Cuando las Comunidades se alzaron en armas contra la política extranjerizante de Carlos I en 1520, pese a que su rebelión no se dilató por más de dos años, dejó una importante huella en el imaginario español, la cual muchas veces ha sido tergiversada y deformada a favor del ideólogo de turno. Pues bien, para conocer más sobre aquellos sublevados, dos reseñas de otras tantas obras que tratan sobre ellos.
En Los Comuneros, de Gol (https://www.facebook.com/ miguelgol.gomezandrea) y Aurelio Medina (https://www.instagram.com/ aureliopics/), vemos el conflicto militar y político surgido en el corazón de Castilla desde que se inicia, con la concesión real de cargos gubernamentales a flamencos en lugar de castellanos y la financiación de la candidatura imperial con el dinero ibérico. Linchamientos, proclamas, una revolución cada vez más antiseñorial (aunque más burguesa que campesina),un tablero bélico entre los amotinados y los realistas con intrigas internas en cada bando, el acercamiento a Juana la Loca para obtener legitimidad por parte comunera, la victoria de Torrelobatón, la derrota de Villalar, el ajusticiamiento de los vencidos...
Se ve de esta manera la revuelta comunera de manera muy sintetizada y correcta, tanto al señalar los hitos más importantes de la misma como por describirla sin caer en idealismos, ni tanto con un bando ni con otro. Y es que bien si que hay personajes idealistas en ambos lados, tal y como Juan de Padilla o Adriano de Utrecht, hay también mucho aprovechado e interesado, lo cual queda más que patente. El comic está a medio camino entre lo narrativo y lo ensayístico, ya que los diálogos y el sentir de los personajes explican muy bien cómo fueron escalando los hechos históricos. El dibujo es realista y por lo general no chirría en lo que a documentación se refiere... salvo por algún pendón comunero púrpura en lugar de carmesí; eso sí, el despliegue de los personajes es muy competente, a medio camino entre lo teatral y cinematográfico.
Por otro lado, en 1521: La batalla de Villalar, de Miguel Babiano (https://www.instagram.com/ miguelbabiano_/) y Milán Rubio (https://www.instagram.com/ milan.rubio/), asistimos a los compases finales del ejército comunero: a punto de abandonar Torrelobatón hacia Toro, las tropas rebeldes no lo saben, pero se verán acorraladas en Villalar y obligadas a presentar desigual batalla contra los realistas. Entre los futuros derrotados, primero congelados y luego empapados por la lluvia, se encuentran Hernán, Sancho y Gumersindo, amigos y compañeros de armas, gentes del pueblo llano que lucharán por el capitán Juan de Padilla una última vez.
Obra mucho más sentimental que la anterior al estar centrada en el personaje de Hernán, de tal manera que toda la desesperación y pesimismo del final de la guerra están mucho más a flor de pie. La obra no profundiza en las causas de la contienda, pero sabe meterse muy bien en la mente y alma de un comunero, por lo que este tebeo es un complemento perfecto de la anterior obra, al hacernos ver todo desde el punto de vista de uno de ellos. El estilo plasmado en las viñetas es de un cartoon que entra rápidamente por los ojos y que, pese a algún anacronismo visual, cumple su papel de llevarnos a principios del siglo XVI y con un coloreado potente, tal y como con los morados de las escenas nocturnas, los rojos de la violencia o los amarillentos del resto. El detalle de que el protagonista tenga un rostro casi idéntico a Pedro Pascal no pasa desapercibido, siendo el más destacable de la historieta, puesto que brilla no solo por poderse reconocer, sino por las muy logradas oscuridad y suciedad entintadas de alrededor, tanto en personajes como en escenario.



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