lunes, 25 de noviembre de 2019
Conferencia y entrevista sobre "Hazañas españolas en el siglo XVIII"
El viernes y el sábado de la semana pasada tuve el honor de, respectivamente, presentar mi última obra, Hazañas españolas en el siglo XVIII, en la librería Tercios Viejos y ser entrevistado por Luis del Pino sobre la misma. Para aquellos que os interese, dejo a continuación enlaces para que podías oír ambos eventos:
domingo, 17 de noviembre de 2019
1808: Madrid, de Julián Olivares y Juan Aguilera
En la reseña de hoy toca hablar de 1808: Madrid, tebeo que cuenta al guión con Julián Olivares (https://www.facebook.com/julian.olivaresdengra)
y al dibujo con Juan Aguilera (http://dibujosguan.blogspot.com/).
Francia ha traicionado a España, su aliada: los soldados
napoleónicos, aprovechando la coyuntura de la invasión de Portugal, están
dejando regimientos acuartelados en las principales urbes hispanas; y no en
calidad de compañeros de armas, sino como tropas de ocupación, que abusan de la
población civil sin ningún tipo de remordimiento. Poco a poco, la situación se
irá tensando más y más hasta que el pueblo español diga basta. Y la chispa que
prenderá el polvorín de la guerra estallará en Madrid, el 2 de mayo de 1808.
Todas las naciones tienen fechas importantes en lo que a
efemérides se refiere. En el caso español, el 2 de mayo de 1808 es una de
ellas. Y no solo por suponer el paso de la Edad Moderna a la
Contemporánea, sino por ser el pistoletazo de salida que dará inicio a la vida
constitucional española en 1812. Pero no adelantemos acontecimientos.
1808: Madrid, nos
pone en la piel de varios madrileños que vivieron con mejor o peor (sobre todo
peor) suerte el 2 de mayo, aquella fecha con la que se inicia la lucha contra
las tropas de ocupación napoleónicas. Hay civiles, militares y religiosos de
por medio, lo que se hace interesante por ver el levantamiento desde diferentes
puntos de vista: la defensa de la patria y los compatriotas, la venganza por
las afrentas de los invasores, la protección del cristianismo… Y todo ello a la
usanza de las novelas históricas, con personajes documentados y otros ficticios
pero que pudieron haber existido perfectamente. Así, entre los primeros,
tenemos a los capitanes Luis Daoiz y Pedro Velarde, cada uno bien diferenciado,
con el primero más cauto y el segundo más pasional, pero ambos más que
dispuestos a salir en defensa de los madrileños a los que están masacrando. Luego
tenemos a Mejías y a Alfredo, ambos convictos que salen con permiso de prisión
en la batalla urbana para combatir (acontecimiento totalmente verídico), el
primero más entrañable y el segundo más solemne, y en cierto modo, el
protagonista del tebeo, por las causas que le llevaron a presidio. Sin embargo,
narrativamente hay una cosa mejorable: habría que haberse puesto más enfoque en
el secuestro del infante Francisco de Paula y en la reacción popular contra
ello, por haber sido el detonante del alzamiento. Salvo por esto, la cronología
de la jornada está más que bien llevada, incluyéndose en la misma el triste
prólogo del 3 de mayo.
Todos los sentimientos, pensamientos, dudas, luchas y
temores de los personajes, además de estar bien reflejados en los diálogos,
también lo están sobre el papel. En este sentido, Juan Aguilera lleva a cabo
una más que excelente labor. Para empezar, lleva a cabo un buen trabajo de
documentación, y si bien los más puristas en uniformología verán algún que otro
fallo, el dibujante aprueba con nota: la indumentaria de franceses y españoles,
el Madrid de la época con algunas construcciones idénticas a día de hoy y otras
que no… Las escenas de luchas callejeras están muy bien representadas, ya sea
con la carga de los mamelucos o la defensa del parque de Monteleón, y
transmiten muy bien la sensación de David enfrentándose contra Goliat. No
faltan momentos desgarradores y crueles para los personajes, y no solo por los
sangrientos y realistas combates, sino por el desenlace de la obra, la cual
culmina en la aterradora estampa de los fusilamientos del 3 de mayo,
homenajeándose más que bien al famoso cuadro de Goya en el proceso. Volviendo a
los personajes, sin por ello despreciar a las que buenos fondos del escenario,
hay que decir que se les hace muy humanos: rostros duros y en muy pocos casos
bellos, pero sí sufridos y adustos, con cuerpos que, pese a no ser hercúleos,
reflejan resistencia y fortaleza. El coloreado, apagado y con una atmósfera ocre,
transmite muy bien la dureza de los hechos que refleja el comic.
En conclusión, si os gustan las obras históricas y la época
napoleónica, dadle una oportunidad a 1808:
Madrid. Podéis haceros con este tebeo de Cascaborra Ediciones y de 56
páginas por un precio de 15€.
Por último, la dedicatoria en el tomo que me hizo el amable Julián
Olivares durante el Machacómic de 2019. ¡Gracias de nuevo!
lunes, 11 de noviembre de 2019
Tres tebeos para los más jóvenes de la casa
Si bien hace unos pocos años era muy difícil encontrar en España tebeos
para niños (los más usuales, todavía hoy, son para adolescentes o sobre todo para adultos),
la cosa está cambiando. Y menos mal, puesto que en caso contrario las
editoriales hubieran acabado con una cantera potencial de lectores destinados a
coger el relevo de los actuales.
Y dicho esto, y sin más dilación, reseño brevemente tres
comics a tener en cuenta para iniciar a los más jóvenes de vuestra familia y
entorno en el mundo de la lectura.
Sallybooks, 14€, 76 páginas
En primer lugar,
tenemos El árbol que crecía en mi pared,
de Lourdes Navarro (https://www.facebook.com/lourdes.navarrofalcon).
Aquí, Mike Willis es un niño tiene que lidiar a diario con dos graves problemas:
las cada vez mayores discusiones de sus padres y dos matones que no le dejan
tranquilo. Para empeorar las cosas, en su habitación, una planta cada vez mayor
va brotando desde la pared. ¿Estará todo relacionado de alguna manera?
Esta obra es excelente para ver de primera mano temas tan
serios como el acoso escolar o el divorcio, pero siempre con una luz al final
del túnel: del primero se puede salir gracias a la confianza en uno mismo y
gracias a los amigos, y el segundo es trasladado como un problema que en ningún
caso es del niño y sin señalar a ninguno de los progenitores como el malo de la
historia. Si bien los personajes secundarios suelen ser un tanto maniqueos, no
ocurre así con el señor Robinson, botánico a partir del que se entiende la
metáfora que da nombre al título; algo similar ocurre con el protagonista, que
si bien es un personaje positivo, comete errores y fallos con los que es fácil
identificarse. Respecto al dibujo, Lourdes Navarro lleva al papel un estilo
amable y plagado de detalles, sorprendiendo en mucho lo expresivo de de los ojos de los personajes dado su sencillo diseño. Si a esto se le añade una gran
labor de coloreado, tanto para lo cotidiano como lo aterrador, estamos ante un
apartado gráfico más que correcto.
En segundo lugar, tenemos el primer tomo de Telémaco, cuyo guionista es Kid
Toussaint (https://www.facebook.com/tkid.toussaint)
y su dibujante es Kenny Ruiz (https://www.facebook.com/kennyruido).
Aquí, varios años tras el fin de la guerra de Troya, Ulises, rey de Ítaca,
todavía no ha vuelto a casa. Telémaco, hijo de Ulises, saldrá en la búsqueda de
su padre para que la isla de ambos vuelva a su antiguo esplendor. No obstante, Ítaca
no es el único lugar que anda intranquilo en Grecia…
El comic es una buena manera de presentar obras clásicas a
los lectores neófitos. Y Telémaco
supone un buen primer contacto con obras tan importantes como la Ilíada y la Odisea, historias épicas donde las haya. El hecho de empezar la narración
de la segunda de estas epopeyas desde el punto de vista de Telémaco es bastante
original, y la manera en que este tiene que lidiar con los problemas que su
padre fue dejando detrás da mucho juego. La importancia que se le da a las
otras potencias helénicas en el tebeo, además de sensación de buena
documentación, da realismo a la obra, con un mundo que se sigue moviendo sin esperar a los protagonistas. Las abreviaturas de los nombres propios,
sin embargo, no quedan bien y quitan lustre a una obra que combina muy bien
acción con humor. Del dibujo de Kenny Ruiz, viejo conocido de este blog, poco
diré no dicho ya: diseños muy atractivos tanto en lo humano como en lo mítico,
buena expresividad tanto en lo facial como lo corporal, geniales coreografías
para los combates… A todo esto hay que añadir el buen hacer de Noiry en las labores de coloreado, ideal para hacer todavía más vistosas las escenas
a la luz del fuego o en las que aparecen divinidades como Eolo.
Por último, tenemos Alonso de Contreras, soldado de los Tercios, obra que cuenta con Juan de Aragón como
dibujante (https://twitter.com/FisgonHistorico)
y con Alberto Pérez Rubio como adaptador de la insigne autobiografía del
corsario: ya desde muy niño, Alonso de Contreras sintió atracción por la vida
militar, fijación esta que le llevará a alistarse en los ejércitos de Felipe
III y combatir contra los enemigos de España.
Este tebeo es una buena adaptación de las memorias de Alonso de Contreras desde su infancia hasta su madurez y mostrando muy bien la España
de la época junto al ambiente
mediterráneo, con la encarnizada lucha contra los otomanos. La violencia está
atenuada en según qué escenas y sucesos para no herir la sensibilidad de los
más pequeños, pero la guerra sigue ahí y de manera fiel a los sucesos
históricos. Dicho de otra manera: aunque un tanto suavizado, este es un excelente reflejo de aquel inigualable personaje barroco. Y a ello ha
contribuido sin lugar a dudas Juan de Aragón con sus dibujos, simpáticos y
humorísticos pero también precisos y limpios, con un más que bello coloreado. Tras toda esta labor, además, siempre se observa un gran ejercicio de documentación en vestido,
armas, barcos y demás elementos de principios del siglo XVII.
lunes, 4 de noviembre de 2019
Protagonista, de Altozano, Lafuente, Ilych y Garrido
En la reseña de hoy toca hablar sobre Protagonista, el comic que cuenta con el guión de José “Dayo” Altozano
(https://twitter.com/DayoScript) y
con un apartado artístico, es decir, planificación, dibujo y color, en manos de, respectivamente, Ulises Lafuente (https://twitter.com/RataUnderground),
Pablo Ilych (https://twitter.com/Pabloilyich)
y Andrés Garrido (https://twitter.com/andreslaoveja).
David va a la universidad y acaba de cumplir años. Tras un
festejo que no termina de ser ni de su gusto ni del de sus mejores amigos, Pedro y
María, el joven vuelve a su casa para descansar y dormir. Cual no será su sorpresa
cuando Kawachii, un gato parlante y alado, le despierte, aclamándole como el
Heraldo del Cambio, héroe destinado a transformar el mundo. Pero puede que esta
no sea una aventura tan sencilla como las de las películas y los videojuegos…
Hay varias maneras de definir Protagonista: una es la parodia de los arquetipos clásicos del
manga y el anime; otra es el fracaso de un héroe, y no solo a nivel heroico,
sino también a nivel personal y vital. Sea como sea, este comic siempre dirá
algo a quién lo lea.
Desde el punto de vista paródico, ya en cuánto se ve a
Kawachii uno entiende la referencia a historietas como Cardcaptor Sakura o Sailor
Moon, con animales mágicos que hacen de amigos, consejeros y guías de los
personajes principales. Y aquí viene el primer golpe de efecto: Kawachii es un
compañero fiel, pero es un guía pésimo para David y apenas sabe asesorarle cómo
es debido. Lo mismo se puede decir de los estrictos maestros y de los
personajes femeninos que solamente son una cara bonita: son puestos en ridículo
a través de las figuras de Hagate y Namimi, respectivamente, el primero con una
empatía casi nula en lo referente a su discípulo, y la segunda apenas aportando
nada a la trama más que el atractivo físico (atacando duramente el fanservice).
Tres cuartos de lo mismo se puede aplicar al villano de la obra, Nageku:
sabemos que su objetivo es invocar al demonio Asmodeo para destruir el mundo…
pero nada más. Ni pasado, ni motivaciones. Está hueco. Y todo esto no es
casualidad, ya que Dayo ataca todos estos tópicos nipones para resaltar lo absurdos
y/o nocivos que son en muchos casos; y no de manera simpática como ya hiciera
Jesulink, sino de forma mucho más caústica.
Respecto a la caída del héroe: David no es un buen ejemplo
de persona, con su talante ciertamente egoísta y que mira antes por sí mismo
que por los demás. El hecho de que padezca depresión es un aliciente interesante
y, sumado a todo lo anterior, es una llamada de atención impactante para afear
conductas negativas como las ya referidas. Y como ejemplos de lo anterior, el
momento en que David es incapaz de conectar como ser humano con Pedro cuando
este está atravesando una experiencia traumática llena de remordimientos o el
hecho de que sea incapaz de prestar atención a los problemas de María con
Carlos, su antiguo novio. A modo de curiosidad: Pedro y María, amigos reales,
son mucho más realistas y mucho menos planos que los ya mencionados Hagate y
Namimi. Volviendo a David, vale la pena señalar que si bien sí que quiere ser
un héroe y ser el protagonista de un suceso importante, no lo hace en pos de
ayudar al prójimo, sino por poderse poner realmente al mando de su vida y
sentirse importante, algo que le hará equivocarse
y cometer muchos errores de distinto tipo. De criticar algo en este sentido, sería que hay
determinados momentos o escenas de su periplo protagónico que no reciben todo
el detenimiento que merecen y que dan la sensación de no haberse detallo o explicado
todo lo que deberían. Fuera de esto, el final de la odisea de David, tras una
primera lectura, Dayo consigue un efecto demoledor: deja mal cuerpo en el
lector. Y lo hace con momentos duros, sí, pero más que valiéndose del
melodrama, lo logra con el uso de las malas decisiones y malas maneras de
afrontar la vida.
Ahora bien, frente a esta manera tan deprimente de acabar el
tebeo, hay un pequeño resquicio de esperanza al que uno puede aferrarse. En la
segunda lectura, un servidor prestó más atención a una viñeta (página 15,
aunque es difícil de decir al no estar numeradas) en la que se aprecia que, en
el ordenador de David, este lleva sin tocar un documento llamado “guion” cerca de un año. Pues bien, los sucesos extraordinarios en la narración no empiezan a suceder hasta después de la visualización de la pantalla y del documento. Y, al estar las últimas escenas del tebeo visualizadas como un
comic dentro de un comic, se puede interpretar que David ha canalizado toda su
frustración y depresión en una obra artística. Y que me perdone el guionista si
caigo (y casi seguro que es así) en la tan peligrosa sobreinterpretación, ya
que es eso, o compararnos con David por el paralelismo de la primera y la
última página.
Respecto al dibujo, pese a que el proceso de abocetado lo
llevó a cabo Ulises Lafuente (de forma muy cinematográfica, además), el trabajo con los lápices y tintas como tal ha
estado a cargo de Pablo Ilych. El dibujo de este respeta mucho al guión en lo
referente a diferenciar lo realista de lo más inverosímil sobre el papel. Así,
mientras que el vestuario de Pedro y María es indistinguible del nuestro, el de
Hagate y Namimi parecen más propios de un videojuego o de una película subida
de tono. Mención especial para Kawachii, por la apariencia de dibujo anime que
contrasta bastante bien con la del resto del elenco. De hecho, brilla con luz
propia, casi como si fuera un faro, sobresaliendo en esta labor el coloreado de
Andrés Garrido. El susodicho, además, logra usar muy bien diversas tonalidades
para transmitir el sentido trágico de la historia, tal y como con los lilas
tras el primer encuentro con Nageku o los verdes tras del velatorio. Volviendo
a Ilych, es capaz de dar lugar lo mismo a escenas costumbristas, tal y como las
de la vida universitaria o las de una discoteca, y al mismo tiempo otras mucho
más crudas y desagradables, tal y como la de cierto personaje desangrándose o
la de otro siendo asfixiado entre lágrimas. Poca belleza en el sentido estricto
de la palabra hay entre las páginas de este tebeo, salvo quizás la mirada de
genuino arrobamiento de Kawachii hacia David o la María hacia el familiar.
En conclusión, si os gustan las tragedias que esconden
reflexiones tanto sobre la literatura como sobre el ser humano, con unas
cuantas vueltas de tuerca ácidas sobre arquetipos varios, no dudéis en leer
Protagonista. Podéis haceros con este comic de 166 páginas gracias a la
editorial Vivelibro y a los mecenas que creyeron en este proyecto de
micromecenazgo por un precio de 25€: https://editorial.vivelibro.com/products/protagonista
Por último, la dedicatoria que me hizo Dayo en el tomo
después de la presentación de esta obra en Omega Center, allá por septiembre de
2019 y que yo no habría conseguido se no ser por la amabilidad del
autor y la buena fortuna de toparme con él antes de que se alejase demasiado de la librería. ¡Gracias de nuevo!
domingo, 27 de octubre de 2019
Dos inktobers y dos mermays
Los retos para los artistas de hoy día se hacen cada vez más
variados e interesantes. Así, tenemos, como ya se ha visto alguna vez en este
blog, inktobers (un dibujo entintado por cada día de octubre) libres o específicos, es
decir, siguiendo determinadas listas o temáticas. Pero a este tipo desafíos se
unen otros como el mermay, es decir,
una nereida (que no sirena) por cada día de mayo. Y de todo esto trata la entrada
de hoy, con dos muestras de cada una estas maratones ilustradoras.
El Inktober 2018
de RoitsSomething (https://twitter.com/roitssomething)
tiene una particularidad frente a otros que he leído hasta el momento: se puede
considerar un prólogo a una historia mucho más larga. Esta tiene tres
protagonistas (los mismos de la portada), Reith, Gala y Elian y, a través de
cada una de las ilustraciones del tomo, se va viendo poco a poco su misterioso
viaje, el mundo en el que viven y las relaciones que hay entre el trío
protagónico, gracias a los textos que acompañan a cada ilustración. La única
queja que puedo mencionar a este respecto es que quizás se le da demasiado
protagonismo a Elian en detrimento de Reith y Gala y hubiera estado bien un
poco más de equilibrio; sin embargo, la sensación de amistad entre todos ellos
se hace bastante real y los lectores seguro que se reconocen en alguna
situación real vívida con sus amistades. Respecto al dibujo, los tonos son sumamente
otoñales, con predominio de grises, marrones y naranjas, visión melancólica que
contrasta en mucho con el atractivo aspecto de los personajes, esbeltos, guapos
y generalmente de buen humor, aunque esto no quita que los momentos sombríos
tengan bastante empaque.
36 páginas, 6€
En Warmaster,
obra del mismo año que la anterior y cuya autoría pertenece a Jae Tanaka (https://www.facebook.com/jae.tanaka.3),
será una delicia visual para los amantes del cartoon y la fantasía épica, y
todo ello combinado bajo un prisma de seriedad o humor según el caso. Pero,
¿qué contiene este volumen? Pues personajes que van desde héroes a villanos, combatientes todos, hechos según la lista oficial del reto de 2018 y que
son más que fáciles de imaginar dentro de una partida de rol. Épica y comicidad
se dan de la mano en las páginas de esta obra con elecciones como que, con la
palabra del 20 de octubre del año pasado, “frágil”, el autor decida crear a un
caballero cuya heráldica representa un copo de nieve, detalle con lo que sacará
una carcajada a más de uno; y, por otra parte, la de dar gran gravedad a los
caballeros que escenifican “protegido o cauto (guarded)” y “reloj”, cada uno por motivos distintos, otorga mucha
solemnidad a esas páginas.
32 páginas, 5€
En el Mermay de
Airiv (https://twitter.com/airivdraws) se nos presenta a unas nereidas muy variadas, tal y como era de suponer al seguir
la lista oficial de este mismo año. Así, puede crear a seres siniestros a
partir de los términos “bruja” y “zombie”, otros sumamente bonitos como
“arcoíris” y “medusa”, e incluso otros con denuncia e intención como “tortuga”.
Rostros, expresiones, cuerpos y peinados muy distintos entre sí portan los
seres acuáticos de Airiv, lo mismo jóvenes, que maduros o ancianos, amables o
ariscos, espigados o redondeados… No hay una única paleta de colores definida y
es sumamente variada, siendo más oscura o brillante según la personalidad de a
quién acompañe.
En el Mermay de
Laura Vázquez (https://twitter.com/tendencialcaos)
se combina muy bien lo que es arte con ciencia: todas las nereidas del presente
volumen están basadas en criaturas marinas reales: peces, erizos, pulpos,
anémonas… Además de dárseles formas humanoides a todas ellas en las páginas
impares, se aprovecha las pares para dar a conocer información sobre la forma
de vida inspiradora de la nereida: su localización geográfica, su tamaño, su
alimentación, sus particularidades más reseñables en lo físico y lo conductual…
Los patrones de coloreado escogidos son verdaderamente cautivadores y resaltan
mucho en el papel, y como ejemplo de ello el pez ángel emperador o el erizo
exquisito. Si a esto le sumamos que la autora ha sabido reflejar bastante bien
la personalidad de sus distintas criaturas en las nereidas, ya sean estas de
timidez, agresividad o jovialidad, se puede afirmar que estamos ante un tomo tan
curioso como bien documentado.
domingo, 20 de octubre de 2019
La Ficción, de Curt Pires y David Rubín
En la reseña de hoy toca hablar de La Ficción, tebeo que cuenta al guión con Curt Pires (https://twitter.com/curtpires) y al
dibujo con David Rubín (https://twitter.com/davidrubin).
Cuando eran niños, Max, Tyler, Kassie y Tsang encontraron un
libro que, tras ser leído en voz alta, te transportaba a mundos de ensueño.
Durante una expedición a uno de estos, sin embargo, Tsang desaparece sin dejar
rastro. Años después, cuando ya son adultos, Tyler también desaparece. Kassie y
Max, bajo estas circunstancias, no tendrán más remedio que internarse de nuevo
dentro de La Ficción, para descubrir que ha pasado con sus viejos amigos.
Si tuviera que comparar La
Ficción con dos libros sería con La historia
interminable, de Michael Ende, y con It,
de Stephen King: dejar lo ordinario para viajar realmente a un paisaje
literario, el poder de la imaginación, el grupo de amigos, una presencia misteriosa y oscura que los acecha y pone en peligro, el enfrentamiento con esta cuando ya
son adultos… ¿Es una copia o plagio de estas dos famosas novelas? No, ni mucho
menos. Así, si bien si que usa elementos que ya se han visto antes, también es
cierto que los gestiona de manera distinta y con nuevos añadidos interesantes. Así,
por ejemplo, tenemos la caracterización de la decidida Kassie o del más
derrotista Max, los cuales, a través de varias escenas de su pasado, no solo se
retratan bastante bien, sino que logran un desarrollo interesante. El hecho de
que los padres de los protagonistas también supieran desde jóvenes del mundo de
La Ficción da bastante juego, y la manera que tiene la trama de ir poco a poco revelando nuevos
datos sobre sí misma está muy bien dosificada. Ahora bien, el principal problema
al que se enfrenta La Ficción es el
hecho de solo contar con cuatro capítulos, pues la historieta ha quedado
terriblemente inconclusa y pide a gritos que se cierren sus cabos sueltos. ¿Qué
son los entes Dorado y Oscuro?, ¿cuáles son sus propósitos?, ¿qué ocurría
exactamente con los padres de Tsang y Max?, ¿qué pasará con el mundo de La
Ficción tras el cuarto capítulo? Dar respuesta a estas preguntas es prioritario
no solo para darle una satisfacción a los lectores, sino para cerrar en
condiciones una buena obra.
Respecto al dibujo, David Rubín ilustra con su buen hacer
habitual el presente tomo. Poco diré por aquí que no haya dicho ya en otras
reseñas, pero se intentará. Para empezar, el mundo de La Ficción plasma muy
bien lo que es la imaginación literaria, no solo con escenarios de ensueño sean
estos más o menos oníricos, sino también con guiños visuales a personajes que
van desde Pinocho a Wonder Woman haciendo de figurantes. Viñetas en que los
niños ya adoptan expresiones que van a tener de adultos están muy bien
conseguidas, sobre todo cuando son interrogados tras la desaparición de Tsang.
Los diseños de los entes Dorado y Oscuro también están muy bien logrados, sobre
todo en lo que respecta a los distintos aspectos que adopta el segundo de estos
seres. Por último, el coloreado es altamente disfrutable, con detalles muy visuales
tal y como la transmisión del peligro mediante el negro y el rojo.
En conclusión, si os gustaron obras como It o La
historia interminable, dadle una oportunidad a La Ficción. Podéis haceros
con este tebeo de manos de la editorial Astiberri por un precio de 17€, incluyendo
entre sus 124 páginas, además de la historieta en sí, varios extras sobre el proceso
de creación de la misma.
Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo el amable David Rubín
en el Salón del Cómic de Zaragoza de 2019. ¡Gracias de nuevo!
domingo, 13 de octubre de 2019
Fanzines varios
Hoy toca reseña múltiple, y más concretamente, de fanzines
de muy distinto tipo, de tal manera que, por sus distintos géneros, es bastante
probable que haya alguno que te acabé llamando la atención.
Presentes del pasado,
de Casel (https://twitter.com/CaselHunter)
y Tucanpasa (https://twitter.com/tucanpasa),
nos muestra cinco historias que se van sucediendo cronológicamente en el tiempo
y que en cierta medida están relacionadas e interconectadas entre sí: la de un
obrero de 1925, la de dos jóvenes en 1939, la de un músico en 1950, la de una
artista en 1980 y la de un mecánico en 1999. Ya sea a la hora de hablar sobre
superación personal y adversidades, así como de amoríos, estas cinco
historietas dejan buen sabor de boca al lector cuando las termina. Y pese a su
mayor o menor lejanía en el tiempo, en todas uno puede sentir empatía hacia sus
personajes: destinos truncados, metas dificultosas, esperanza pese a lo
anteriormente señalado… Y todo ello con un apartado gráfico que, si bien no es
perfecto y todavía tiene que mejorar en varios aspectos (como la carencia de
fondos o la rigidez de algunas figuras), cumple con su función de ilustrar la
trama y reflejar los golpes de la vida en los rostros de los protagonistas.
Aquel que viene,
de The Curly Fugu (https://www.facebook.com/TheCurlyFugu/),
tiene por protagonista a una familia que, desde su solitaria mansión en medio
del bosque, recibe a un misterioso desconocido que cambiará para siempre sus
vidas. Esta obra de terror, además de por el ambiente claustrofóbico que tan
bien ilustra y narra, goza de otra gran ventaja: qué es exactamente la amenaza
que acecha a los habitantes de la casa. Esta ambigüedad es interesante, puesto
que hay diversas maneras de interpretar este peligro sombrío. El relato se
encuentra ilustrado en todas y cada una de sus páginas, ayudando su estilo
macabro, con el uso del blanco, el negro y el rojo como única paleta, a hacer
de su lectura algo todavía más inquietante.
En Yo y mi ansiedad,
de Andrea “Tau” Fernández (https://twitter.com/tautuaje),
una joven debe enfrentarse a diario a dos monstruos muy reales: Ansiedad e
Inseguridad. La autora ha hecho en este tomo un ejercicio muy valiente de
sinceridad, exorcizando en el papel estos males que la acosan, al igual que a
mucha otra gente. Ese es sin duda algo muy meritorio de este fanzine, es decir,
poner cara a estos trastornos para que los que los padecen vean que no están
solos y el resto sepa de esta lucha psicológica. Los dibujos acompañan en todo
momento al diario de Tau, con una Ansiedad a veces más grande y más temible y
otras más pequeña y risible, pero siempre destacable por su inquietante rostro
cadavérico, chocando en mucho esa faz muerta e inexpresiva con unos gestos muy
llenos de emoción por parte de la autora.
En Monroe (obrita perteneciente a la
saga GRLFRNDS),
de Bamidala (https://twitter.com/Bamidala),
dos chicas se conocen y, pese a que la pasión rápidamente las une, más
rápidamente todavía las separará. He aquí otro volumen con carácter
autobiográfico, así como valiente, en este caso sobre los amoríos truncados de
su creadora. Experimental tanto en la desencantada narración como, en cierta
medida, en la manera de ilustrar la relación con Monroe, visualmente cabe
destacar el bonito y encantador coloreado, así como el diseño de las dos
protagonistas.
En Éramos perfectas,
de Alejandra M. Campos (https://twitter.com/alex_taki),
nos encontramos con tres amigas que, de jóvenes, se sometieron a cirugía
estética para que su grupo de pop pasase de amateur a profesional; sin embargo,
aquellas operaciones solo salieron como se esperaba en una de ellas. Alejandra
M. Campos demuestra seguir teniendo talento para crear personajes
psicológicamente complejos, atormentados y realmente dignos de lástima, tal y
como ya se pudo ver con Spyglass o Solo soy una chica.
No falta tampoco crítica social en medio de este drama, pues como ya queda reflejado
en el título, las operaciones de belleza estética no solo son en muchos casos
innecesarias, sino peligrosas si quién las hace no es un profesional. Y todo
ello sin contar con lo complejos que pueden devenir de ellas. El dibujo, sobrio
y en blanco y negro, sin ápice de humor frente a otras obras de Campos, no duda
a la hora de plasmar el dolor humano, sea este físico o psicólogico.
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