y, en lo que a esto se refiere, las viñetas siguen igual de disfrutables que en los dos primeros números, con un coloreado entre saturado y cyberpunk muy llamativo y característico. Si bien no hay demasiados fondos, estos tampoco se echan en mucha falta, ya que lo que verdaderamente capta la atención son la furgoneta y coche de la persecución... y, pese a ello, hay algún que otro fondo trabajado, tal y como la gran estampa que se hace de las Torres Blancas.



En Inked memories, de Dacachi (https://www.instagram.com/dacachifujino/), tenemos una serie de ilustraciones hechas en tinta negra. Estas recrean escenas y personajes de lo más variopinto: ciencia ficción, terror, fantasía, costumbrismo...A la autora se le da igual de bien crear humanos que animales antropomórficos, muy expresivos todos en lo que se refiere a reflejar tristeza, alegría, pillería... Por otra parte, si bien menudean los personajes de creación propia, también hay algún que otro homenaje, tal y como los de personajes del UCM de Thor o Guardianes de Galaxia y otros más clásicos como los de Caperucita o Alicia en el País de las Maravillas o mitos como los griegos. Las ilustraciones tienen por general un tono dulce y atractivo, aunque hay algunas escenas que también pueden mostrar drama y épica. Me faltarían más escenas dinámicas entre tanta escena estática, pero más por curiosidad que por auténtica carencia o necesidad de ellas.  



En (O cosas que no te puedo contar), de Marina Speer (https://www.instagram.com/nightmerss), la autora nos cuenta a través de su protagonista una de sus experiencias personales más duras: perder una amiga, pero no por que esta haya muerto, sino por haber decidido seguir adelante sin ella.

Obra muy tristona sobre la melancolía y el cariño por aquello que ya no tenemos.El dibujo acompaña más que bien a los textos con esos lápices entre grises y negros, para reflejar nostalgia. Imágenes muy simbólicas como las manos que se van desdibujando o rostros que se hacen imposibles de identificar también contribuyen a transmitir lo emocional. El texto, por otra parte, es muy valiente y sincero, de tal manera que la autora logra expresar perfectamente la sensación de pérdida.  


En ¿Sabías que el Sol va a explotar?, de Fran de Frutos (https://www.instagram.com/frandfrutos/), un niño le explica a su amigo que un día, muchos años en el futuro, el Sol explotará y se llevará por delante todo lo que ellos conocen...

Ante esta premisa tan agobiante y desesperanzadora que nuestros yos más pequeños descubrimos en nuestra infancia, el autor tira de humor negro con las ocurrencias de los nenes, metiendo chistes sobre las desapariciones lo mismo de su abuela que su consola o del perro de la vecina, así como de las de fantasmas o extraterrestres. El dibujo juega con los surrealista no solo con personajes y escenarios, sino con incluso las tipografías y la rotulación de los diálogos, algo que enriquece en mucho el apartado gráfico.  



En The Art of Ace Zenon (https://www.instagram.com/demon_wolf_studio/), el creador de la tierra helada de Wymeria, empieza este libro de arte con, precisamente, las portadas de los capítulos de este tebeo, así como algunas ilustraciones sueltas; tras ello, aparecen páginas de comic del autor, tal y como Kurosaki o Flying Souls, de tal manera que este tomo es una muy buena carta de presentación al portfolio del artista. No faltan, en ese sentido, muchas ilustraciones sueltas para mostrar lo versátil que es el dibujante, lo mismo llenas de acción que con poses heroicas y en todo tipo de universos: Pokémon, Magic the Gathering, Monster Hunter, así como más manga y rol y personajes de cosecha propia. De esta manera, lo mismo hay monstruos que animales simpáticos que gentes guerreras. El estilo de Zenon sigue siendo muy próximo al manga y muy parecido al visto en Wymeria, pero más asentado tras años de prácticas.